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La marca pretende promocionar el concepto de Reservas de la Biosfera distinguiendo aquellos productos y servicios de sus territorios siempre que contribuyan a cumplir con las funciones básicas de conservación, desarrollo y apoyo logístico de las mismas.

España cuenta con 48 espacios que ostentan este galardón de la UNESCO y que ya abarcan casi el 11% del territorio y es el primer país del mundo, en número de espacios declaradas, por delante de Estados Unidos.

El 30% de la superficie terrestre está cubierta por bosques y estos, además de proporcionar seguridad alimentaria y refugio, son fundamentales para combatir el cambio climático, pues protegen la diversidad biológica y las viviendas de la población indígena. Cada año desaparecen 13 millones de hectáreas de bosque y la degradación persistente de las zonas áridas ha provocado la desertificación de 3.600 millones de hectáreas.

La deforestación y la desertificación –provocadas por las actividades humanas y el cambio climático– suponen grandes retos para el desarrollo sostenible y han afectado a las vidas y los medios de vida de millones de personas en la lucha contra la pobreza. Se están poniendo en marcha medidas destinadas a la gestión forestal y la lucha contra la desertificación.

Preservar el suelo no es sólo una cuestión importante a escala nacional, sino también a escala europea y mundial. Aparte de constituir la base del 90% de los alimentos humanos, forraje, fibras y combustible, desempeña otras funciones que no son productivas. El suelo constituye la dimensión espacial del desarrollo de los asentamientos humanos: la construcción de viviendas e infraestructuras, instalaciones recreativas y de eliminación de residuos. El suelo es una parte esencial del paisaje, conserva los restos de nuestro pasado y es en sí mismo un elemento importante de nuestro patrimonio cultural. Sin embargo, es un recurso limitado y no renovable, y a diferencia de lo que ocurre con el aire y con el agua ,el suelo no se recupera con facilidad de los daños que se le inflijan.

Frenar la degradación de los suelos, objetivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

La desertificación es la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas, según definición del artículo 1 de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD).

La ONU alertó sobre las graves consecuencias que la desertificación, la degradación de las tierras y el cambio climático están ocasionando a los recursos naturales del planeta, en su mensaje por el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebró el pasado 17 de junio.

Más del 50% del suelo agrícola a nivel mundial está degradado mediana o gravemente y que anualmente 12 millones de hectáreas de tierra dejan de ser cultivables. Además, cerca de 800 millones de personas padecen subalimentación crónica ya sea como consecuencia de la degradación de las tierras, la menor fertilidad de los suelos, las sequías o por la pérdida de diversidad biológica.

Ante esta situación, lograr la neutralización de la degradación de las tierras fue una de las metas establecidas por los dirigentes mundiales en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). También es importante una agricultura climáticamente sostenible como método para frenar al cambio climático y para generar empleos.



Datos y cifras

Los bosques
  • Los bosques son el medio de vida de alrededor de 1600 millones de personas, incluidas más de 2000 culturas indígenas
  • En los bosques habita más del 80% de las especies terrestres de animales, plantas e insectos
La desertificación
  • De la agricultura dependen directamente 2600 millones de personas, pero el 52% de la tierra empleada para la agricultura se ha visto moderada o gravemente afectada por la degradación del suelo.
  • La degradación de la tierra afecta a 1500 millones de personas en todo el mundo
  • Se calcula que la pérdida de tierra cultivable ha ascendido a entre 30 y 35 veces la tasa histórica.
  • Cada año se pierden 12 millones de hectáreas (23 hectáreas por minuto) como consecuencia de la sequía y la desertificación, en las que podrían cultivarse 20 millones de toneladas de cereales.
  • El 74% de los pobres se ven directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.
La diversidad biológica
  • De las 8300 razas animales que se conocen, el 8% está compuesto por especies extinguidas y el 22% por especies en peligro de extinción.
  • De las más de 80 000 especies forestales, menos del 1% se han estudiado para su posible uso.
  • El pescado proporciona el 20% de las proteínas de origen animal a 3000 millones de personas aproximadamente. Tan solo 10 especies representan en torno al 30% de la pesca de captura marina y 10 especies constituyen alrededor del 50% de la producción acuícola.
  • Más del 80% de la alimentación humana se compone de plantas. Solo 5 cultivos de cereales proporcionan el 60% de la ingestión de energía.
  • Los microorganismos y los invertebrados son fundamentales para los servicios de los ecosistemas, pero aún no se sabe exactamente cuáles son ni se reconocen sus contribuciones.


Degradación del suelo en Europa

Según el informe Con los pies en la Tierra:la degradación del suelo y eldesarrollo sostenible en Europa, en Europa se está perdiendo suelo y se está degradando a consecuencia de las crecientes demandas, a menudo en conflicto, de prácticamente todos los sectores económicos, como la agricultura, la vivienda, la industria, el transporte y el turismo. Las presiones se deben a la concentración de poblaciones y actividades en espacios limitados, así como a los cambios del clima y de los usos del suelo. La distribución geográfica de la degradación del suelo depende de varios factores. 

Los problemas se relacionan con la diversidad, distribución y vulnerabilidad específica de los suelos de Europa. Dependen también de la geología, la orografía y el clima. Un factor adicional es la distribución de las fuerzas motrices en el continente y dentro de cada región o zona climática.

En Europa meridional, especialmente en la cuenca mediterránea, la erosión del suelo por la acción del agua y el viento, la salinización y la degradación de la fauna y la flora edáficas por culpa de los incendios son acusadas, mientras que en Europa occidental, central y oriental, la contaminación del suelo afecta a grandes zonas y se debe a la urbanización y a la industrialización. La rivalidad entre los diferentes usos del suelo, que genera contaminación y agotamiento del recurso, es cada vez más acusada en la región mediterránea, como resultado principalmente de la expansión de la urbanización y el turismo. De hecho, se trata de la región turística de mayor popularidad en el mundo, ya que supone el 30% de las llegadas internacionales, y un tercio de su población se concentra en las zonas costeras. 

En Escandinavia, la salud y las funciones del suelo están seriamente amenazadas por la contaminación atmosférica acidificante procedente de procesos industriales, y de otra índole, de Europa occidental, central y oriental, que los vientos dominantes transportan al norte y depositan allí. Además, la cubierta forestal de esta región filtra los contaminantes orgánicos e inorgánicos que hay en la atmósfera, lo que acelera la degradación de los suelos, que tienen una capacidad natural de tamponamiento muy baja respecto a la acidificación y escasas capacidades de almacenamiento de la mayoría de las sustancias contaminantes.


La lucha contra la desertificación en España

La ratificación por parte de España de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), como país parte afectado, conlleva la preparación de un Programa de Acción Nacional como elemento central para luchar contra la desertificación.

La restauración de terrenos degradados empezó a plantearse en España en la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con la creación de la Administración Forestal.

España ha realizado una ingente tarea de repoblación forestal de tierras degradadas. Se estima en 5 millones de hectáreas (un 10% del territorio nacional) la superficie repoblada en los 150 años transcurridos desde el inicio de las actuaciones, el 75 % de las cuales han tenido un objetivo eminentemente protector.

Las inquietudes surgidas tras la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación de Nairobi (1977), se concretaron en España en el Proyecto de Lucha contra la Desertificación en el Mediterráneo, Proyecto LUCDEME, actualmente vigente y desarrollado por la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, siendo así España el primer país desarrollado en recoger las recomendaciones de las Naciones Unidas en esta materia.

Imagen : Mapa de Riesgo desertificación en España. Fuente: MAGRAMA
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a través de la Subdirección General de Silvicultura y Montes, es el Punto Focal Nacional para la CLD y consecuentemente ejerce las funciones de coordinación de la acción de España para la aplicación de la CLD. El contenido de la CLD implica a diversos sectores de la administración, entre los que destacan, además del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ministerio de Economía y Competitividad a través del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Tecnología.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), es el órgano competente del Estado para desarrollar la ayuda exterior incluida la cooperación en materia de medio ambiente que se enmarca en los tres Convenios del Programa 21, entre los que se incluye la CLD junto con la Convención Marco sobre el Cambio Climático y la Convención sobre la Diversidad Biológica.

El Ministerio de Economía y Competitividad, a través del Consejo Suerior de investigaciones Científicas (CSIC) presta asesoramiento científico sobre la desertificación.
La Dirección General de desarrollo Rural y Política Forestal es el organismo responsable de "la elaboración del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND)

Un tercio de la población de América Latina vive en zonas altamente expuestas a amenazas geológicas y particularmente hidro-meteorológicas. Según la FAO, los desastres vinculados al clima, cuyo impacto y frecuencia son exacerbados por el cambio climático, son los que más afectan a la región, totalizando un 70% de las emergencias. La multiplicación y la intensificación de los huracanes, las sequías y la potenciación del fenómeno El Niño actuaron como una señal de alarma en los países de América Latina, que se implicaron a fondo en las negociaciones de París sobre el clima (COP21).
Imagen: GreenPlanet

El panorama es sombrío. Las estimaciones científicas muestran que desde 1900 ha desaparecido el 64 % de los humedales del planeta. La pérdida es aún mayor en algunas regiones, sobre todo en Asia. Aunque los humedales continentales están desapareciendo a un ritmo mayor que los humedales costeros, la tendencia general está clara. A consecuencia de ello, el acceso al agua dulce está mermando para entre uno y dos mil millones de personas en el mundo, y el control de las inundaciones, el almacenamiento de carbono y los medios de vida tradicionales relacionados con los humedales también se ven afectados. Al mismo tiempo, las poblaciones de especies de agua dulce disminuyeron en un 76 % entre 1970 y 2010 según el Índice Planeta Vivo de WWF. 

El término ‘humedal’ engloba una tipología muy variada de ecosistemas (lagunas, deltas, marismas, lagos, pantanos, manglares…), en ocasiones muy diferentes entre sí aunque con una serie de características comunes que, además, les son propias. Su singularidad, lo que los diferencia de otros tipos de ecosistemas acuáticos como ríos, mares, etc., radica en sus particulares condiciones hidrológicas y en el papel que juegan como sistemas de transición o ecotonos, así como en la gran riqueza y diversidad de sus componentes bióticos y abióticos, que hacen que se encuentren entre lo ecosistemas más complejos y dinámicos, aunque también más frágiles, del planeta.

La Convención de Ramsar es uno de los patrocinadores del Índice de Extensión de los Humedales, que proporciona un indicador de la pérdida de los mismos en las últimas décadas al medir la disminución en una muestra mundial de más de 1.000 humedales entre 1970 y 2008. En términos generales, la extensión de dichos humedales se redujo en un 40 % como promedio durante este período. Aunque existen grandes diferencias entre humedales y regiones, la tendencia sostenida es inequívoca. 

¿Qué factores impulsan esta pérdida? 

Desgraciadamente, los humedales a menudo se consideran como terrenos baldíos, es decir, zonas que hay que drenar, rellenar y convertir a otros fines. Las principales causas de la pérdida y degradación de los humedales son : 

· Grandes cambios en el uso del suelo y particularmente el aumento de la agricultura y el pastoreo. 

· La desviación de agua mediante represas, diques y canalizaciones. 

· El desarrollo de infraestructuras, particularmente en valles fluviales y zonas costeras. 

· La contaminación del aire y del agua y el exceso de nutrientes. 



Antiguos humedales : ¿ qué son ahora ?

Los factores que impulsan la pérdida de los humedales pueden variar considerablemente entre unos países

y otros. En los Estados Unidos, el drenaje para usos forestales tales como la tala fue responsable de una proporción importante de la pérdida de humedales entre 1998 y 2009. Las inundaciones también causaron disminuciones importantes. El desarrollo urbano y rural representó poco más de un tercio de la pérdida de humedales.


Fuerzas motrices de la transformación de humedales

Según el informe GEO5 Tanto para los humedales interiores como para los costeros, las fuerzas motrices de cambio más sobresalientes son el crecimiento demográfico y el creciente desarrollo económico, las que a su vez promueven el desarrollo de infraestructura y la conversión de la tierra, incluyendo la expansión agrícola. Otras fuerzas motrices que afectan directamente a los humedales son la deforestación, una mayor extracción de agua dulce, la derivación de los flujos de agua dulce, la disrupción y fragmentación del paisaje, la concentración excesiva de nitrógeno, la sobreexplotación, la salinización, los cambios en la temperatura del agua y la invasión de especies exóticas.

En 14 deltas analizados por Coleman et ál. (2008), más de la mitad de la superficie de humedales estudiada, de 1,6 millones de hectáreas, se ha perdido irremediablemente en un periodo de 14 años debido a causas naturales y a la conversión a terrenos para uso agrícola o industrial. El cambio climático global puede exacerbar la pérdida y la degradación de los humedales costeros.

Por otra parte, Syvitski et ál. (2009) analizaron los efectos de las actividades humanas en la subsidencia del delta, susceptibilidad a inundaciones y vulnerabilidad al aumento del nivel del mar, y concluyeron que la superficie de los deltas en riesgo de inundación podría aumentar más del 50% para finales de este siglo.

La deforestación, la desecación y la conversión para la agricultura de turberas generan una emisión substancial de CO2 y óxido nitroso (Mitra et ál. 2005). A nivel mundial, las turberas cubren el 3% de la superficie terrestre mundial, alrededor de 400 millones de hectáreas, de las cuales 50 millones de hectáreas están siendo drenadas y degradadas, produciendo el equivalente al 6% de todas las emisiones globales de CO2 (Crooks et ál. 2011). Evitar la degradación adicional de los humedales podría mitigar significativamente el cambio climático (Wetlands International 2011).

Es probable que la pérdida de los humedales y de los servicios ecosistémicos asociados continúe debido a las crecientes demandas de tierra y alimento, forrajes, biocombustibles y materiales (CA 2007). A nivel mundial, tanto los humedales costeros como los manglares continuarán disminuyendo a razón de más de 100 000 hectáreas por año, equivalentes a más del 0,7% anual, pero esa tasa de pérdida ha disminuido en comparación con el 1% anual de la década de 1980. Si bien en la mayoría de las regiones las tasas de pérdida han disminuido en comparación con las observadas en las décadas de 1980 y 1990, la pérdida de manglares en Asia se aceleró de nuevo durante 2000-2005 (UNEP-WCMC 2010). A pesar de esta pérdida, la región de Asia y el Pacífico contiene la mayor extensión espacial de sistemas de manglar –más del 50% de la superficie mundial total–. Otras áreas de manglar importantes se ubican en el norte de América Latina, África oriental y occidental, y el Mar Rojo.

Imagen: GreenPlanet
¿ Qué pueden hacer los responsables de la toma de decisiones ?

Pueden ayudar a frenar, detener e invertir la tendencia de varias maneras :

  • Desarrollando políticas en las que se tengan en cuenta los servicios de los ecosistemas que prestan los humedales e integrándolas en la planificación del uso del suelo.
  • Utilizando todos los humedales que quedan de manera racional, satisfaciendo las necesidades humanas y manteniendo al mismo tiempo la biodiversidad y otros servicios de los humedales.
  • Restaurando los humedales que ya se han degradado.
  • Desarrollando fuentes de financiación para la conservación de los humedales.
  • Educando a los demás sobre los beneficios de los humedales.

La conservación de humedales en España

España es un país con un gran patrimonio natural de humedales, tanto por la riqueza de tipos ecológicos de ambientes acuáticos que existen como por la diversidad de especies que albergan y de usos que sostienen, que han conformado a lo largo del tiempo una valiosa cultura asociada a estos aprovechamientos.

Garantizar la conservación y uso racional de nuestros humedales (incluyendo la restauración o rehabilitación de aquellos que hayan sido destruidos o degradados), integrar la conservación y el uso racional de los humedales en las políticas sectoriales y contribuir al cumplimiento de los compromisos del Estado Español en relación a los convenios, directivas, políticas y acuerdos europeos e internacionales relacionados con los humedales, constituyen los elementos clave de esta actividad. 


Los humedales brindan servicios y beneficios globales tan importantes como el papel que juegan en el ciclo hidrológico o en el clima planetario, aunque dichos beneficios no siempre son obvios o fáciles de comprender y cuantificar, por lo que es importante saber transmitir a la sociedad que estos beneficios existen e implicarla en su puesta en valor.

Además, resulta fundamental entender que los ecosistemas húmedos son uno de los más gravemente amenazados en todo el planeta. Sólo en España se calcula que durante los últimos 60 años ha desaparecido aproximadamente un 60% de la superficie encharcable original.

Todo ello hace que las estrategias e iniciativas relacionadas con la planificación, restauración y concienciación pública resulten de capital importancia en cualquier política de conservación de humedales.




Los humedales son esenciales para la salud y prosperidad de las personas. Nos aportan agua dulce, garantizan nuestro suministro de alimentos, mantienen la biodiversidad, nos protegen de las inundaciones y almacenan dióxido de carbono. También son una fuente importante de empleo en el mundo, por lo que son ideales para mostrar ejemplos de medios de vida realmente sostenibles.

El medio de vida de más de mil millones de personas
Los humedales ya generan un amplio abanico de empleos en todo el mundo: casi mil millones de familias en Asia, África y las Américas dependen del cultivo y la transformación del arroz como su principal medio de vida. 

Más de 660 millones de personas dependen de la pesca o la acuicultura para su sustento; la mayoría de los peces de importancia comercial se reproducen o desovan en humedales costeros y el 40 % de todo el pescado que se consume proviene de la acuicultura. 

Se calcula que la mitad de los turistas internacionales buscan relajarse en zonas de humedales y particularmente en lugares costeros. 

El sector turístico y de viajes genera 266 millones de puestos de trabajo y representa el 8,9% de los empleos del mundo. Los ríos y las vías navegables juegan un papel crucial en el transporte de mercancías y personas en muchas partes del mundo. En la cuenca del Amazonas, cada año circulan por los ríos 12 millones de pasajeros y 50 millones de toneladas de carga, dando trabajo a 41 empresas de transporte.

Existen grandes redes de humedales que suministran agua dulce y evacuan las aguas residuales, además dedar trabajo a muchas personas. Por ejemplo, la empresa metropolitana de abastecimiento y saneamiento de aguas de Bangkok tiene más de 5.300 empleados. El sector del agua embotellada vendió cerca de 265.000 millones de litros de agua en el mundo en 2013. Danone vende marcas importantes tales como Evian, Volvic, Bonafont y Mizone y da empleo a más de 37.000 personas en sus empresas de agua en todo el mundo. 

La recolección y transformación de plantas herbáceas, cañas, frutas y otros tipos de materiales vegetales también proporciona un número considerable de empleos directamente en los humedales o en sus proximidades, sobre todo en los países en desarrollo.



Situación: un círculo vicioso
Pese a todos los empleos y otros beneficios esenciales que generan los humedales, desde 1900 ha desaparecido el 64 % de los humedales del planeta.

Los humedales que aún quedan a menudo están tan degradados que las personas que dependen directamente de ellos para ganarse la vida, que suelen ser muy pobres, se ven abocadas a una pobreza aún mayor. Además, se prevé que para 2025 un 35 % de la población mundial estará directamente afectada por la reducción del suministro de agua. Esto se debe a la actitud errónea de considerar a los humedales como terrenos baldíos.

Solución: un círculo virtuoso
El objetivo de conseguir que las personas se puedan ganar la vida dignamente garantizando al mismo tiempo que los humedales sigan siempre proporcionando agua dulce, biodiversidad, alimento y sus otros muchos beneficios no tiene por qué ser contradictorio. De hecho, los nuevos objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas ponen de relieve que para reducir la pobreza es necesario proteger y restaurar ecosistemas tales como los humedales.

La sostenibilidad reúne tres aspectos fundamentales del desarrollo para lograr ese objetivo
Desarrollo económico: garantizar que las personas tengan los medios para conseguir sus propios ingresosy prosperar. 

Desarrollo social: mejorar la cooperación, el respeto y la confianza entre los grupos sociales y promover la igualdad de género. 

Protección ambiental: conservar y restaurar los ecosistemas de la Tierra para beneficiar tanto a la vida humana como al medio natural. 

Cómo crear medios de vida sostenibles: ¿cuáles son los ingredientes clave? 
Utilizar un enfoque centrado en las personas para entender sus necesidades: evaluar lo vulnerables que son las personas a las perturbaciones, los desastres naturales y los conflictos civiles y cómo reducir esa vulnerabilidad; entender lo importantes que son los precios y empleos estacionales y estudiar otras opciones; y realizar un inventario de los posibles recursos disponibles. 

Proporcionar a las personas tipos distintos de “capital”: productos extraídos de los humedales como cañas, pescado, arroz, etc.; habilidades y conocimientos para entender los equilibrios y establecer prioridades buena salud para poder ganarse la vida; participación en la planificación del uso de los humedales de su zona; infraestructura, herramientas y equipo básicos; y crédito, dinero en efectivo o microcréditos. 

Averiguar quién puede proporcionar esos distintos tipos de “capital” y lograr los cambios:integrar actores clave como gobiernos, instituciones, ONG y comunidades locales; y determinar las funciones de cada uno para promover los cambios.

Proyecto Tamar sobre las tortugas marinas (Brasil)
Tamar es una organización que protege a cinco especies de tortugas marinas que están en peligro en el Brasil. Con el apoyo de Petrobras, el principal patrocinador, Tamar se ha convertido en un modelo para programas de conservación en todo el mundo. 

Este proyecto: 
  • empezó en 1980 contratando a pescadores locales para patrullar las playas donde anidan las tortugas marinas durante la época de desove en sus zonas de pesca habituales; esto frenó la captura de tortugas y huevos 
  • ha creado una red de 23 centros ubicados en zonas importantes para la alimentación, el desove y el crecimiento de las tortugas marinas 
  • cuenta con la participación directa de 1.300 personas, de las cuales el 85% vive en la zona. Esto incluye a 400 pescadores, que trabajan en distintas actividades sobre el terreno da trabajo a personas de 25 pueblos pesqueros que trabajan en los centros de visitantes, en tiendas o como guías, dirigen actividades de educación para la conservación o elaboran ropa.

Restauración de manglares para lograr medios de vida sostenibles (Senegal) 
En el Senegal aún quedan unas 185.000 hectáreas de estuarios con manglares en las regiones de Casamance y Sine Saloum, pero se han perdido 45.000 hectáreas desde los años 1970. 

Los manglares en buen estado funcionan como sistemas eficaces de filtración del agua salada, protegen el litoral de las tormentas y son zonas de cría para los peces. El mayor proyecto de reforestación de manglares del mundo se está llevando a cabo allí gracias a Danone y al Livelihoods Carbon Fund (fondo de carbono Livelihoods), que están trabajando con la ONG senegalesa Océanium.

En el marco de este proyecto: 
  • se han replantado 79 millones de mangles en más de 10.000 hectáreas 
  • se promueve la restauración de los arrozales. 
  • se producirán hasta 18.000 toneladas más de pescado anuales así como marisco (gambas, ostras y moluscos). 
  • se plantan árboles que almacenarán 500.000 toneladas de CO2 durante 20 años 
  • se han movilizado los esfuerzos de 350 pueblos locales y 200.000 personas. 
+info: RAMSAR
Pixabay

El acuerdo sobre el clima de París podría hacer que millones de los habitantes de los bosques y selvas de nuestro planeta se queden sin hogar, según un estudio de Rights and Resources. 

Para cumplir con el acuerdo de París, muchos países en desarrollo tratarán de reducir las emisiones de carbono mediante la protección de zonas de bosques y selvas de alto valor ecológico, pero que están habitadas desde hace décadas o siglos. La creación de parques o reservas a menudo implicará el desplazamiento de las personas que viven en estas áreas. El estudio explica que la declaración de reservas forestales en Liberia y la República Democrática del Congo podría desplazar a 1,3 millones de personas.


Financiado con fondos procedentes de Noruega, Liberia ha propuesto que el 30 % de sus bosques se conviertan en áreas protegidas para el año 2020. República Democrática del Congo , financiado por Alemania y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, tiene como objetivo la protección del 12-15% de sus selvas y terrenos forestales (habrá que ver si albergan minas de coltán y otros minerales raros).

Las comunidades indígenas han vivido en estas tierras durante mucho tiempo en armonía con su entorno y respetando la naturaleza, en muchos casos en una simbiosis cuasi perfecta.Hay que preguntarse sino será peor el remedio que la enfermedad, y buscar soluciones alternativas y sostenibles para alcanzar los objetivos de las grandes cumbres mundiales en busca de un futuro mejor para todos.

+ info: BBC
Imagen: Pixabay

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En el futuro las guerras o amenazas de guerras ya no sólo se darán entre las naciones por el petróleo sino por el agua, si persiste la "inercia de los dirigentes". Informe de la ONU: Las guerras del futuro serán por el agua
Foto propia: Río Nilo a su paso por Egipto


La crisis del agua a nivel global
La crisis mundial del agua cobrará en los próximos años proporciones sin precedentes y aumentará la creciente penuria de agua en muchos países en desarrollo, según un informe de las Naciones Unidas. 

La escasez del líquido provocaría serias crisis en la UE y USA, y en países de Asia y África; el agua es un negocio de 600,000 millones de dólares, pero crecerá al 1 billón en sólo seis años. En los últimos 10 años, el S&P 500 Global Water Index ha superado a los principales índices del oro y la energía en el mismo periodo. De hecho, el recurso rebasó el desempeño del mercado de valores en el mismo periodo. 

Los recursos hídricos disminuirán continuamente a causa del crecimiento de la población, de la contaminación y del previsible cambio climático. Los abastecimientos de agua disminuyen, mientras que la demanda crece a un ritmo pasmoso e insostenible. Se prevé que en los próximos 20 años, el promedio mundial de abastecimiento de agua por habitante disminuirá en un tercio. Los más afectados siguen siendo los pobres, ya que el 50% de la población de los países en desarrollo está expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminadas. En los últimos 50 años el consumo de agua se duplicó. Los niños nacidos en países desarrollados consumen entre 30 y 50 veces más agua que los nacidos en países en desarrollo. Entre tanto, la calidad del agua sigue empeorando.


Ruido de sables en el Nilo
El mayor proyecto de presa hidroeléctrica en África, emprendido por Etiopía, levanta ampollas en El Cairo. Algunos políticos egipcios parecen no tener reparos en emprender una guerra sucia contra sus vecinos etíopes, incluyendo planes para sabotear la obra o incluso para apoyar a rebeldes contra el gobierno de Adis Abeba. En 2013 dirigentes egipcios plantearon acciones de sabotaje sobre la Gran Presa Etíope del Renacimiento. Naturalmente pensaron que se encontraban en una reunión privada. Pero en medio de toda esta intriga y con una gran sonrisa, el presidente Muhammad Mursi informó a sus colegas que la discusión estaba siendo retransmitida por el canal estatal de televisión. 

Vergüenzas y sonrojos aparte, no era ningún secreto que Egipto anhelaba parar el proyecto de la mayor presa hidroeléctrica del continente africano, que no es moco de pavo. Cuando Etiopía complete las obras de construcción de la presa en 2017, las dimensiones de la obra serán faraónicas, nunca mejor dicho, con 170 metros de altura y 1.8 kms de anchura. Las reservas de agua que se pretenden embalsar, se calculan que serán equivalentes al volumen del Nilo Azul en el que se encuentra el enclave del embalse (es decir que la cantidad de agua embalsada será equivalente a una de las fuentes del Nilo ,que tiene principalmente dos afluentes, el Nilo Blanco y el Nilo Azul, ver mapa). Y tendrá una capacidad de producción de 6,000 megawatios de electricidad, duplicando la capacidad actual eléctrica del país, que deja a tres de cada cuatro etíopes en la oscuridad.


    Foto:The Economist

Esta bendición para Etiopía es la pesadilla de Egipto, que durante milenios ha visto el Nilo como una serpenteante línea de vida a través de su vasto desierto. El río sigue proporcionando casi toda el agua del país. Egipto reclama dos tercios del flujo fluvial del Nilo, basándose en un tratado que firmó el por entonces presidente Nasser con Sudán, allá por 1959. Pero incluso este agua ya no es suficiente para satisfacer el crecimiento de la población y mantener la agricultura.

El suministro anual de agua por persona se ha reducido en más de la mitad desde 1970. La ONU advierte de una crisis que se avecina. Mientras tanto los funcionarios egipcios, poco dispuestos a arreglar las fugas de sus colectores, claman que la presa dejará al país más seco que una mojama. Ni que decir tiene que el Nilo es la vida para el país de los faraones. El historiador griego Herodoto llamaba a la tierra fértil de Egipto el regalo del Nilo.

Egipto ha defendido su suministro de agua con uñas y dientes, lo que ha enturbiado las relaciones con los otros ocho países que comparten la cuenca del Nilo. La mayoría de ellos se han comprometido a cooperar entre sí, descartando otro antiguo tratado que, según Egipto, le da un veto sobre los proyectos de exploración y producción del Nilo.

Recientemente el gobierno egipcio adoptó un tono más conciliador. En marzo del año pasado Abdel- Fattah al- Sisi, que derrocó al Sr. Morsi en un golpe de Estado, se unió a Haile Mariam Desalegne, el primer ministro de Etiopía, y Omar al- Bashi , presidente de Sudán, para firmar una declaración que tácitamente bendice la construcción de la presa mientras que no haya "daño sensible" a los países río abajo. El acuerdo fue confirmado y se estableció que dos empresas francesas estudiaran el posible impacto ambiental y humano de la presa. Este paso está en stand by desde hace mucho tiempo. Los estudios de impacto deberían haber finalizado hace meses, pero las disputas sobre la división del trabajo, y la retirada de una empresa, han causado importantes demoras. Fuentes egipcias citan que Etiopía está estancando estos estudios de impacto para que las obras avancen sin impedimento. Ya a medio terminar, los expertos temen que podría ser demasiado tarde para corregir cualquier problema. 

Una sombra de desconfianza sobrevuela sobre el uso final de la presa. Etiopía insiste en que va a producir sólo energía y que el agua que mueva sus turbinas (menos la que se evapore durante el almacenamiento) saldrá por el otro lado de la presa siguiendo el curso natural del Nilo Azul. Pero Egipto teme que también se utilice para el riego de los cultivos etíopes, y disminuya el suministro río abajo. Los expertos se muestran escépticos ya que no tiene sentido tecnológico o económico [para Etiopía] regar la tierra con el agua embalsada, ya que implicaría bombear de nuevo aguas arriba; no obstante la opción es tentadora para una región tan pobre y con escasos en recursos hídricos.

Una preocupación más razonable es la relacionada con la reserva de agua de la presa. Si se llena demasiado rápido, Egipto vería reducido su suministro de agua durante el tiempo que tarde en alcanzar el volumen de funcionamiento óptimo, y afectaría a la capacidad de generación eléctrica de la presa de Asuán. Por otra parte, el gobierno de Etiopía está sometido a una gran presión para que se produzca un rápido retorno de su inversión, de unos 4400 millones €.



Algunos expertos comentan que llenar el embalse podría tardar siete años, siete años en los que Egipto vería reducido el caudal aportado por el Nilo Azul. Aunque este periodo es relativo, ya que puede haber años extremadamente secos y años extremadamente húmedos. Además sería recomendable liberar una cantidad fija de agua de la presa cada año, dejando un caudal mínimo ecológico aguas debajo de la presa para minimizar impactos.

Un país clave en las negociaciones es Sudán, que durante mucho tiempo fue aliado de Egipto para oponerse a la construcción de la presa, a unos 20km de la frontera. Pero a medida que los beneficios potenciales para Sudán se han puesto de manifiesto, ha cambiado de bando y actualmente respalda a Etiopía.

Sudán, uno de los países más pobres del mundo, con unas carencias energéticas enormes y con periodos de sequía extremos, recibirá algo de la energía producida por la presa y del agua embalsada. También al estabilizar el flujo del Nilo, se evitarán inundaciones en territorio sudanés, y una vez que modernicen sus sistemas de cultivo tradicionales, podrán aumentar el consumo de agua y la producción agrícola. Actualmente gran parte del reparto del agua que correspondía a Sudán bajo el tratado de 1959 es consumida por los egipcios. Para disgusto egipcio, las aguas de la temporada del monzón ya no pasarán sin más por las tierras de sus vecinos del sur y terminan en el lago Nasser, el enorme embalse de la presa de Asuán.

El volumen de agua que utilizará Sudán, y otras variables, como los cambios en las precipitaciones y la calidad del agua, determinarán cómo se gestiona la presa. Lo que requerirá más cooperación y una voluntad de compromiso entre todos los países implicados. El desacuerdo entre Egipto y Sudán por asuntos tales como la definición de "daño sensible" es un mal presagio. Pero los tres países podrían beneficiarse si trabajan juntos, ya que la capacidad de la presa para almacenar agua para épocas de sequía y vacas flacas, y su potencial para producir energía barata para la exportación, es enorme.

La presa del Renacimiento etíope es el último ejemplo de la voluntad de los países para compartir un recurso tan escaso en algunas zonas como el agua dulce. Es posible que pronto veamos otros capítulos similares y habrá que estar a atentos cómo reaccionan los gobiernos de las naciones implicadas. Etiopía planea construir otros embalses en el Nilo, lo que podría afectar aún más el caudal disponible de aguas abajo. Por otra parte Sudán ha prometido a sus inversionistas extranjeros una gran cantidad de agua para riego. A buen seguro si Egipto se siente a merced de sus vecinos del Sur se oirá ruido de sables.

Fuentes
Informe ONU
The Economist

Muchas personas atacan al mar, yo le hago el amor.

Jacques Cousteau


Una de las consecuencias más evidentes del cambio climático es el calentamiento de mares y océanos, provocando la acidificación del medio marino y alterando los patrones de lluvias. Esta combinación de factores incrementa otros impactos de origen antrópico causando una pérdida importante de la biodiversidad marina. Muchas comunidades viven de esta biodiversidad y de los ecosistemas asociados, por lo que deben tomarse rápidamente medidas para limitar el calentamiento de los océanos.




Alteraciones en la cadena alimentaria


Los océanos en su ciclo vital absorben el calor de la atmósfera. Las últimas mediciones nos muestran que el calentamiento de los océanos afecta no solo a la superficie sino también a las zonas profundas. El impacto del calentamiento sobre la vida marina de los océanos es importante, y la biodiversidad marina está en riesgo. Veamos un caso paradigmático, el del plancton de las aguas más templadas del Atlántico nororiental; organismos como los copépodos se están moviendo hacia el norte a una velocidad de 200 a 250 km por década, debido al cambio de temperatura de las aguas que habitan. Estos pequeños crustáceos están la parte inferior de la cadena alimentaria, por lo que las especies que se alimentan de estos copépodos están cambiando su patrón de distribución como resultado del movimiento migratorio de su fuente de alimento.

Por otra parte, los organismos que viven fuera de su temperatura óptima natural gastan más energía en respirar, en detrimento de sus otras funciones vitales. Ésto los debilita, haciéndolos más vulnerables a las enfermedades, y permite que otras especies de aguas más cálidas y que se adaptan mejor a los nuevos rangos de temperatura obtengan una ventaja competitiva. Además, las esporas, huevos o crías de estos organismos tienen dificultades para desarrollarse en temperaturas más altas de lo normal. De esta forma algunas especies tienen problemas para adaptarse a las nuevas condiciones, lo que puede tener efectos indirectos sobre los demás organismos que dependen de ellas. Este ciclo de eventos en última instancia, influye en el funcionamiento general del ecosistema, y puede conducir a una pérdida de biodiversidad marina. Ésto es exactamente lo que está sucediendo con los copépodos: son comidos por nuevas especies, y tienen dificultades para adaptarse a un nuevo entorno, por lo que su número decrece, lo cual influye en toda la cadena alimentaria.

Las especies situadas en los eslabones superiores de la cadena alimentaria no tienen acceso a su fuente de alimento tradicional, por lo que se ven forzadas a trasladarse a otras zonas para sobrevivir. En Europa, la temperatura de la superficie marina se está incrementando más rápidamente que en los grandes océanos, por lo que éstos animales se trasladan a zonas más al norte. Éste fenómeno puede afectar a las capturas del sector pesquero; un ejemplo ilustrativo son los bancos de caballa, localizados cada vez más al norte. Obviamente las comunidades pesqueras e industrias dependientes del sector están empezando a sentir los efectos de estos nuevos patrones de distribución de especies comerciales, lo que debería de traducirse en una llamada la acción para gobiernos y organismos internacionales, para preservar este modo de vida y una fuente de ingresos. Uno de los ejemplos más llamativos fue la guerra de la caballa entre la UE y las Islas Faroe.  La guerra de la caballa surgió en parte debido a la sobrepesca de bacaladilla y en parte como resultado del desplazamiento hacia el norte del algunas especies ,como el arenque y la caballa , en respuesta al aumento de la temperatura del mar.


Acidificación
Además de retener calor, los océanos también son un almacén de CO2. Los océanos absorben más de un tercio del CO2  liberado a la atmósfera por fuentes antrópicas. Cuanto más CO2 entra a la atmósfera, más cantidad es absorbida por mares y océanos, reaccionando químicamente con el agua produciendo ácido carbónico, dando como resultado la acidificación del medio marino.

La acidificación del océano se ha asociado históricamente con los cinco grandes periodos de extinción registrados en nuestro planeta; con la diferencia de que hoy día el proceso está ocurriendo a una velocidad 100 veces mayor que en cualquier otro periodo de los últimos 55 millones de años, y las especies no son capaces de adaptarse a un cambio en su medio tan rápido.

El proceso de acidificación afecta a la vida marina en diferentes ámbitos. Por ejemplo, las especies de coral, mejillones y ostras, y otros organismos marinos que cuentan con conchas o estructuras protectoras de carbonato cálcico tienen problemas para desarrollarlas en aguas ácidas, con un ph bajo. Estas especies, que son sólo un ejemplo, se encuentran en los niveles inferiores de la cadena alimentaria, por lo que el proceso de acidificación  puede afectar al globalmente ecosistema marino en su conjunto.


Zonas muertas
Un incremento en la temperatura de los océanos también afecta al metabolismo de los organismos marinos, el cual se ve acelerado,  por lo que aumenta el consumo de oxígeno, y se reduce su concentración en el medio. Esta disminución de O2 disuelto en el agua puede llevar a que determinadas zonas sean inhabitables para la vida marina, convirtiéndose en zonas muertas.
La cantidad de oxígeno en el medio marino puede verse reducida también como resultado de la entrada de nutrientes, como los fertilizantes arrastrados al mar por el agua de lluvia. El enriquecimiento de nutrientes como nitratos y fosfatos puede ocurrir de forma natural, pero aproximadamente el 80% de los nutrientes que llegan a ecosistemas marinos tienen su origen en actividades generadas por el hombre, como aguas residuales o residuos industriales, municipales o agrícolas. El resto proviene principalmente de gases nitrosos emitidos en la combustión de energías fósiles procedentes de actividades industriales, tráfico, generación de electricidad y calefacción. En las zonas de Europa donde se ha producido un aumento de la temperatura y de las precipitaciones, los efectos del incremento de nutrientes en el océano son notables.
El enriquecimiento de nutrientes en el medio acuático debido a causas antrópicas se denomina “eutrofización”, y tiene como uno de sus efectos más notables un crecimiento excesivo de plantas acuáticas. Cuando este fenómeno ocurre en el mar, las poblaciones de algas se desarrollan más de lo normal, lo que conlleva un aumento del consumo de oxígeno por parte de estos organismos y, por tanto, una disminución del oxígeno disponible para el resto de organismos marinos, creando zonas de hipoxia o zonas muertas donde la vida aeróbica subsiste a duras penas.
En Europa estas zonas muertas se han detectado en mares cerrados o interiores como el Mar Báltico o el Mar Negro. El aumento de la temperatura del Mar Báltico se ha incrementado 2ºC en el último siglo, lo que ha contribuido a la proliferación de estas zonas muertas. A nivel global, desde mediados del siglo pasado, la proliferación de zonas muertas se ha duplicado en cada década. Desafortunadamente, incluso si a día de hoy se parasen las emisiones de nutrientes al mar, el remanente acumulado continuaría ocasionando la aparición de zonas muertas durante décadas hasta que los océanos recuperaran su estado natural.

Un futuro incierto
Aunque algunos modelos plantean diferentes escenarios posibles de cambio climático, es difícil predecir el comportamiento de las especies marinas ante el estrés que sufren los océanos. Pero lo que sí sabemos con claridad meridiana es que debemos tomar medidas a corto plazo para mitigar el cambio climático con el fin de limitar el calentamiento del océano y la acidificación de los océanos, y los efectos que ambos tienen sobre el medio ambiente, nuestro bienestar y el de resto de especies que habitan en la Tierra.


Fuente: http://www.eea.europa.eu/

Los océanos cubren casi las tres cuartas partes de la superficie de la tierra, contienen las nueve décimas partes de los recursos de agua y más del 97% de los seres vivos del planeta. Los océanos son parte esencial de nuestra biosfera: influyen en nuestro clima y afectan a nuestra salud y nuestro bienestar. De hecho, sin los océanos la vida no existiría en nuestro planeta.
Los océanos son un recurso económico vital que proporciona sus medios de vida a millones de personas en todo el mundo. El grueso del comercio internacional —aproximadamente el 90%— se transporta por mar. Más del 29% de la producción mundial de petróleo viene de los océanos. El turismo de playa y los cruceros son una importante fuente de ingresos para muchos países, especialmente los pequeños Estados insulares en desarrollo. Cada año se capturan en todo el mundo casi 90 millones de toneladas de pescado, con un valor aproximado de 50.000 millones de dólares, y el sector pesquero y la acuicultura por sí solos dan trabajo a 36 millones de personas. Por último, cada vez son más los científicos que se interesan por el fondo de los océanos y buscan allí los descubrimientos científicos y los recursos del futuro.
                                              
Nos resulta fácil pensar que nuestros mares y océanos están ahí y no van a cambiar, que seguirán en la forma en que han estado siempre, llenos de belleza, vida y misterio, proporcionando sustento, aventura y espléndidos paisajes subacuáticos.
Pero lo que sucede en tierra, en la superficie, al final termina afectando a los océanos, y la gran extensión de agua que cubre el 71% de la superficie de la Tierra está empezando a  ser corrosiva para la vida marina. Las primeras señales han sido inconfundibles. Las larvas de ostras en los criaderos controlados en el noroeste del Pacífico comenzaron a morir en grandes cantidades en 2006. Investigadores y propietarios de criaderos se dieron cuenta al cabo de varios años, después de innumerables ensayos y errores, de que la causa era el agua del océano que estaban bombeando, cuyo pH había bajado de manera alarmante, lo que conllevó que las ostras en fase inicial no pueden formar sus conchas.



Los océanos actúan como una esponja gigante cuando se trata de las emisiones de dióxido de carbono, asimilando un tercio de las emisiones de acumulación de las plantas de carbón, automóviles, fábricas, aviones, camiones y utilidades. En total, los océanos se tragan unos 22 millones de toneladas de dióxido de carbono al día, y una vez bajo el agua, el CO2 empieza a cambiar la química del océano. Ese cambio químico se llama acidificación de los océanos y los impactos en los mariscos son sólo el comienzo.
Consecuencia de esta subida en la acidez del mar, se producen varios impactos en los ecosistemas marinos. Un primer impacto económico, los productores de moluscos comenzaron a establecer mecanismos de control más eficientes y caros para analizar el agua de mar que entra a los tanques, al tocar directamente el bolsillo se movilizó a parte del gremio -y adoptaron medidas correctivas no preventivas, como suele ser habitual-. La acidificación de los océanos tiene también un impacto en los diminutos caracoles marinos conocidos como pterópodos, criaturas de los que dependen, están en su dieta, una gran cantidad de peces de importancia comercial para el homo sapiens (como el salmón). 
Y luego están los arrecifes de coral, magníficos hábitats submarinos de los que dependen más de un millón de especies de plantas y animales, y la vida y el sustento de innumerables comunidades costeras. Para estos arrecifes,  ya al borde del abismo, gracias a una serie de factores estresantes como la contaminación, la pesca excesiva, la escorrentía y el calentamiento, la acidificación del océano es sólo la última de una larga lista de amenazas. La pérdida de estos ecosistemas puede ser irreparable desde el punto de vista ecológico para muchas especies que lo habitan, y a posteriori económico, ya que muchos de estos ecosistemas y especies son fuente de riqueza para las comunidades locales y para la industria pesquera.
Nuestros océanos se encuentran pues en una encrucijada ácida: las emisiones son un problema mundial que requiere una solución global, y hay poca voluntad política, sobre todo en los EE.UU, UE y los BRIC´s, de tomar medidas importantes para reducir realmente estas emisiones.