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Si bien el cambio climático, los conflictos y la migración forzada afectan severamente al continente africano, están interconectados y se deben de enfrentar juntos, resaltó este jueves una reunión auspiciada por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Nueva York.


Las mujeres, que son las primeras víctimas del cambio climático en situaciones de conflicto violento, inestabilidad política o de crisis económica, deben ser parte de la lucha.



“Las mujeres son agentes de cambio gracias a su importante conocimiento autóctono, que pueden ayudar a encontrar soluciones para responder al cambio climático”, afirmó este jueves Liberata Mulamula, la directora del Instituto de Estudios Africanos en la Universidad George Washington y ex embajadora de Tanzania en los Estados Unidos, en un evento de alto nivel celebrado en la Sede de la ONU, donde los participantes debatieron acerca de la conexión entre cambio climático y migración en África, y de sus implicaciones para la paz y la seguridad en el continente.



Recordó que la Red de Mujeres Líderes Africanas, lanzada hace algunos meses por la Comisión de la Unión Africana, las Naciones Unidas y la República Alemana, busca fomentar el liderazgo de las mujeres en la gobernanza, la paz y la seguridad, con el propósito de transformar África, en particular al enfrentar la relación entre cambio climático, migración y conflicto.



La Red tiene como objetivo realizar actividades concretas y sostenibles a favor de las mujeres en África. Mulamula detalló que, en los últimos meses, se emprendieron misiones de solidaridad en Nigeria y la República Democrática del Congo, bajo el liderazgo de la Vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, con el fin de apoyar a las mujeres afectadas por el impacto del cambio climático y de los conflictos armados.



“La promoción de la paz, la estabilidad y el desarrollo en África solo puede ser alcanzada a través de esfuerzos coordinados y con la participación activa de las comunidades locales y todas las partes”, aseveró la diplomática.



La reunión tuvo lugar en el marco de la Semana de África, que se celebra en la ONU del 16 al 20 de octubre, con el propósito de resaltar los avances y logros en los ámbitos del desarrollo social, económico, político y ecológico.



El evento anual, que fue lanzado en el 2010, es organizado por la oficina del Asesor Especial para África.


Las montañas ocupan 22% de la superficie terrestre en las cuales habitan 1.200 millones de personas que dependen de las reservas de agua, agricultura, hidroelectricidad y biodiversidad que estas proporcionan. Los factores que que preocupan a los habitantes y amantes de las montañas están relacionados con los impactos del cambio climático, como el deshielo de glaciares y el permafrost que contribuye a la caída de rocas y deslizamientos del terreno. Estas acciones representan una amenaza para las personas y el ganado y pueden ocasionar graves daños a cosechas y propiedades.

Las montañas se encuentran entre las regiones más sensibles al cambio climático. Algunos de los indicadores más visibles del cambio climático provienen de las zonas de montaña, como el retiro generalizado de los glaciares que se ha observado desde las regiones polares a las tropicales en las últimas décadas. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático IPCC viene destacando claramente la posición sensible de las zonas de montaña en sus informes.

Las montañas proporcionan agua dulce a la mitad de la población mundial y son el hogar de la mitad de todos los puntos calientes de la biodiversidad mundial. Son también áreas de recreo en un mundo cada vez más urbanizado. Esto plantea preguntas cruciales: ¿cómo afectarán estos servicios vitales al cambio climático? ¿Las zonas de montaña seguirán proporcionando la misma cantidad de agua dulce que en el pasado? ¿Cuál será la magnitud y el impacto del cambio climático en las montañas y sus tierras bajas adyacentes? ¿Dónde tendrán lugar los cambios y quiénes serán los más afectados?

Cambio Climático y Montañas

Según el informe de la FAO Montañas y Cambio Climático, se espera que las emisiones de gases de efecto contribuyan al calentamiento global en el período 1990-2100 en un promedio de entre 1,1 y 6,4 ° C, dependiendo de la liberación global de emisiones.

Este calentamiento no será uniforme, pero variará considerablemente entre diferentes regiones. En general, será mayor sobre la tierra y en las altas latitudes del hemisferio norte.

Las proyecciones de precipitación muestran aumentos en las regiones del monzón y en latitudes medias y altas, y una disminución en los subtrópicos. El área de nieve cubierta se reducirá en general y la mayoría de los glaciares y las capas de hielo perderán masa o desaparecerán a largo plazo.



El cambio climático es hoy una realidad, y algunas de las mejores pruebas, como el derretimiento de los glaciares las encontramos en las zonas de montaña. Muchos científicos creen que los cambios en los ecosistemas de montaña pueden dar una idea de lo que podría suceder actuando así como sistemas de alerta temprana.

Las montañas existen en muchas regiones del mundo. Ocupan posiciones muy diferentes en el globo y difieren en forma, extensión, altitud, cobertura vegetal y régimen climático. Por lo tanto, se verán afectados de manera diferente por el cambio climático. Sin embargo, comparten algunas características comunes relacionadas con el cambio climático:

En primer lugar, las zonas de montaña tienen una topografía marcada y compleja, por lo que sus climas varían considerablemente en distancias cortas. Por lo que las proyecciones de cambio climático son difíciles de hacer. Desafortunadamente registros de clima de montaña que permitan establecer proyecciones a largo plazo existen para muy pocas áreas tales como los Alpes europeos.

En segundo lugar, la temperatura cambia con la altitud. Los impactos de un clima más cálido son diferentes para diferentes elevaciones. Las áreas de las zonas de nieve o de congelación se verán afectadas especialmente, ya que podrían sufrir un desplazamiento en altura o desaparecer. Cada grado Celsius de aumento de temperatura hace que la línea de nieve aumente en altura en promedio unos 150 m, e incluso más en las zonas más bajas.
En estas regiones la precipitación cambiará de nieve a lluvia. La disminución en la cubierta de nieve conducirá a un calentamiento por encima de la media de las montañas, porque las superficies sin nieve absorben mucha más radiación que las superficies cubiertas de nieve.

En tercer lugar, el derretimiento de los glaciares y el permafrost desencadenarán la liberación de suelo y aumentará el peligro por desprendimientos de rocas, flujos de escombros y deslizamientos de suelo y lodo. Otro riesgo específico es el aumento de lagos glaciales y la amenaza de desbordamiento de los mismos.

En cuarto lugar, las montañas desempeñan un papel importante en la influencia de los fenómenos climáticos. Actúan como barreras para el flujo del viento, lo que induce mayor precipitación en barlovento, y precipitación reducida y temperaturas más cálidas en el lado de sotavento. Los cambios en los patrones de flujo del viento atmosférico podrían ocasionar respuestas de precipitación a nivel local en las zonas de montaña, que podrían ser mucho más acusadas que el promedio regional. Por ejemplo, las simulaciones de modelos muestran que en las montañas escandinavas, un flujo más húmedo de viento del oeste podría inducir hasta un aumento del 70% en la precipitación.








El Sistema de Banca de Carbono de la ciudad de Gwangju, en Corea del Sur, es un sistema voluntario de financiación para disminuir las emisiones de de gases de efecto invernadero, que otorga "puntos de carbono" con un valor en efectivo a los hogares para reducir su consumo de electricidad, gas y agua potable. Los puntos se pueden utilizar para adquirir productos ecológicos y otros descuentos. Se trata de un proyecto que aúna el esfuerzo colaborativo entre el gobierno de la ciudad, compañías de servicios públicos, bancos y hogares. El sistema utiliza la "tarjeta verde"  a modo de tarjeta de crédito. Hasta la fecha, más de la mitad de los hogares de la ciudad participaron, generando US $ 250.000 en puntos de carbono y un ahorro de 84.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) en emisiones (el equivalente a plantar 30 millones de pinos). Para el 2020 el objetivo es un 100% de participación y casi 100.000 tCO2 en la reducción de emisiones.

Background

Las ciudades representan menos del 4% de la superficie de la Tierra, pero albergan el 51% de la población mundial, y se espera que esta cifra llegue al 75% de la población en 2050. Las ciudades representan el 67% del consumo total mundial de energía y emiten el 71% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Cada semana, la población urbana aumenta aproximadamente un millón de habitantes y más de la mitad de estos "recién llegados" viven en barrios marginales urbanos. De esta forma se espera que las ciudades en crecimiento de los países en desarrollo contribuyan a la mayor parte del aumento previsto de las emisiones urbanas de gases de efecto invernadero (GEI) en los próximos años. 

Sin embargo, a pesar de este importante papel que desempeñan las ciudades en el cambio climático, están poco representadas entre los proyectos de financiación climática. Esto se debe en parte a la falta de capacidad entre los actores clave, como los gobiernos locales, pero también porque los mecanismos de financiación climática no han tratado hasta hace poco de cubrir las complejidades del entorno urbano.

El rápido crecimiento de las ciudades, especialmente en los paises en desarrollo, constituye un claro motor para la implementación de un desarrollo sostenible y de bajo nivel de emisiones dentro de los sectores clave. Dado que los edificios son ya un importante contribuyente a las emisiones de GEI de la ciudad, es urgente asegurar que los edificios en los que los recién llegados urbanos vivan y trabajen sean eficientes energéticamente. Además, el transporte es un área de enfoque importante ya que, sin cambios sustanciales en las políticas, se espera que las emisiones de GEI de este sector sean alrededor de un 80% superiores a los actuales en 2030. Esto representa una motivación no sólo para la mitigación del cambio climático sini también para abordar el problema de la calidad del aire y sus efectos asociados para la salud.

Objetivos de la Iniciativa

La ciudad metropolitana de Gwangju fue designada como "ciudad modelo para la respuesta al cambio climático" por el Ministerio de Medio Ambiente de Corea en 2008, por lo que la iniciativa fue adoptada como un proyecto estratégico para la ciudad. Gwangju se ha centrado en la reducción de gases de efecto invernadero en sectores no industriales como los hogares domésticos, un área de trabajo que se se ha demostrado que es altamente eficaz en comparación con el sector industrial, y ha abierto el camino para que un importante banco local gestione las finanzas verdes proporcionando puntos a través de su "Carbon Green Card".

Cada año se suministran puntos a los hogares participantes siempre que su consumo de electricidad, agua y gas haya disminuido en comparación con su consumo promedio en los últimos dos años, calculado a partir de datos de la Corporación de Energía Eléctrica de Corea (KEPCO), Gwangju Metropolitan Waterworks, y City Gas Corporation. A través de este sistema, se analiza la cantidad de reducción de gases de efecto invernadero, lo que permite mejorar sistemáticamente el sistema a través del monitoreo.

Después del proyecto piloto de 2008 a 2012, se espera que todos los hogares se unan al plan para 2020, con el objetivo de crear una ciudad ecológica baja en carbono mediante la reducción de gases de efecto invernadero a través de los esfuerzos de los ciudadanos para ahorrar energía en su vida cotidiana.

Partes asociadas a la Iniciativa y Recursos Utilizados para la Implementación

El Banco Gwangju, una institución financiera local, proporciona los puntos de la Tarjeta Verde de Carbono y tres organizaciones relacionadas (Korea Electric Power Corporation, Gwangju Metropolitan Waterworks y Haeyang City Gas) cooperan como proveedores de datos.
Gwangju Metropolitan City Greenstart Network, una organización privada compuesta por 31 ONGs, está a cargo de las estrategias promocionales y educativas del programa.
Los recursos utilizados para implementar la iniciativa incluyen:
Entre las finanzas necesarias para llevar a cabo el sistema, los gastos incurridos a través de puntos de carbono están cubiertos por el Banco Gwangju. La ciudad metropolitana de Gwangju está a cargo de los gastos de operación y mantenimiento. La ciudad metropolitana de Gwangju financia actividades educativas y promocionales para dirigir la reducción real de los gases de efecto invernadero de los ciudadanos.



 El año 2016 ha sido más que notable desde el punto de vista climático, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En 2016 registraron eventos y temperaturas extremas que sobrepasaron límites anteriores, en casi todos los aspectos que conforman el sistema climático.

Por ejemplo, se dieron los niveles más altos de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, además de un mayor calentamiento de los océanos lo que contribuyó a un blanqueamiento generalizado de los corales.

En tierra, se presentaron numerosas inundaciones, olas de calor y ciclones tropicales que han afectado a millones de personas. El año 2016 es el más cálido registrado hasta ahora, con temperaturas globales promedio que sobrepasan los niveles de 2015.

La OMM atribuyó el aumento de las temperaturas al fuerte evento de El Niño que se presentó a principios de año. Aunque se trata de un fenómeno natural recurrente, su incidencia fue más severa por la combinación con la concentración de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

Según los registros de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos y de la NASA, la temperatura media entre enero y junio de 2016 fue 1,3ºC más caliente que en la época preindustrial, a finales del siglo XIX. Además, la temperatura media global de la tierra y los océanos estuvo 1,05 ºC por encima de las temperaturas promedio del siglo XX. Asimismo, los niveles de dióxido de carbono, que producen el calentamiento global, alcanzaron nuevos máximos.

El calor fue especialmente pronunciado en el Ártico, produciendo un inicio muy temprano del deshielo en Groenlandia y el resto del Ártico. La capa de nieve en el hemisferio norte fue excepcionalmente baja.

Temperatura récord en Oriente Medio en 2016

Durante la intensa ola de calor que afectó el pasado verano a Oriente Medio y Asia, el 21 de julio la ciudad de Mitrabah en Kuwait llegó a 54 ºC y Basora, en Iraq, alcanzó una temperatura de 53,9 ºC. 

En Oriente Medio las temperaturas medias de julio serían de 42 a 45 ºC en condiciones normales, pero se alcanzaron temperaturas superiores a los 50 ºC en muchas partes de la región.Los gobiernos de los países de Medio Oriente emitieron alertas sobre la ola de calor para intentar minimizar el impacto en la población. El colectivo más perjudicado por las altas temperaturas fueron los refugiados, cuya situación es de por sí frágil.

Según la OMM, la temperatura más alta jamás registrada en el planeta se produjo el 10 de julio de 1913 en Furnace Creek, en el Valle de la Muerte, California, cuando los termómetros marcaron 56,7 ºC.


El fenómeno El Niño causó estragos en la agricultura del llamado Corredor Seco de América Central, que afronta una de las peores sequías de la historia con más de 3 millones y medio de personas que corren el riesgo de pasar hambre.

El Niño es un fenómeno natural caracterizado por el calentamiento anormal de la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico ecuatorial central y oriental. En promedio, se produce de cada dos a siete años y puede durar hasta 18 meses. Durante los episodios de El Niño, los patrones normales de precipitaciones y de circulación atmosférica tropical se ven perturbados, desencadenando eventos climáticos extremos en todo el planeta.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó en 2016 que en los países más afectados, El Salvador, Guatemala y Honduras, hay casi 3 millones de personas que dependen de la ayuda alimentaria.

 

El importe que se concederá por cada proyecto será de un máximo de 120.000 euros

Esta convocatoria va destinada al desarrollo de actividades que contribuyan a la integración de la adaptación al cambio climático en la planificación y gestión de los sectores, sistemas, recursos y territorios vulnerables al cambio climático en España

El plazo para presentar solicitudes a esta convocatoria finaliza el 28 de febrero de 2017

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Oficina Española de Cambio Climático y de la Fundación Biodiversidad, ha abierto el plazo para presentar proyectos a la convocatoria de concesión de ayudas de la Fundación Biodiversidad, en régimen de concurrencia competitiva, para la realización de proyectos en materia de adaptación al cam io climático. El importe total de estas ayudas asciende a 2,5 millones de euros. 

Esta convocatoria va destinada al desarrollo de actividades que contribuyan a la integración de la adaptación al cambio climático en la planificación y gestión de los sectores, sistemas, recursos y territorios vulnerables al cambio climático en España.

Los proyectos presentados deberán integrarse prioritariamente en la generación y análisis de conocimiento en materia de evaluación de impactos, vulnerabilidad y adaptación; el desarrollo de proyectos demostrativos y de aprendizaje en materia de adaptación al cambio climático; la movilización de actores (transferencia, participación, información, comunicación, concienciación y capacitación) en materia de adaptación; el fomento del desarrollo e implementación de planes y estrategias locales y empresariales de adaptación.

Además, los proyectos se enmarcarán en alguna de las categorías de opciones de adaptación incluidas en el Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC). Estas opciones son estructurales físicas (ingeniería, tecnología, servicios y basadas en ecosistemas); sociales (educación, capacitación, información, investigación y comportamiento); e institucionales (economía, leyes y regulaciones, y planes y medidas).

CONVOCATORIA ABIERTA

Podrán ser beneficiarios de esta convocatoria entidades sin ánimo de lucro, organismos públicos de investigación, universidades, corporaciones de derecho público profesionales, administraciones públicas, entidades locales y pymes.

El importe máximo que se concederá por cada proyecto no podrá ser superior a 120.000 euros ni superar el 70% del total del presupuesto del proyecto presentado, el 50% en el caso de las pymes. El plazo para presentar solicitudes a esta convocatoria finaliza el 28 de febrero de 2017.

Los proyectos deberán finalizar antes del 30 de junio de 2018, incluyendo prórrogas.

+ info: Fundación Biodiversidad

El objetivo es intercambiar experiencias e identificar necesidades y retos comunes en la gestión de fenómenos hidrometeorológicos extremos, como las inundaciones y las sequías, incluyendo medidas de adaptación al cambio climático.

Expertos en agua, meteorología y cambio climático analizan la prevención y gestión de fenómenos extremos y medidas de adaptación al cambio climático en un taller organizado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en coordinación con la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID),dentro del programa INTERCOONECTA,en el Centro de la Cooperación Española de La Antigua (Guatemala).

El Taller sobre “Prevención y gestión de fenómenos hidrometeorológicos extremos y de adaptación al cambio climático” en los países de Centroamérica, México y Caribe se celebró el pasado 13 de diciembre. Se trata de una actividad organizada por la Conferencia de Directores de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Iberoamericanos (CIMHET), la Conferencia de Directores Iberoamericanos del Agua (CODIA), y la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático (RIOCC) y que cuenta con el apoyo de la AECID.

El taller constituye un hito al reunirse por primera vez estas tres redes, que afrontan retos comunes relacionados con la prevención y gestión de los fenómenos adversos relacionados con el agua. 

El objetivo de esta actividad es intercambiar experiencias e identificar necesidades y retos comunes en la gestión de fenómenos hidrometeorológicos extremos, como las inundaciones y las sequías, incluyendo medidas de adaptación al cambio climático, y ser un punto de partida para la acción conjunta en este ámbito de trabajo prioritario para todos los países.Dentro de las diferentes sesiones previstas, desde España se han realizado presentaciones sobre la experiencia en esta materia.

Además, en este foro, se darán a conocer iniciativas, fondos y programas internacionales y regionales relacionados con la temática.

Otros organismos que han participando en el taller son: la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elCentro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), la Comisión Europea a través del Programa EUROCLIMA, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH), y la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres (EIRD).

La AEMET, la Dirección General del Agua del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, y la Oficina Española de Cambio Climático, actúan como secretarías técnicas de las tres redes mencionadas respectivamente.

Para más información:CIMHET: http://www.cimhet.org/ CODIA: http://codia.info/RIOCC:www.lariocc.esPrograma INTERCOONECTA: http://www.aecid.es/ES/intercoo-necta

La agricultura climáticamente inteligente (CSA - Climate Smart Agriculture), fue definida y presentada por la FAO en la Conferencia de La Haya sobre Agricultura, Seguridad alimentaria y cambio climático en 2010, contribuyendo al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.

La CSA integra las tres dimensiones del desarrollo sostenible (económico, social y medioambiental) abordando la seguridad alimentaria y los desafíos climáticos. 

Se compone de tres pilares principales:

1. Aumentar de manera sostenible la productividad y los ingresos agrícolas.
2. Adaptar y fortalecer la resistencia al cambio climático.
3. Reducir y / o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero, cuando sea posible.

El propósito del manual de Agricultura Climáticamente Inteligente es elaborar y desarrollar el concepto de CSA y demostrar su potencial, y sus limitaciones.

Este manual de referencia es una herramienta de referencia para planificadores, profesionales y encargados de formular políticas en agricultura, silvicultura y pesca a nivel nacional y subnacional. 

El manual se divide en tres secciones principales, que abordan los siguientes temas principales: 

• La sección A "El caso de una agricultura inteligente para el clima" consta de dos módulos. Es de carácter didáctico e introductorio y está dirigido a una audiencia amplia. Se explican las razones de la CSA y se centra en la adopción de un enfoque agrícola del paisaje. 

• La sección B "Tecnologías y enfoques mejorados para la gestión agrícola sostenible" se divide en nueve módulos. Está dirigido principalmente a las necesidades de los planificadores y profesionales, y analiza los suelos, la energía y los recursos genéticos para producción de cultivos, la silvicultura, la pesca y la acuicultura.

• La Sección C "Marcos de Habilitación" abarca siete módulos, y está dirigido a gestores y políticos. Analizan diferentes opciones institucionales, políticas y financieras. También proporciona información sobre los vínculos con la reducción del riesgo de desastres y la redes de seguridad.

¿Por qué es necesaria una agricultura inteligente para el clima?

Se prevé que para 2050, la población mundial aumentará en un tercio sobre la actual. La mayoría de estos 2 mil millones de personas adicionales vivirán en los actuales países en desarrollo. Al mismo tiempo, más gente vivirá en las ciudades. 

Si los ingresos per cápita y las tendencias de crecimiento del consumo continúan, la FAO estima que la producción agrícola tendrá que aumentar 60 por ciento de aquí a 2050 para satisfacer las demandas esperadas de alimentos y piensos. La agricultura por tanto deberá transformarse para alimentar a una población mundial creciente y proporcionar la base para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

El cambio climático hará que esta tarea sea más difícil bajo un escenario de crecientes impactos en la agricultura, que requieren una adaptación técnica, política y de planificación y gestión.

Esta transformación debe realizarse sin el agotamiento de los recursos naturales disponibles. El cambio climático ya está repercutiendo en la agricultura y la seguridad alimentaria, resultado de una mayor prevalencia de eventos climáticos extremos y un aumento de la imprevisibilidad de los patrones climáticos. Esto puede reducir la producción y  los ingresos en las zonas más vulnerables. Estos cambios también pueden afectar a los precios de los alimentos, generando crisis regionales y locales.

Los países en desarrollo, y los pequeños agricultores y pastores en particular, están siendo especialmente afectados por estos cambios. Muchos de estos pequeños productores a menudo carecen de conocimientos para adaptar sus sistemas de producción y tienen capacidad limitada de asumir riesgos para acceder y utilizar tecnologías y servicios financieros.

Aumentar la seguridad alimentaria al tiempo que se  contribuye a mitigar el cambio climático y preservar los recursos naturales es básico y vital; y requiere la transición a sistemas de producción agrícola que sean más productivos, utilizar los insumos de manera más eficiente, mayor estabilidad en su capacidad de resiliencia a los riesgos, los choques y la variabilidad climática a largo plazo.


La 22º Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP 22) concluyó este viernes en Marruecos con la firma de la "Proclamación de Marrakech", declaración de intenciones que refleja el compromiso mundial para frenar el calentamiento global. 

El texto recoge la voluntad de todos los asistentes en torno a las acciones que implementarán antes de 2020 y cómo se responderán las necesidades de los países más vulnerables. 

El documento también llama a "facilitar el acceso a la financiación para los proyectos climáticos y reforzar las capacidades y esfuerzos de países desarrollados hacia los más pobres para adaptarse a los impactos del calentamiento global”. 

Los países más vulnerables a los efectos del cambio climático se comprometieron a llevar a cabo acciones concretas para la implementación del Acuerdo de París. 

Las más de 45 naciones que conforman el Foro de Países Vulnerables al Clima (CVF) emitieron una declaración conjunta en la que subrayaron que van a “sobrevivir y a prosperar". 

Este foro agrupa a los Estados que se ven afectados de manera desproporcionada por los impactos del cambio climático y su misión es ejercer presión adicional para afrontar ese desafío. 

Sus miembros provienen de todas las regiones del planeta e incluyen a las Islas Maldivas, Costa Rica, Afganistán, Bangladesh, Etiopía, Tuvalu, Madagascar y Nepal. 

En la declaración, dada a conocer como la “Comunicación de Marrakech”, se propone que los países cuya contribución determinada a nivel nacional no corresponda de manera equitativa a su respectivo nivel de emisiones, según lo establece el Acuerdo de París, actualicen esas contribuciones a más tardar en 2020. 

Naciones Unidas pide a los Gobiernos que aumenten los fondos destinados a paliar el cambio climático

Naciones Unidas urgió durante la Conferencia sobre cambio climático (COP 22) en Marruecos a aumentar la financiación para abordar ese problema. 

El Secretario General, Ban Ki-moon, llamó a hacer un mayor esfuerzo para movilizar los fondos en la materia, especialmente orientados a los países en desarrollo. 

Este es también uno de los principales objetivos del Acuerdo de París que entró en vigor el pasado 4 de noviembre.Ese pacto, adoptado en diciembre pasado en la capital francesa por 196 Estados, busca fortalecer la respuesta a la amenaza del calentamiento global y propone mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2º centígrados en este siglo.

Las innovaciones en resiliencia son necesarias para ayudar a miles de millones de personas a adaptarse a sequías, inundaciones, aumento de la temperatura y otros fenómenos.

Tras la cumbre de Marrakech, los participantes esperan definir las reglas de implementación del Acuerdo de París y establecer un plan viable de apoyo financiero de hasta 100.000 millones de dólares anuales para las acciones en la materia emprendidas por los países en desarrollo. 

Países de África y Oriente Medio presentan en la COP 22 sus proyectos para combatir el cambio climático

Conscientes de su vulnerabilidad al impacto del cambio climático, los países de la región del norte de África y de Oriente Medio han comenzado a emprender acciones para hacer frente al fenómeno. 

Varios de ellos presentaron sus iniciativas en la Conferencia de la ONU sobre la cuestión (COP22), que se celebra en Marrakech, Marruecos, hasta el 18 de noviembre. 

La agricultura en estas regiones es particularmente vulnerable a los cambios de temperatura y precipitación. El calentamiento global es más pronunciado en estas zonas, lo que ocasiona sequías más frecuentes y severas, explicó la ONU. 

Por ejemplo, la sequía de 2015 en Marruecos destruyó más de la mitad de la cosecha de trigo y provocó una caída del 1,5% en el Producto Interior Bruto del país. 

El Banco Mundial anunció un nuevo plan para apoyar a los países de ambas regiones, que duplica el financiamiento dedicado a la acción del clima y alcanza 1.500 millones de dólares al año hasta 2020. 

El plan se centra en cuatro prioridades: seguridad alimentaria y agua; ciudades sostenibles adaptadas a las nuevas condiciones climáticas; transición hacia las energía bajas en carbono; y protección de los más pobres expuestos a los impactos del cambio climático. 

PNUMA llama a destinar fondos a los países en desarrollo afectados por el cambio climático

Los países desarrollados deberían hacer todo lo posible para aumentar y acelerar su apoyo a las naciones en desarrollo que tratan de adaptarse a los efectos dañinos del cambio climático, afirmó el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. 

En el marco del Acuerdo de París, los países ricos se han comprometido a movilizar cien mil millones de dólares al año para 2020 destinados a ayudar a los países en desarrollo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al aumento de la temperatura global. 

Sin embargo, el Informe sobre la brecha de adaptación publicado por el PNUMA muestra que sólo el costo de la adaptación para los países en desarrollo podría rondar entre 140 y 300 mil millones de dólares en 2030, y entre 280 y 500 mil millones en 2050, hasta cinco veces más de lo estimado en un principio. 

El director ejecutivo del PNUMA, Erik Solheim, instó a los países industrializados a mantener sus promesas de reducir la brecha de financiación para la adaptación y evitar que aumente aún más redoblando los esfuerzos para estabilizar el clima. 

El informe sobre la brecha de emisiones, publicado la semana pasada, alertó de que el mundo todavía se encamina hacia el calentamiento global de 2,9 a 3,4°C este siglo, muy superior al límite máximo recomendado de 2°C. 

La falta de cumplimiento de ese límite expondrá a los países en desarrollo a una mayor alteración, lo que puede generar costos de adaptación mucho más altos. De igual manera, si se cumplen las metas, el financiamiento seguirá siendo necesario para suavizar el impacto del cambio climático. 


El mundo sigue abocado a un aumento de las temperaturas de entre 2,9° y 3,4 °C durante este siglo, pese a los compromisos de París.

En 2030 las emisiones superarán entre 12 y 14 gigatoneladas los niveles necesarios para limitar el calentamiento del planeta a 2 °C. 

Las posibilidades incluyen incrementar las acciones previas a 2020 basadas en los compromisos de Cancún, una eficiencia energética rentable y medidas de incentivación por parte de las ciudades, las empresas y la sociedad civil.

El mundo debe incrementar de manera drástica y urgente sus objetivos para reducir aproximadamente otra cuarta parte las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero previstas para 2030 y tener alguna posibilidad de minimizar el peligroso cambo climático, señaló hoy ONU Ambiente dar a conocer su informe anual sobre la disparidad en las emisiones. 

Publicado el día antes de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el informe revela que se prevé que las emisiones alcancen en 2030 entre 54 y 56 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente, muy por encima del nivel de 42 necesario para poder limitar el calentamiento global a 2 °C en este siglo. 

Una gigatonelada equivale aproximadamente a las emisiones generadas por todo el transporte de la Unión Europea (incluido el aéreo) durante un año. 

Los científicos coinciden en que limitar el calentamiento global a menos de 2 °C en este siglo (en comparación con los niveles preindustriales) reducirá la probabilidad de que se registren tormentas más intensas, sequías más prolongadas, el aumento del nivel del mar y otros efectos climáticos. Incluso si se alcanzara el objetivo inferior de 1,5 °C, dichos efectos disminuirían, pero no llegarían a eliminarse. 

Las emisiones previstas para 2030, aun en el caso de que se implementen plenamente los compromisos de París, abocarán al mundo a un aumento de las temperaturas de entre 2,9 y 3,4 grados durante este siglo. Esperar unos años más antes de incrementar el nivel de ambición probablemente equivaldrá a perder la oportunidad de cumplir la meta de 1,5 °C, a acrecentar el dominio de la tecnología con elevadas emisiones de carbono y a aumentar el coste de una posterior transición mundial a emisiones más bajas.

La necesidad de adoptar medidas urgentes se ha visto reforzada por el hecho de que 2015 fue el año más caluroso desde que empezaron a recopilarse datos climáticos. La tendencia continúa, y los seis primeros meses de 2016 han sido los más calurosos jamás registrados. Sin embargo —declara el informe— las emisiones siguen aumentando.

Asimismo, aunque en conjunto los miembros del G20 se encuentran en vías de cumplir los compromisos climáticos asumidos en Cancún para 2020, dichos compromisos no son suficientes de cara a crear un punto de partida suficientemente ambicioso que permita alcanzar el objetivo relativo a la temperatura previsto en el Acuerdo de París.

No obstante, el Informe sobre la disparidad en las emisiones presenta una evaluación de las tecnologías y oportunidades dirigida a identificar las nuevas reducciones requeridas, en especial a través de los actores no gubernamentales, la aceleración de la eficiencia energética y la interacción con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los actores no gubernamentales (el sector privado, las ciudades, las regiones y otros agentes subnacionales como los grupos ciudadanos) pueden reducir la disparidad en varias gigatoneladas de aquí a 2030 en ámbitos como la agricultura y el transporte, a condición de que las numerosas iniciativas cumplan sus objetivos y no sustituyan otras acciones.

La eficiencia energética es otra esfera donde la inversión podría aportar mayores beneficios. Las inversiones en eficiencia energética aumentaron en un 6%, alcanzando los 221.000 millones de dólares de los Estados Unidos en 2015, lo que indica que ya se están tomando medidas.

Los estudios muestran que, para una inversión de entre 20 y 100 dólares de los Estados Unidos por tonelada de dióxido de carbono, los potenciales de reducción de las emisiones asociados a la eficiencia energética (en gigatoneladas) de aquí a 2030 son de 5,9 para el sector de la construcción, 4,1 para el sector industrial y 2,1 para el sector del transporte. 

Un informe reciente publicado por la Coalición de 1 Gigatonelada muestra que los proyectos sobre energía renovable y eficiencia energética implementados en los países en desarrollo entre 2005 y 2015 reducirán en casi media gigatonelada las emisiones de aquí a 2020, incluidas las medidas emprendidas por los países que no se han adherido formalmente a los compromisos de Cancún. 

Por último, la acción climática está interrelacionada con los ODS. Los primeros efectos del cambio climático pueden socavar nuestra capacidad de cumplir los objetivos para 2030, y el incumplimiento de los objetivos de la acción climática tendrá consecuencias aún mayores con vistas a mantener el progreso del desarrollo más allá de 2030. 

Implementar con éxito el Acuerdo de París y la agenda de los ODS dependerá de la capacidad de los gobiernos nacionales para desarrollar metas nacionales que favorezcan las oportunidades comunes al tiempo que se aprovechan de ellas.


Las ciudades son fundamentales para alcanzar las metas del Acuerdo de París

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP 22) afirmó que las ciudades tienen una labor fundamental en la consecución de los objetivos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

La COP 22, en su reunión en Marrakech, celebró el Día Mundial de la Acción Climática con discusiones sobre las ciudades y los asentamientos humanos. El debate de la COP 22 se centró en la posibilidad de actuar a nivel local, particularmente en términos de resiliencia y eficiencia energética de los edificios. La oportunidad fue propicia para la presentación de una nueva herramienta para ayudar a las ciudades a evaluar las medidas de resiliencia que adoptan.

Las metrópolis están en el centro del Acuerdo de París y ocupan un lugar preponderante en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados en septiembre de 2015, y en la nueva Agenda Urbana que se adoptó en Quito en octubre pasado.

Las zonas urbanas representan alrededor del 70% de las emisiones mundiales de energía. Muchas medidas para adaptarlas al cambio climático también tendrán efectos positivos en la mitigación, incluida la renovación de edificios antiguos y la construcción de nuevos edificios de baja energía, el desarrollo de redes de transporte eficientes en las ciudades también es importante. 

+ info: PNUMA / ONU

La falta de inversión en infraestructuras seguras para ir en bicicleta y caminar contribuye a la muerte de millones de personas y no permite aprovechar esta forma de movilidad para contribuir a la lucha contra el cambio climático, según un nuevo informe de ONU Ambiente.

En el Global Outlook on Walking and Cycling, ONU Ambiente insta a los países a invertir al menos 20% de sus presupuestos de transporte en infraestructura para peatones y ciclistas, con el fin de salvar vidas, revertir la contaminación y reducir las emisiones de carbono, que están aumentando en más de 10% al año.

El informe estudió el progreso alcanzado en infraestructuras más seguras para desplazarse a pie y en bicicleta en 20 países de bajos a medianos ingresos en África, Asia y América Latina, donde, en comparación con los países de altos ingresos, muere el doble de personas en accidentes de tráfico.

De los países analizados en el informe, cuatro africanos encabezan la lista de los más peligrosos para andar o ir en bicicleta. En Malawi, 66% de las muertes en carretera son de peatones y ciclistas; en Kenia, 61%; en Sudáfrica, 53%; y en Zambia y en Nepal, 49%.

Alrededor de 1.3 millones de personas mueren cada año en las carreteras y casi la mitad son peatones, ciclistas y motociclistas.

El transporte motorizado es responsable de una cuarta parte de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, CO2, y es el sector de más rápido crecimiento en emisiones de gases de efecto invernadero. De seguir la tendencia actual, este sector será el responsable de un tercio de las emisiones de CO2 para 2050.

Se estima que la mala calidad del aire, debida en parte a las emisiones de los vehículos, causa alrededor de siete millones de muertes prematuras cada año y está aumentando problemas de salud como la bronquitis, el asma, las enfermedades del corazón y los daños cerebrales.

Se prevé que la flota mundial de vehículos particulares se triplicará para el año 2050 y la mayor parte de este nuevo crecimiento vehicular tendrá lugar en los mismos países en desarrollo que ya son los más afectados por muertes y traumatismos relacionados con el tránsito.

Si esta tendencia no cambia, se producirá un fuerte aumento de la mortalidad en carretera a nivel mundial. Además, el incremento de los automóviles y, por ende, de las emisiones que producen, restringirá severamente la capacidad del mundo para limitar el aumento de la temperatura media global a menos de 2 °C.

Porcentaje de peatones y ciclistas del número total de muertes en carretera por países:
  • En Malawi: porcentaje de muertes de peatones es de 49%, 14-17% para ciclistas. Muertes totales de peatones y ciclistas: 66%.
  • En Kenia: peatones 47%, ciclistas 14%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 61%.
  • En Sudáfrica: peatones 50%, ciclistas 3%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 53%.
  • En Zambia: peatones 37%, ciclistas 12%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 49%.
  • En Nepal: peatones 49%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 49%.
  • En Uganda: peatones 40%, ciclistas 8%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 48%.
  • En Chile (Santiago): peatones 39%, ciclistas 8%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 47%.
  • En Ghana: peatones 42%, ciclistas 5%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 47%.
  • En Corea del Sur: peatones 39%, ciclistas 5%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 44%.
  • En Bangladesh: peatones 32%, ciclistas 11%. Muertes totales de peatones y ciclistas: 43%.

Descarga una copia del informe.



En la primera década del siglo XXI, el mundo se ha hecho predominantemente urbano. Por primera vez en la historia hay más personas que viven en las ciudades que en el campo. La competencia por los recursos naturales ahora afecta no sólo a los minerales escasos, sino también a los alimentos y al agua.

En el futuro las guerras o amenazas de guerras ya no sólo se darán entre las naciones por el petróleo sino por el agua, si persiste la "inercia de los dirigentes". Informe de la ONU: Las guerras del futuro serán por el agua


Nuevo mapa en la distribución de poder económico y geopolítico

La más explícita paradoja de las alteraciones en la distribución del poder global la presenta la reducción de significación global del G7. Este grupo originalmente constituido por las mayores economías del mundo (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia), aun viéndose obligado a dar cabida por razones esencialmente políticas a Rusia, no es representativo de las hegemonías económicas en el mundo de hoy. Así se puso de manifiesto en la renovada vigencia que asumió el G20, comprensivo también de las más relevantes economías emergentes, con ocasión de la búsqueda de soluciones a la actual crisis económica y financiera.

Es verdad que EEUU sigue siendo la economía de mayor dimensión del mundo, con un PIB aproximadamente de 17 billones de dólares. Pero China aparece inmediatamente con uno superior a 9 billones de dólares, si en la valoración se emplean tipos de cambio de mercado. La diferencia en población y el dinamismo como operador en el comercio y la financiación global amparan esa anticipación de liderazgo global por tamaño e influencia geopolítica. Su población, 1.340 millones de habitantes en 2011, frente a los 312 millones de EEUU, ayuda también a explicar la distancia que todavía existe en términos de PIB por habitante: en 2011 el de China no superaba el 11% del correspondiente a EEUU.

En esa pugna por posiciones dominantes en la escena global el papel de Europa no ha registrado precisamente un avance. El conjunto de sus economías ha mantenido un ritmo de crecimiento más tibio, especialmente durante la crisis. Al mismo tiempo, su influencia geopolítica no ha ido paralela al ritmo de ampliación de la propia Unión Europea (UE). Ello ha sido el resultado, además de políticas poco orientadas al crecimiento y al fortalecimiento de los factores que impulsan la competitividad, a la ausencia de avances significativos en el fortalecimiento de la dinámica de integración. El conjunto de la UE, en especial la eurozona, se presenta hoy en la escena global como un bloque convaleciente, con serias dificultades en sus procesos decisionales y limitaciones competitivas de alcance.

La eurozona, efectivamente, ha acentuado durante esta crisis su declive rela-tivo. El área monetaria tiene hoy un PIB de 16.7 billones de dólares. Su poten-cial de crecimiento se ha visto muy erosionado con el impacto diferencial de la crisis actual, tanto en términos de daños en la economía real, en los sistemas financieros e, incluso, en la erosión de las propias instituciones.


Tendencias demográficas

Por primera vez en la historia Japón y varios países europeos occidentales han invertido sus pirámides de población por edades y tienen más personas con más de 60 años que de menos de 20. También por primera vez, viven más personas en ciudades que en el campo y las que padecen de obesidad superan a las que pasan hambre. Según datos publicados recientemente en la revista The Lancet, el sobrepeso afecta a 2.100 millones de personas, casi un tercio de la población mundial; una tendencia ininterrumpida desde 1980.

La disminución del número medio de niños nacidos de cada mujer ha sido mucho más rápida en Europa, Asia Oriental (especialmente China y Japón) y, en menor medida, Norteamérica. Las mujeres de estas regiones disponen ahora de oportunidades económicas, políticas y sociales mucho mejores que en el pasado. Pero estas sociedades están envejeciendo muy rápidamente. En la primera década del siglo XXI, el mundo se ha hecho predominantemente urbano. Por primera vez en la historia hay más personas que viven en las ciudades que en el campo. La competencia por los recursos naturales ahora afecta no sólo a los minerales escasos, sino también a los alimentos y al agua.


Las proyecciones de las Naciones Unidas indican que, entre 1995 y 2050, la población disminuirá en Japón y en prácticamente todos los países europeos. Países como Bulgaria, Estonia e Italia podrían perder la cuarta parte o un tercio de su población. La tendencia al envejecimiento persistirá, y la edad media de la población alcanzará máximos históricos. En Italia, por ejemplo, la edad media aumentará de 41 años en el 2000 a 53 en el 2050. En la mayoría de países, el cociente de dependencia potencial –número de personas en edad activa (de 15 a 64 años) por persona mayor- pasará de 4 ó 5 a 2.


Imagen: ONU

El crecimiento de las ciudades es un proceso de cambio fundamental en el mundo actual. Cada semana se suman un millón y medio al total de habitantes urbanos en el mundo. Desde el año 2007, por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos más personas viviendo en las ciudades que en el campo. En 1960 había solamente dos ciudades con más de 10 millones de habitantes, Nueva York y Tokio. En la actualidad son ya 21, y para el año 2025 la ONU estima que serán 35, la mayoría en India y China.

El crecimiento de las ciudades tiene dos consecuencias importantísimas. La primera es la necesidad de construir infraestructuras de todo tipo para acomodar la afluencia de personas, y sobre todo de aquéllas dirigidas a suministrar agua y alimentos. La segunda es la generación de nuevas pautas de desigualdad social tanto entre el campo y la ciudad como dentro de las ciudades, que cada vez son más duales. La pobreza urbana ha crecido considerablemente en las dos últimas décadas. Conviene recordar también que el cambio global afectará de manera drástica a los pobres urbanos en África y en el sur y este de Asia.

En definitiva, los cambios demográficos van a transformar el equilibrio geo-político mundial, generando numerosas tensiones y una presión generalizada sobre los recursos naturales, especialmente el agua y los alimentos. Son muchos los expertos que vaticinan numerosos conflictos por estos recursos.


Image: Percentage urban and urban agglomerations by size class.

El reto unánime del cambio climático y la sostenibilidad

Existen pocas tenencias que además de ser asumidas de forma casi unánime generen tanta inquietud. El cambio climático, que amenaza a la propia sostenibilidad del crecimiento económico y de la extensión del bienestar, es una de ellas.

Los mejores científicos predicen que, sin una acción correctora, el cambio climático llegará a ser irreversible en algún momento crítico durante este siglo. Hacia el año 2030, los precios de los alimentos podrían duplicarse comparados con los de 2012 y la mitad de la población mundial podría verse afectada por una grave escasez de agua. El crecimiento en las economías emergentes ha ido acompañado de degradación medioambiental. En los países tanto desarrollados como en vías de desarrollo se pretende la búsqueda de la sostenibilidad. El énfasis está no sólo en la energía, sino también en la producción y el consumo ecológicos de bienes y servicios. La agricultura, la construcción y el turismo se han convertido también en objetivos de estos esfuerzos para alcanzar la sostenibilidad. La tecnología y el cambio de comportamiento de las personas se presentan como las únicas y complementarias soluciones.

La experiencia en otras crisis ha dejado como lección fundamental que es mejor prevenir que curar. Que no es necesario esperar a verificar los efectos del desastre antes de adoptar decisiones. De igual forma que la crisis todavía vigente ha contribuido a que los modelos macroeconómicos tomen en consideración la inestabilidad financiera, también habrán de hacer lo propio con las restricciones medioambientales, con la preservación del “capital natural”.