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El mundo sigue abocado a un aumento de las temperaturas de entre 2,9° y 3,4 °C durante este siglo, pese a los compromisos de París.

En 2030 las emisiones superarán entre 12 y 14 gigatoneladas los niveles necesarios para limitar el calentamiento del planeta a 2 °C. 

Las posibilidades incluyen incrementar las acciones previas a 2020 basadas en los compromisos de Cancún, una eficiencia energética rentable y medidas de incentivación por parte de las ciudades, las empresas y la sociedad civil.

El mundo debe incrementar de manera drástica y urgente sus objetivos para reducir aproximadamente otra cuarta parte las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero previstas para 2030 y tener alguna posibilidad de minimizar el peligroso cambo climático, señaló hoy ONU Ambiente dar a conocer su informe anual sobre la disparidad en las emisiones. 

Publicado el día antes de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el informe revela que se prevé que las emisiones alcancen en 2030 entre 54 y 56 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente, muy por encima del nivel de 42 necesario para poder limitar el calentamiento global a 2 °C en este siglo. 

Una gigatonelada equivale aproximadamente a las emisiones generadas por todo el transporte de la Unión Europea (incluido el aéreo) durante un año. 

Los científicos coinciden en que limitar el calentamiento global a menos de 2 °C en este siglo (en comparación con los niveles preindustriales) reducirá la probabilidad de que se registren tormentas más intensas, sequías más prolongadas, el aumento del nivel del mar y otros efectos climáticos. Incluso si se alcanzara el objetivo inferior de 1,5 °C, dichos efectos disminuirían, pero no llegarían a eliminarse. 

Las emisiones previstas para 2030, aun en el caso de que se implementen plenamente los compromisos de París, abocarán al mundo a un aumento de las temperaturas de entre 2,9 y 3,4 grados durante este siglo. Esperar unos años más antes de incrementar el nivel de ambición probablemente equivaldrá a perder la oportunidad de cumplir la meta de 1,5 °C, a acrecentar el dominio de la tecnología con elevadas emisiones de carbono y a aumentar el coste de una posterior transición mundial a emisiones más bajas.

La necesidad de adoptar medidas urgentes se ha visto reforzada por el hecho de que 2015 fue el año más caluroso desde que empezaron a recopilarse datos climáticos. La tendencia continúa, y los seis primeros meses de 2016 han sido los más calurosos jamás registrados. Sin embargo —declara el informe— las emisiones siguen aumentando.

Asimismo, aunque en conjunto los miembros del G20 se encuentran en vías de cumplir los compromisos climáticos asumidos en Cancún para 2020, dichos compromisos no son suficientes de cara a crear un punto de partida suficientemente ambicioso que permita alcanzar el objetivo relativo a la temperatura previsto en el Acuerdo de París.

No obstante, el Informe sobre la disparidad en las emisiones presenta una evaluación de las tecnologías y oportunidades dirigida a identificar las nuevas reducciones requeridas, en especial a través de los actores no gubernamentales, la aceleración de la eficiencia energética y la interacción con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los actores no gubernamentales (el sector privado, las ciudades, las regiones y otros agentes subnacionales como los grupos ciudadanos) pueden reducir la disparidad en varias gigatoneladas de aquí a 2030 en ámbitos como la agricultura y el transporte, a condición de que las numerosas iniciativas cumplan sus objetivos y no sustituyan otras acciones.

La eficiencia energética es otra esfera donde la inversión podría aportar mayores beneficios. Las inversiones en eficiencia energética aumentaron en un 6%, alcanzando los 221.000 millones de dólares de los Estados Unidos en 2015, lo que indica que ya se están tomando medidas.

Los estudios muestran que, para una inversión de entre 20 y 100 dólares de los Estados Unidos por tonelada de dióxido de carbono, los potenciales de reducción de las emisiones asociados a la eficiencia energética (en gigatoneladas) de aquí a 2030 son de 5,9 para el sector de la construcción, 4,1 para el sector industrial y 2,1 para el sector del transporte. 

Un informe reciente publicado por la Coalición de 1 Gigatonelada muestra que los proyectos sobre energía renovable y eficiencia energética implementados en los países en desarrollo entre 2005 y 2015 reducirán en casi media gigatonelada las emisiones de aquí a 2020, incluidas las medidas emprendidas por los países que no se han adherido formalmente a los compromisos de Cancún. 

Por último, la acción climática está interrelacionada con los ODS. Los primeros efectos del cambio climático pueden socavar nuestra capacidad de cumplir los objetivos para 2030, y el incumplimiento de los objetivos de la acción climática tendrá consecuencias aún mayores con vistas a mantener el progreso del desarrollo más allá de 2030. 

Implementar con éxito el Acuerdo de París y la agenda de los ODS dependerá de la capacidad de los gobiernos nacionales para desarrollar metas nacionales que favorezcan las oportunidades comunes al tiempo que se aprovechan de ellas.


Las ciudades son fundamentales para alcanzar las metas del Acuerdo de París

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP 22) afirmó que las ciudades tienen una labor fundamental en la consecución de los objetivos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

La COP 22, en su reunión en Marrakech, celebró el Día Mundial de la Acción Climática con discusiones sobre las ciudades y los asentamientos humanos. El debate de la COP 22 se centró en la posibilidad de actuar a nivel local, particularmente en términos de resiliencia y eficiencia energética de los edificios. La oportunidad fue propicia para la presentación de una nueva herramienta para ayudar a las ciudades a evaluar las medidas de resiliencia que adoptan.

Las metrópolis están en el centro del Acuerdo de París y ocupan un lugar preponderante en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados en septiembre de 2015, y en la nueva Agenda Urbana que se adoptó en Quito en octubre pasado.

Las zonas urbanas representan alrededor del 70% de las emisiones mundiales de energía. Muchas medidas para adaptarlas al cambio climático también tendrán efectos positivos en la mitigación, incluida la renovación de edificios antiguos y la construcción de nuevos edificios de baja energía, el desarrollo de redes de transporte eficientes en las ciudades también es importante. 

+ info: PNUMA / ONU
Imagen: Pixabay
Un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el 92% de la población mundial vive en sitios donde los niveles de contaminación del aire exceden los considerados permisibles para la salud.

La OMS presentó la información hoy en un mapa interactivo que destaca las áreas dentro de los países que sobrepasan esos límites.

El modelo se basa en datos derivados de mediciones satelitales, además de un análisis del tipo de transporte y de estaciones de monitoreo terrestre para más de 3.000 ubicaciones, tanto rurales como urbanas. 

La contaminación del ambiente representa más de 3 millones de muertes cada año, causante de cinco enfermedades graves, esencialmente las no transmisibles. La gente está en gran riesgo porque es muy poco lo que se puede hacer cuando uno vive en un área urbana, hay que respirar el aire disponible, no se puede elegir.

El estudio también habla de la peligrosidad de la contaminación del aire al interior de los hogares. Estima que seis millones y medio de muertes anuales están asociados a ambos tipos de contaminación. 

Entre las enfermedades no transmisibles vinculadas a la contaminación del aire figuran el cáncer y los padecimientos respiratorios. La mayoría de esos decesos ocurre en los países de ingresos medios y bajos.

Entre las principales fuentes de contaminación del aire figuran los modos ineficientes de transporte, la quema de combustible en los hogares y la quema de desechos, las centrales eléctricas y las actividades industriales. Sin embargo, la actividad humana no es la única fuente de contaminación del aire. Por ejemplo, las tormentas de arena, especialmente en regiones cercanas a desiertos, también pueden influir en la calidad del aire.

Mejora de los datos relativos a la contaminación del aire

El modelo ha calibrado cuidadosamente los datos procedentes de los satélites y las estaciones terrestres para maximizar la fiabilidad. La exposición a la contaminación del aire en los países se ha analizado teniendo en cuenta la población y los niveles de contaminación del aire con una resolución cuadricular de unos 10 km x 10 km.

Este nuevo modelo constituye un gran paso hacia la formulación de estimaciones aún más fiables sobre la enorme carga mundial que representan los más de 6 millones de muertes —una de cada nueve muertes en todo el mundo— provocadas por la exposición a la contaminación del aire de interiores y de exteriores. Cada vez más ciudades están vigilando la contaminación del aire, los datos proporcionados por satélites son más completos y estamos perfeccionando las estimaciones sanitarias conexas.

Mapas interactivos

Los mapas interactivos proporcionan información sobre la exposición —ponderada en función de la población— a partículas de un diámetro aerodinámico de menos de 2,5 micrometros (PM2,5) respecto de todos los países. En el mapa también se indican los datos procedentes de las estaciones de vigilancia respecto de los valores de PM10 y PM2,5 en unas 3000 ciudades y municipios.

Se precisa urgentemente la adopción rápida de medidas para hacer frente a la contaminación del aire.Existen soluciones, como un transporte sostenible en las ciudades, la gestión de los desechos sólidos y la utilización de cocinas y combustibles limpios en los hogares, así como las energías renovables y la reducción de las emisiones industriales.
Imagen : Green Planet
Unos 323 millones de personas están en riesgo de contraer enfermedades potencialmente letales como el cólera y la fiebre tifoidea debido al aumento de la contaminación del agua en tres continentes, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA.
Imagen: Pixabay
El transporte conecta personas, culturas, ciudades, países y continentes. Es uno de los principales pilares de la sociedad y la economía moderna, lo que permite a los productores vender en todo el mundo y los viajeros a descubrir nuevos lugares. Las redes de transporte también garantizar el acceso a los servicios públicos esenciales, como la educación y la salud, lo que contribuye a una mejor calidad de vida. También ayuda a estimular la economía en las zonas remotas, es un sector que crea un gran número de puestos de trabajo y difunde la riqueza.

Pero cada vez más se utilizan medios dependientes de combustibles fósiles como aviones y automóviles, causando también más contaminación y poniendo en riesgo el medio ambiente y la salud . El informe Signals 2016 de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) explora cómo sector del transporte dependiente del carbono se puede convertir en un sistema de movilidad limpio e inteligente.

El transporte también juega un papel decisivo en la formación de la forma en que vivimos : la comida, la ropa y los residuos domésticos, tienen que ser transportados; influye en qué productos están en oferta y lo que consumimos; y utilizamos los sistemas de transporte para ir al trabajo, la escuela, el teatro y el día de fiesta. Hoy en día las conexiones de tren de alta velocidad hacen posible largos viajes diarios, permitiendo a la gente a vivir cientos de kilómetros de distancia de su trabajo.


El informe de la AEMA, Señales 2016 - Hacia la movilidad verde e inteligente, va más allá de datos y estadísticas de transporte, dando una explicación a fondo de los hechos claves y tendencias y desafíos ambientales que debe encarar el sector del transporte, y las decisiones ambientales que tenemos que adoptar para garantizar una movilidad verde y eficiente. 


El transporte sustenta nuestra sociedad y la economía moderna. Al mismo tiempo, es responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE, y como impactos ambientales más significativos provoca contaminación del aire, acústica y fragmentación del hábitat. La Unión Europea ya ha tomado medidas para mitigar los efectos de la contaminación del transporte, y ha puesto en marcha una estrategia para crear una economía baja en carbono para el año 2050, en la que el transporte juega un papel clave en la reducción de las emisiones. 



Hoy en día la demanda de transporte en Europa es significativamente mayor que en 2000 y se espera que continúe creciendo. De acuerdo con estimaciones de la Comisión Europea , en el año 2050 se proyecta un crecimiento de más del 50 % del transporte de mercancías y en un 80 % en comparación con los niveles de 2013 el transporte de pasajeros .


El 94% del combustible que consume el sector del transporte de la UE proviene del petróleo. Está claro que la descarbonización del sector de transporte de Europa tomará su tiempo. Se requiere una combinación de medidas, incluyendo una mejor planificación urbana, mejoras tecnológicas y una mayor utilización de combustibles alternativos. Un transporte más limpio y más inteligente en realidad puede satisfacer las necesidades de Europa y al mismo tiempo ofrecer beneficios para la salud pública y el medio ambiente, incluyendo un aire más limpio, menos accidentes, menos congestión y menos contaminación acústica. 


Por otra parte , a pesar de la importancia central de transporte para nuestra economía y calidad de vida, no se presta suficiente atención a la preparación de la infraestructura y a los retos que plantea el cambio climático. ¿Pueden afrontar el sector ferroviario, aérero y las infraestructuras de carreteras el incremento de las temperaturas? Las interrupciones en los servicios de transporte (cenizas de volcán en la atmósfera , inundaciones en carreteras carreteras, o vías férreas dañadas debido a las condiciones meteorológicas extremas) pueden tener graves consecuencias para los viajeros y las empresas, mucho más allá de la zona afectada . El sistema de transporte también tiene que adaptarse a los cambios en la demografía de Europa. ¿Cómo puede el transporte público puede adaptar a las necesidades de movilidad de una población cada vez mayor?




Señales de 2016 incluye artículos centrados en la situación del sector de transporte de Europa, su impacto en la salud pública, la cuestión de recorrido de los alimentos, la aviación y el transporte marítimo, además de una entrevista sobre cómo las ciudades pueden planificar la movilidad inteligente y el cambio climático.

+ info: AEMA 
Imagen: Pixabay
Los recursos naturales del planeta en los que basamos nuestros medios de vida están siendo expoliados y se están poniendo en situación de riesgo por una una nueva amenaza : los delitos ambientales. La eco-delincuencia supera el comercio ilegal de armas pequeñas, a medida que las bandas criminales internacionales y rebeldes armados se benefician del saqueo de los recursos de la Tierra.

Las ganancias originadas por los delitos ambientales van al alza y alcanzan actualmente entre 91 y 258 mil millones de dólares, según un informe publicado por el PNUMA y la INTERPOL. Esta cifra representa 26 % más que las estimaciones de 2014, cuando las ganancias se calculaban entre 70 y 213 mil millones de dólares.

El auge de la delincuencia ambiental encuentra que, en el marco de leyes débiles y fuerzas de seguridad mal financiadas, las redes criminales internacionales y los rebeldes armados se benefician de un comercio ilegal que alimenta los conflictos, devasta ecosistemas y amenaza con la extinción de especies.

INTERPOL y PNUMA han unido fuerzas para llamar la atención del mundo sobre la enorme escala de los delitos ambientales. Grandes sumas de dinero generadas por estos crímenes mantienen el negocio de sofisticadas bandas criminales internacionales y están alimentando la inseguridad alrededor del mundo.El resultado es no solo devastador para el medio ambiente y las economías locales, sino para todos quienes son amenazados por estas empresas criminales. El mundo necesita unirse para tomar acciones sólidas tanto en el ámbito nacional como internacional para eliminar la delincuencia ambiental.

El delito ambiental supera con creces el comercio ilegal de armas pequeñas, que está valorado en alrededor de 3 mil millones de dólares. Es la cuarta mayor empresa criminal del mundo tras el tráfico de drogas, la falsificación y el tráfico de personas. La cantidad de dinero que se pierde en delitos ambientales es 10.000 veces mayor que la cantidad de dinero gastada para combatirlo - sólo 20-30 millones de dólares.

La complejidad de este tipo de crimen requiere una respuesta multisectorial, apoyada por la colaboración transfronteriza. A través de sus capacidades globales, INTERPOL está comprometida a trabajar con sus países miembros para combatir las redes de crimen organizado que están activas en delitos ambientales.

El informe recomienda una fuerte acción, legislación y sanciones a nivel nacional e internacional, incluidas las medidas dirigidas a la interrupción de los paraísos fiscales en el extranjero; un aumento masivo de apoyo financiero acorde con la amenaza grave que representa el delito ambiental para el desarrollo sostenible; e incentivos económicos y medios de vida alternativos para quienes están en la parte inferior de la cadena de los delitos ambientales, tales como los cazadores furtivos.

La última década ha registrado un aumento en los delitos ambientales de entre 5 y 7 por ciento al año. Esto significa que el delito ecológico - que incluye el tráfico ilegal de vida silvestre, el crimen corporativo en el sector forestal, la explotación y venta de oro y otros minerales, la pesca ilegal, el contrabando de residuos peligrosos y el fraude en créditos de carbono - está creciendo de dos a tres veces más rápido que el PIB mundial.

El informe también analiza cómo el dinero generado de la explotación ilegal de recursos naturales financia grupos rebeldes, redes terroristas y carteles criminales internacionales. En la última década, por ejemplo, los cazadores furtivos han matado un promedio de 3.000 elefantes por año en Tanzania. Eso es un valor anual en la calle para los traficantes de marfil de 10,5 mil millones, cantidad que es cinco veces mayor que todo el presupuesto nacional de la división de vida silvestre del país.



Delitos contra el medio ambiente

La delincuencia contra el medio ambiente es un grave y creciente problema de ámbito internacional que adopta múltiples formas. En general, se considera delito contra el medio ambiente la explotación ilícita de fauna y flora silvestres en cualquier lugar del planeta; y, delito de contaminación, el comercio y la eliminación de residuos o materiales peligrosos en contravención de las leyes nacionales e internacionales.

Además de estos delitos actuales y conocidos, están surgiendo nuevos tipos de actividades delictivas que atentan contra el medio ambiente, como el comercio de derechos de emisión de carbono y los delitos relacionados con la gestión del agua.

Carteles criminales organizados

La delincuencia contra el medio ambiente no tiene fronteras, puede afectar a la seguridad y a la economía de un país, e incluso puede poner en peligro su supervivencia. Las redes de delincuencia organizada son las responsables de un porcentaje significativo de los delitos contra la flora y la fauna silvestres y de los delitos de contaminación, que consideran de bajo riesgo y alta rentabilidad.

Las mismas rutas utilizadas para el contrabando de especies silvestres a través de países y continentes se suelen utilizar también para el tráfico ilícito de armas, drogas y personas. Por ello los delitos contra el medio ambiente se cometen a la par que otros actos delictivos como la falsificación de pasaportes, la corrupción, el blanqueo de capitales y el asesinato.

El informe señala que las redes delictivas transnacionales están utilizando el delito ambiental para el blanqueo de dinero de la droga. La minería de oro ilegal en Colombia, por ejemplo, ahora se considera una de las maneras más fáciles de lavar dinero del tráfico de drogas en el país.

Los carteles criminales internacionales también están involucrados en el tráfico de residuos peligrosos y productos químicos, y a menudo etiquetan incorrectamente este tipo de residuos con el fin de evadir las fuerzas del orden. En 2013, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) informó que el comercio ilegal de basura electrónica al sudeste de Asia y el Pacífico se estimó en 3,75 mil millones al año.

Rebeldes y terroristas

El grupo rebelde colombiano FARC genera un estimado de 12 millones de dólares al año de las extorsiones a los mineros ilegales de oro. En la región Amazónica, los grupos armados establecen impuestos al oro, coltán (un mineral utilizado en los teléfonos móviles) y madera para financiar sus operaciones. Las redes criminales detrás del conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC) han gastado alrededor del 2 por ciento de sus ganancias para financiar de 25 a 49 diferentes grupos rebeldes. De acuerdo con algunas estimaciones de la ONU, la explotación ilegal de los recursos naturales de la RDC está valorada en 722-862 millones de dólares anuales. Otros ejemplos de actores armados no estatales que se benefician de los recursos naturales incluyen el Estado Islámico, que está implicado en el tráfico de petróleo en Irak y Siria, y el Ejército de Resistencia del Señor, que se ha beneficiado del comercio ilegal de marfil.

Delitos de cuello blanco

El informe se centra en el aumento de la delincuencia de cuello blanco del medio ambiente, desde la utilización de empresas ficticias en paraísos fiscales para lavar dinero generado a partir de la extracción ilegal hasta la manipulación de los precios, la piratería y el robo de identidad. El comercio de carbono es el mercado de materias primas de más rápido crecimiento del mundo. Los casos de fraude de créditos de carbono involucran sumas de transferencias y ganancias que se extienden a los cientos de millones de dólares.

Respuesta de la Interpol


En el marco de la economía global actual, es necesario adoptar una estrategia internacional para combatir este tipo de delincuencia. Por ser la única organización cuya misión es intercambiar y tratar información policial a escala mundial, INTERPOL está especialmente cualificada para liderar esta iniciativa. 

Programa de INTERPOL sobre Delitos contra el Medio Ambiente:
  • dirige operaciones regionales y mundiales para desmantelar las redes delictivas que se encuentran detrás de los delitos medioambientales, utilizando para ello el análisis de información policial;
  • produce manuales, guías y otro tipo de materiales sobre buenas prácticas en materia de aplicación de la ley a escala internacional, y coordina su utilización;
  • proporciona a los organismos encargados de la aplicación de las leyes sobre medio ambiente acceso a los servicios de INTERPOL mediante el refuerzo de sus enlaces con las Oficinas Centrales Nacionales;
  • colabora con el Comité sobre Delitos contra el Medio Ambiente para definir la estrategia y la dirección del Programa.

El Grupo de Trabajo de INTERPOL sobre Delitos contra la Flora y la Fauna Silvestres y el Grupo de Trabajo de INTERPOL sobre Delitos de Contaminación congregan a investigadores policiales de todo el mundo con objeto de intercambiar información e iniciar proyectos específicos para combatir determinados ámbitos de la delincuencia medioambiental.



+ info: PNUMA

Los océanos cubren casi las tres cuartas partes de la superficie de la tierra, contienen las nueve décimas partes de los recursos de agua y más del 97% de los seres vivos del planeta. Los océanos son parte esencial de nuestra biosfera: influyen en nuestro clima y afectan a nuestra salud y nuestro bienestar. De hecho, sin los océanos la vida no existiría en nuestro planeta.
Los océanos son un recurso económico vital que proporciona sus medios de vida a millones de personas en todo el mundo. El grueso del comercio internacional —aproximadamente el 90%— se transporta por mar. Más del 29% de la producción mundial de petróleo viene de los océanos. El turismo de playa y los cruceros son una importante fuente de ingresos para muchos países, especialmente los pequeños Estados insulares en desarrollo. Cada año se capturan en todo el mundo casi 90 millones de toneladas de pescado, con un valor aproximado de 50.000 millones de dólares, y el sector pesquero y la acuicultura por sí solos dan trabajo a 36 millones de personas. Por último, cada vez son más los científicos que se interesan por el fondo de los océanos y buscan allí los descubrimientos científicos y los recursos del futuro.
                                              
Nos resulta fácil pensar que nuestros mares y océanos están ahí y no van a cambiar, que seguirán en la forma en que han estado siempre, llenos de belleza, vida y misterio, proporcionando sustento, aventura y espléndidos paisajes subacuáticos.
Pero lo que sucede en tierra, en la superficie, al final termina afectando a los océanos, y la gran extensión de agua que cubre el 71% de la superficie de la Tierra está empezando a  ser corrosiva para la vida marina. Las primeras señales han sido inconfundibles. Las larvas de ostras en los criaderos controlados en el noroeste del Pacífico comenzaron a morir en grandes cantidades en 2006. Investigadores y propietarios de criaderos se dieron cuenta al cabo de varios años, después de innumerables ensayos y errores, de que la causa era el agua del océano que estaban bombeando, cuyo pH había bajado de manera alarmante, lo que conllevó que las ostras en fase inicial no pueden formar sus conchas.



Los océanos actúan como una esponja gigante cuando se trata de las emisiones de dióxido de carbono, asimilando un tercio de las emisiones de acumulación de las plantas de carbón, automóviles, fábricas, aviones, camiones y utilidades. En total, los océanos se tragan unos 22 millones de toneladas de dióxido de carbono al día, y una vez bajo el agua, el CO2 empieza a cambiar la química del océano. Ese cambio químico se llama acidificación de los océanos y los impactos en los mariscos son sólo el comienzo.
Consecuencia de esta subida en la acidez del mar, se producen varios impactos en los ecosistemas marinos. Un primer impacto económico, los productores de moluscos comenzaron a establecer mecanismos de control más eficientes y caros para analizar el agua de mar que entra a los tanques, al tocar directamente el bolsillo se movilizó a parte del gremio -y adoptaron medidas correctivas no preventivas, como suele ser habitual-. La acidificación de los océanos tiene también un impacto en los diminutos caracoles marinos conocidos como pterópodos, criaturas de los que dependen, están en su dieta, una gran cantidad de peces de importancia comercial para el homo sapiens (como el salmón). 
Y luego están los arrecifes de coral, magníficos hábitats submarinos de los que dependen más de un millón de especies de plantas y animales, y la vida y el sustento de innumerables comunidades costeras. Para estos arrecifes,  ya al borde del abismo, gracias a una serie de factores estresantes como la contaminación, la pesca excesiva, la escorrentía y el calentamiento, la acidificación del océano es sólo la última de una larga lista de amenazas. La pérdida de estos ecosistemas puede ser irreparable desde el punto de vista ecológico para muchas especies que lo habitan, y a posteriori económico, ya que muchos de estos ecosistemas y especies son fuente de riqueza para las comunidades locales y para la industria pesquera.
Nuestros océanos se encuentran pues en una encrucijada ácida: las emisiones son un problema mundial que requiere una solución global, y hay poca voluntad política, sobre todo en los EE.UU, UE y los BRIC´s, de tomar medidas importantes para reducir realmente estas emisiones.