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El mundo sigue abocado a un aumento de las temperaturas de entre 2,9° y 3,4 °C durante este siglo, pese a los compromisos de París.

En 2030 las emisiones superarán entre 12 y 14 gigatoneladas los niveles necesarios para limitar el calentamiento del planeta a 2 °C. 

Las posibilidades incluyen incrementar las acciones previas a 2020 basadas en los compromisos de Cancún, una eficiencia energética rentable y medidas de incentivación por parte de las ciudades, las empresas y la sociedad civil.

El mundo debe incrementar de manera drástica y urgente sus objetivos para reducir aproximadamente otra cuarta parte las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero previstas para 2030 y tener alguna posibilidad de minimizar el peligroso cambo climático, señaló hoy ONU Ambiente dar a conocer su informe anual sobre la disparidad en las emisiones. 

Publicado el día antes de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el informe revela que se prevé que las emisiones alcancen en 2030 entre 54 y 56 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente, muy por encima del nivel de 42 necesario para poder limitar el calentamiento global a 2 °C en este siglo. 

Una gigatonelada equivale aproximadamente a las emisiones generadas por todo el transporte de la Unión Europea (incluido el aéreo) durante un año. 

Los científicos coinciden en que limitar el calentamiento global a menos de 2 °C en este siglo (en comparación con los niveles preindustriales) reducirá la probabilidad de que se registren tormentas más intensas, sequías más prolongadas, el aumento del nivel del mar y otros efectos climáticos. Incluso si se alcanzara el objetivo inferior de 1,5 °C, dichos efectos disminuirían, pero no llegarían a eliminarse. 

Las emisiones previstas para 2030, aun en el caso de que se implementen plenamente los compromisos de París, abocarán al mundo a un aumento de las temperaturas de entre 2,9 y 3,4 grados durante este siglo. Esperar unos años más antes de incrementar el nivel de ambición probablemente equivaldrá a perder la oportunidad de cumplir la meta de 1,5 °C, a acrecentar el dominio de la tecnología con elevadas emisiones de carbono y a aumentar el coste de una posterior transición mundial a emisiones más bajas.

La necesidad de adoptar medidas urgentes se ha visto reforzada por el hecho de que 2015 fue el año más caluroso desde que empezaron a recopilarse datos climáticos. La tendencia continúa, y los seis primeros meses de 2016 han sido los más calurosos jamás registrados. Sin embargo —declara el informe— las emisiones siguen aumentando.

Asimismo, aunque en conjunto los miembros del G20 se encuentran en vías de cumplir los compromisos climáticos asumidos en Cancún para 2020, dichos compromisos no son suficientes de cara a crear un punto de partida suficientemente ambicioso que permita alcanzar el objetivo relativo a la temperatura previsto en el Acuerdo de París.

No obstante, el Informe sobre la disparidad en las emisiones presenta una evaluación de las tecnologías y oportunidades dirigida a identificar las nuevas reducciones requeridas, en especial a través de los actores no gubernamentales, la aceleración de la eficiencia energética y la interacción con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los actores no gubernamentales (el sector privado, las ciudades, las regiones y otros agentes subnacionales como los grupos ciudadanos) pueden reducir la disparidad en varias gigatoneladas de aquí a 2030 en ámbitos como la agricultura y el transporte, a condición de que las numerosas iniciativas cumplan sus objetivos y no sustituyan otras acciones.

La eficiencia energética es otra esfera donde la inversión podría aportar mayores beneficios. Las inversiones en eficiencia energética aumentaron en un 6%, alcanzando los 221.000 millones de dólares de los Estados Unidos en 2015, lo que indica que ya se están tomando medidas.

Los estudios muestran que, para una inversión de entre 20 y 100 dólares de los Estados Unidos por tonelada de dióxido de carbono, los potenciales de reducción de las emisiones asociados a la eficiencia energética (en gigatoneladas) de aquí a 2030 son de 5,9 para el sector de la construcción, 4,1 para el sector industrial y 2,1 para el sector del transporte. 

Un informe reciente publicado por la Coalición de 1 Gigatonelada muestra que los proyectos sobre energía renovable y eficiencia energética implementados en los países en desarrollo entre 2005 y 2015 reducirán en casi media gigatonelada las emisiones de aquí a 2020, incluidas las medidas emprendidas por los países que no se han adherido formalmente a los compromisos de Cancún. 

Por último, la acción climática está interrelacionada con los ODS. Los primeros efectos del cambio climático pueden socavar nuestra capacidad de cumplir los objetivos para 2030, y el incumplimiento de los objetivos de la acción climática tendrá consecuencias aún mayores con vistas a mantener el progreso del desarrollo más allá de 2030. 

Implementar con éxito el Acuerdo de París y la agenda de los ODS dependerá de la capacidad de los gobiernos nacionales para desarrollar metas nacionales que favorezcan las oportunidades comunes al tiempo que se aprovechan de ellas.


Las ciudades son fundamentales para alcanzar las metas del Acuerdo de París

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP 22) afirmó que las ciudades tienen una labor fundamental en la consecución de los objetivos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

La COP 22, en su reunión en Marrakech, celebró el Día Mundial de la Acción Climática con discusiones sobre las ciudades y los asentamientos humanos. El debate de la COP 22 se centró en la posibilidad de actuar a nivel local, particularmente en términos de resiliencia y eficiencia energética de los edificios. La oportunidad fue propicia para la presentación de una nueva herramienta para ayudar a las ciudades a evaluar las medidas de resiliencia que adoptan.

Las metrópolis están en el centro del Acuerdo de París y ocupan un lugar preponderante en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados en septiembre de 2015, y en la nueva Agenda Urbana que se adoptó en Quito en octubre pasado.

Las zonas urbanas representan alrededor del 70% de las emisiones mundiales de energía. Muchas medidas para adaptarlas al cambio climático también tendrán efectos positivos en la mitigación, incluida la renovación de edificios antiguos y la construcción de nuevos edificios de baja energía, el desarrollo de redes de transporte eficientes en las ciudades también es importante. 

+ info: PNUMA / ONU

Uno de cada siete niños, el equivalente a 300 millones, vive en zonas con los niveles más elevados de polución del aire del mundo, de hasta seis veces por encima de los parámetros aceptados internacionalmente.

Un nuevo informe de UNICEF que se basa en imágenes satelitales revela por primera vez cuántos niños están expuestos a esos contaminantes y en qué partes del planeta se encuentran. 

Las áreas más afectadas son el sureste asiático, Oriente Medio y África. Los niños son más susceptibles que los adultos a los daños que causan esos tóxicos. La contaminación del aire contribuye a la muerte de alrededor de 600.000 niños menores de cinco años cada año, según el documento.Los niños afrontan vulnerabilidades únicas. Sus pulmones todavía se están desarrollando, así como sus cerebros y cuerpos, por lo que la exposición a cualquier tipo de tóxicos puede tener efectos a largo plazo.

Los pequeños también respiran más rápido e inhalan más aire que los adultos en comparación con el tamaño de sus cuerpos. A su vez, los más pobres, que ya sufren grandes desventajas, son quienes están más predispuestos a las enfermedades causadas por la contaminación del aire.

UNICEF llamó a los líderes que participan de la reunión sobre cambio climático (COP22) que se celebra en Marrakech, Marruecos a acciones urgentes para reducir ese peligro.

Entre las recomendaciones figura disminuir el uso de combustibles fósiles e invertir en energías eficientes y renovables.


Imagen: UNICEF


+ info: ONU / UNICEF

Ministros y representantes de alto nivel de 25 países respaldaron la aprobación de una ambiciosa enmienda al Protocolo de Montreal para realizar una reducción gradual en el uso de hidrofluorocarbonos, HFC, que son potentes gases de efecto invernadero, durante una reunión en Viena, Austria, que tuvo lugar del 15 al 23 de julio.

Un tercio de las zonas naturales y rurales de Europa están afectadas por la contaminación acústica, según un nuevo informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) . La protección de las zonas aún no afectadas por el ruido puede aportar beneficios ambientales y de salud muy significativos.

Más del 80 por ciento de las personas que viven en zonas urbanas están expuestos a niveles de calidad del aire que excedan las directrices establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En su mayoría se trata de población con bajos ingresos viviendo en las zonas urbanas más desfavorecidas, que a largo plazo tienen un riesgo mayor de contraer enfermedades respiratorias y otros problemas de salud.


Alrededor del 98 por ciento de las ciudades de más de 100.000 habitantes de los países en vías de desarrollo y subdesarrollados no cumplen con los límites de calidad del aire de la OMS, de acuerdo con los últimos datos de la contaminación atmosférica urbana global presentados hoy por la agencia. En los países de ingresos altos, sin embargo, el porcentaje se reduce al 56 por ciento, por qué será que este dato no extraña...

La contaminación del aire es una de las principales causas de enfermedad y muerte sobre todo entre los más jóvenes y los mayores. A medida que disminuye la calidad del aire, el riesgo de accidente cerebrovascular, enfermedad cardíaca, cáncer de pulmón, y las enfermedades respiratorias crónica, incluyendo el asma, aumentan para las personas que viven en ellas. La buena noticia es que cada vez más ciudades están intensificando esfuerzos para monitorear la calidad del aire, de esta forma cuando se tomen acciones de corrección o mejora tienen un punto de referencia. En los últimos dos años, la base de datos - que ahora abarca 3.000 ciudades en 103 países - casi se ha duplicado. 

La contaminación del aire urbano a nivel global

Durante el período de cinco años comprendido entre 2008 y 2013 se compararon los niveles de partículas finas y pequeñas (PM10 y PM2.5 - Las partículas menores de 10 micras o 2.5) en 795 ciudades de 67 países. También se analizaron contaminantes como sulfatos, nitratos y el black carbon, que penetran profundamente en los pulmones y en el sistema cardiovascular, y que presentan los mayores riesgos para la salud humana.

Los resultados del estudio concluyen que los niveles globales de contaminación atmosférica urbana aumentaron en un 8 por ciento, a pesar de las mejoras en algunas regiones. En general, los niveles de contaminación del aire fueron los más bajos en los países desarrollados, con los niveles más bajos en Europa, América y la región del Pacífico occidental.

Los niveles más altos de contaminación del aire urbano se experimentaron en países subdesarrollados o envías de desarrollo, destacan el Mediterráneo Oriental y las regiones de Asia Sudoriental, con niveles medios anuales superiores en cinco o diez veces los límites establecidos por la OMS, seguidos por las ciudades más pobres de la región del Pacífico occidental.

La OMS señaló que los datos de contaminación del aire urbano siguen siendo escasos en la región de África, aunque los datos disponibles revelaron niveles de partículas por encima de la media. 



El precio en la salud humana

La contaminación del aire en altas concentraciones de materia particulada fina y pequeña, es la que tiene mayor riesgo para la salud ambiental - causando más de tres millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año, según la OMS.

La contaminación atmosférica urbana sigue aumentando a un ritmo alarmante, causando estragos en la salud humana. Al mismo tiempo, la conciencia va en aumento y más ciudades están estableciendo controles de calidad del aire. Cuando la calidad del aire mejora, las enfermedades cardiovasculares-disminuyen.

La mayoría de las fuentes de contaminación del aire de zonas urbanas se encuentran fuera del control de los ciudadanos e incluso en muchos casos de las propias ciudades. Hay que ir más allá y exigir políticas nacionales e internacionales para promover un transporte más limpio, la producción de energía más eficiente y una gestión adecuada de los residuos (como los neumáticos y otros...).

Más de la mitad de las ciudades supervisadas en los países de altos ingresos y más de un tercio en los países de ingresos bajos y medianos redujeron sus niveles de contaminación del aire en más de un 5 por ciento en cinco años. 


Niveles de contaminación disponibles megaciudades de más de 14 millones de habitantes en el período 2011-2015. Gráfico: OMS

La reducción de emisiones de las chimeneas industriales, el aumento del uso de fuentes de energía renovables, como la energía solar y eólica, y priorizar el transporte sostenible y eficiente, como el uso de tranvías y trenes, caminar y diseñar redes para el transporte en bicicleta, son acciones que se deben exigir a las administraciones competentes.

Cuando la calidad del aire mejora, los costes sanitarios se reducen, la productividad del trabajador crece y aumenta la esperanza de vida. La reducción de la contaminación del aire también trae una ventaja añadida sobre el cambio climático.

Las directrices de calidad del aire de la OMS proporcionan una guía global para establecer umbrales y límites para los contaminantes atmosféricos clave que plantean riesgos para la salud. Al reducir la contaminación de partículas de 70 a 20 microgramos por metro cúbico, las muertes relacionadas con la contaminación del aire podrían reducirse en un 15 por ciento.

Del 23 al 28 de mayo, en la próxima sesión de la Asamblea Mundial de la Salud - órgano de toma de decisiones de la OMS - los Estados miembros discutirán una hoja de ruta para una respuesta global a los efectos adversos para la salud de la contaminación del aire.

+ info: ONU