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Los desechos marinos dañan a más de 800 especies animales y generan grandes pérdidas económicas para los países costeros. Así lo pone de manifiesto el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en un nuevo informe de la ONU dado a conocer este mes en el marco de la Cumbre Mundial de Biodiversidad (COP 13), que se celebra en Cancún, México. 

El documento señala que el número de especies afectadas por desechos marinos ha aumentado de 663 a 817 desde 2012. Peces, aves marinas, mamíferos y reptiles, entre otros, ingieren o se enredan en esos residuos que, además de amenazar cada vez más la salud animal y humana, cuestan miles de millones de dólares a los países cada año. 

Los residuos más presentes en el mar están hechos de plástico, y son sobre todo envases de alimentos, botellas, tapas de bebidas, bolsas de supermercado y colillas de cigarrillo. 

Según el informe, el 40% de los cetáceos y el 44% de las aves marinas del planeta resultan afectadas por la ingestión de estos desechos.

Se estima que los 192 países costeros que hay en el mundo generaron en 2010 hasta 275 millones de toneladas de residuos, de los cuales entre un dos y un cinco por ciento fueron a parar al mar.

+ info : ONU 


El blog del Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) ha informado del anunció de Japón de que las medallas olímpicas para los Juegos de 2020 en Tokio podrían estar hechas de basura electrónica reciclada.

Según el artículo, el país asiático produjo 17,3 kilogramos de basura electrónica por persona en 2013, y el oro y la plata recuperados de los pequeños productos electrónicos de consumo en Japón equivalen al 16% y el 22% de las reservas totales del mundo, respectivamente. Se consideran residuos electrónicos los teléfonos móviles, ordenadores, televisores y equipos similares que han sido descartados.

La ITU señaló que la generación de esta basura es un problema mundial creciente, con más de 20 millones de toneladas anuales. De estos desechos, sólo el 40% se recicla y el 60% restante termina en los vertederos.

El secretario general adjunto de la ITU, Malcom Johnson, resaltó las soluciones propuestas por la agencia para el manejo de esos desechos y mencionó entre ellos la creación de un grupo de trabajo que ha elaborado directrices para asistir a los países en el desarrollo de programas de gestión de los residuos electrónicos.

La ITU también ha anunciado la Agenda Conectar 2020, que aboga por la reducción de 50% del desecho electrónico redundante para ese año.


Una nueva herramienta interactiva de la FAO permite a los agricultores, responsables de las políticas y científicos calcular la producción de carne, leche y huevos, junto a las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería, para que este sector sea más productivo y más respetuoso con el clima.

El Modelo interactivo de contabilidad ambiental para la ganadería mundial, denominado por sus siglas en inglés GLEAM-i (Global Livestock Environmental Assessment Model) ofrece respuestas a una amplia gama de preguntas. Por ejemplo ¿cómo puede un pequeño ganadero o pastor conseguir que sus animales produzcan más leche, carne o huevos? O para un responsable de las políticas, ¿qué prácticas deben aplicarse para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería?

Basado en GLEAM, el modelo desarrollado por la División de Producción y Sanidad Animal de la FAO para apoyar cambios en las políticas y prácticas para lograr el desarrollo sostenible de la ganadería, GLEAM-i puede ser empleado por cualquier persona que utilice el programa informático Excel, incluidas las organizaciones comunitarias que trabajan en zonas rurales remotas. Incluye variables como países y regiones, el número y tipo de ganado -ovejas para leche o carne, o cría de cerdos a nivel de la granja o industrial, pastoreo o sistemas mixtos- piensos y gestión del estiércol, así como las condiciones específicas en las que se crían los animales.

El objetivo del proyectoGLEAM es ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y garantizar que las actividades ganaderas son lo más eficiente posibles para que puedan seguir cubriendo las necesidades de alimentos, nutrición y medios de vida de las personas, al tiempo que utilizan menos recursos naturales", señaló Anne Mottet, experta en políticas ganaderas en la FAO.

Cientos de millones de personas en todo el planeta dependen de la ganadería para su subsistencia, seguridad alimentaria y nutrición. La ganadería es particularmente importante para los países en desarrollo, donde la demanda de proteína animal está creciendo y para las zonas remotas y marginales, en las que existen pocas alternativas. Sin embargo, se estima que el sector es responsable de 14,5 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicas.

Una investigación de la FAO basada en GLEAM ha detectado que con cambios factibles y asequibles, los ganaderos pueden aumentar la producción y reducir las emisiones en casi una tercera parte.

Contar con información precisa sobre el impacto ambiental de las cadenas de suministro de la ganadería ayudará a las partes interesadas a tomar decisiones mejor informadas y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, los gobiernos pueden utilizar GLEAM-i para elaborar los inventarios nacionales y desarrollar políticas para mejorar la eficiencia en la cría del ganado y la gestión de los piensos y del estiércol.

GLEAM apoya en la actualidad a una amplia gama de proyectos nacionales e internacionales, incluyendo iniciativas de agricultura climáticamente inteligente en Ecuador, Níger, Zambia y Malawi. También apoya un programa financiado por la iniciativa "Coalición para el clima y el aire limpio" para aumentar la productividad y reducir las emisiones de metano entérico en América del Sur, el Sudeste Asiático y África oriental y occidental.


¿Qué es GLEAM? 

El Modelo de Evaluación Ambiental de la Ganadería Mundial (GLEAM, por sus siglas en inglés) es un entorno de modelización y simulación del impacto ambiental del sector ganadero. GLEAM se sirve de metodologías de análisis de ciclo de vida para reproducir las actividades y procesos biofísicos que ocurren a lo largo de las cadenas de producción.

El objetivo de GLEAM es identificar los impactos medioambientales dañinos y evaluar escenarios de adaptación y mitigación para el desarrollo de un sector ganadero más sostenible. 

El modelo GLEAM en síntesis

GLEAM es un entorno de modelización que simula la interacción de los procesos y actividades de producción ganadera con el medio ambiente. GLEAM se ha desarrollado para evaluar tanto el impacto de la ganadería como diferentes opciones de adaptación y mitigación a escala nacional, regional y global.

GLEAM distingue las etapas de producción clave como, por ejemplo, la producción, el procesamiento y el transporte de pienso; las dinámicas poblacionales y de alimentación de la cabaña; la gestión del estiércol y el procesamiento y transporte de los productos como la carne y la leche. El modelo captura los impactos específicos de cada etapa, proporcionando una visión amplia y detallada de los aspectos negativos de la producción a la vez que ofrece información valiosa para posibles intervenciones.

Características

GLEAM se ha diseñado para analizar múltiples categorías de impacto ambiental como las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), los usos y degradación del suelo, el consumo de agua y nutrientes y la interacción con la biodiversidad. Las principales características de GLEAM son:

-La cobertura sistemática y global de seis especies ganaderas y sus productos comestibles: carne y leche de vacuno, búfalo, ovino y caprino; carne de cerdo y carne y huevos de pollería.
-La modelización geográficamente explícita de datos climáticos, dietas animales y distribución ganadera permite analizar los condicionantes locales de la producción, los impactos ambientales y las posibilidades de intervención. 
-La estimación de las emisiones de gases de efecto invernadero de cada etapa de producción. El modelo abarca las emisiones de metano (CH4), dióxido de carbono (CO2) y óxido nitroso (N2O).
-El uso de metodología de Nivel 2 (Tier 2) para el cálculo de las emisiones de origen animal (fermentación entérica y gestión del estiércol) permite obtener información detallada sobre cómo la dieta y la gestión del estiércol pueden contribuir a la mitigación.

Resultados

Durante una simulación completa, GLEAM genera múltiples cálculos intermedios, indicadores finales y mapas. La versión 1.0 de GLEAM produce, entre otros resultados:

-valores poblacionales de la cabaña ganadera y su distribución geográfica,
-niveles de producción y gestión de estiércol,
-composición y calidad promedio de las dietas,
-producción de carne, leche y huevos,
-emisiones generadas en cada etapa de producción.

Resolución espacial

GLEAM está diseñado para evaluar los impactos del sector ganadero a nivel global. No obstante, varios de dichos impactos son el resultado de condicionantes nacionales, regionales y/o locales. En consecuencia, los indicadores y promedios globales no son adecuados para comprender los problemas reales y cómo solucionarlos.

Para abarcar esa variabilidad, GLEAM utiliza información regional, nacional y/o local sobre las prácticas productivas y las características de la cabaña. Además, GLEAM incorpora datos adicionales sobre la población ganadera y la disponibilidad de pastos y cultivos para pienso con una resolución no mayor de 5 minutos sexagesimales (equivalente a unos 10 x 10 km en el ecuador). 

Fuente: FAO


Los “vertidos biológicos”, que incluye la propagación de plagas en las rutas del comercio global son una gran amenaza a largo plazo, y a pesar de ser más graves que los vertidos de petróleo al océano, no generan la atención pública necesaria.

La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) abordó el tema en el marco de un debate sobre los riesgos de plagas en los contenedores marítimos. Se puede citar como ejemplo el caso de un hongo exótico que acabó con miles de millones de castaños americanos a principios del siglo XX. Otro ejemplo actual es el caso del barrenador esmeralda del fresno, que representa una amenaza similar para un árbol valioso que se utiliza en la fabricación de mangos de herramientas, guitarras y muebles de oficina.

Pero quizás el mayor "vertido biológico" de todos los tiempos se produjo cuando un microorganismo eucariota, similar a un hongo y llamado phytophthora infestans -el nombre proviene del griego y significa "destructor de plantas"- zarpó del continente americano hacia Bélgica. A los pocos meses hizo escala en Irlanda y desencadenó una plaga en el cultivo de la patata que provocó una mortífera hambruna y una migración masiva de población entre los años 1845 y 1849. 

No son los únicos casos. Un pariente del sapo gigante -especie tóxica que prolifera en Australia-, desembarcó recientemente de un contenedor que transportaba mercancías a Madagascar, un paraíso de la biodiversidad. La capacidad de las hembras para poner hasta 40.000 huevos al año le convierten en una amenaza catastrófica para las aves y lémures locales, al tiempo que pone en peligro el hábitat de una gran cantidad de animales y plantas. En Roma, las autoridades municipales están intensificando su campaña anual contra el mosquito tigre, una especie invasora que llegó por barco a Albania en los años 70. El Aedes albopictus, conocido por sus agresivas picaduras, prolifera actualmente en Italia y el calentamiento global facilitará que colonice zonas de Europa septentrional. 

Se trata de especies invasoras llegan a nuevos hábitats por diversas vías, la principal es el transporte marítimo que en la actualidad se vale de contenedores. En el mundo se realizan millones de desplazamientos de contenedores marítimos al año. Tanto los componentes de acero de los contenedores como la mercancía pueden actuar como vectores.

Un análisis de más de 100.000 contenedores vacíos que llegaron a Nueva Zelanda en los últimos cinco años reveló que uno de cada diez estaba contaminado exteriormente, el doble de la tasa de contaminación interior.  Entre las plagas encontradas figuraron la oruga lagarta, el caracol gigante africano, las hormigas argentinas y el chinche apestoso marrón marmolado. Todas ellas amenazan los cultivos, reduciendo su productividad entre un 20% y un 40%, los bosques y los entornos urbanos.

Éste es el motivo por el cual los países del mundo se unieron hace más de seis decenios para aprobar la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) con el objetivo de ayudar a detener la propagación de plagas y enfermedades de las plantas a través del comercio internacional trasfronterizo, y de proteger a agricultores, silvicultores, la biodiversidad, el medio ambiente y los consumidores.

El comercio es el vector, los contenedores el vehículo

Las especies invasoras llegan a nuevos hábitats por diversas vías, pero la principal es el transporte marítimo. Y hoy en día este tipo de transporte conlleva la utilización de contenedores. En todo el mundo, se realizan unos 527 millones de desplazamientos de contenedores marítimos cada año: China mueve por sí sola más de 133 millones de contenedores al año. No sólo la mercancía puede actuar como un vector para la propagación de especies exóticas capaces de causar estragos ecológicos y agrícolas, sino también los propios componentes de acero de los contenedores.

Por ejemplo, un análisis de 116.701 contenedores para el transporte marítimo vacíos que llegaron a Nueva Zelanda en los últimos cinco años reveló que uno de cada diez estaba contaminado exteriormente, el doble de la tasa de contaminación interior. Entre las plagas encontradas: la oruga lagarta, el caracol gigante africano, las hormigas argentinas y el chinche apestoso marrón marmolado. Todas ellas amenazan los cultivos, los bosques y los entornos urbanos. Por su parte, los residuos del suelo pueden contener semillas de plantas invasoras, nematodos y fitopatógenos.

Los registros de inspección en Estados Unidos, Australia, China y Nueva Zelanda indican que miles de organismos de una amplia variedad de taxones están siendo transportados involuntariamente en los contenedores marítimos.

Los chinches y la cadena de suministro

El daño causado va mucho más allá de problemas relacionados con la agricultura y la salud humana. Las especies invasoras pueden obstruir los cauces fluviales y detener las centrales eléctricas. Las invasiones biológicas causan daños por valor de un cinco por ciento de la actividad económica mundial anual, equivalente a un decenio de desastres naturales, según un estudio.

Hoy en día, en torno al 90 por ciento del comercio mundial se transporta por mar, con una amplia variedad de alternativas logísticas, dificultando así un acuerdo sobre un método común de inspección. El año pasado, unos 12 millones de contenedores entraron en los EEUU, utilizando al menos 77 puertos de entrada. 

Además, muchos cargamentos se transportan rápidamente desde los puertos para entrar a tiempo en las cadenas de suministro. Así es como el temido chinche apestoso marrón marmolado -que destruye velozmente frutas y cultivos de alto valor- comenzó su gira europea hace unos años en Zurich. Para los viajes largos, este insecto prefiere acomodarse en los recovecos y las grietas del acero de los contenedores, y una vez asentado en su destino, suele crear nichos de hibernación en el interior de las viviendas.

Nueva Zelanda -que depende en gran medida de las exportaciones agrícolas-, ha establecido un sistema vanguardista de bioseguridad e higiene de los contenedores en su intento de impedir la entrada de especies invasoras. Se basa en una alianza con la industria del transporte marítimo y en inspecciones en numerosos puertos del Pacífico, y ofrece el incentivo económico de un menor número de inspecciones a la llegada para quienes cumplan la normativa. Los índices de contaminación de los contenedores eran superiores al 50 por ciento antes de que se adoptara este sistema hace diez años.

Diseño de un plan de acción fitosanitario

El año pasado la Comisión de Medidas Fitosanitarias aprobó una recomendación animando a las organizaciones nacionales de protección fitosanitaria a reconocer y comunicar los riesgos asociados a los contenedores marítimos, y a contribuir a la aplicación de las secciones relacionadas del Código de prácticas para la arrumazón de las unidades de transporte de las Naciones Unidas (Código CTU, por sus siglas en inglés), una guía no reglamentaria para la industria.

Esto permitiría a las partes interesadas implementar un sistema para hacer frente a estas amenazas sin perjudicar a los engranajes del comercio, con grúas automatizadas capaces de cargar y descargar hoy en día contenedores en 20 segundos en un puerto de tamaño medio como el de Hamburgo, que mueve una cuarta parte del volumen del puerto de Shanghái.

Si bien se necesita más tiempo, parece que existe unanimidad sobre la trascendencia de los riesgos y la necesidad de tomar medidas. Por ahora, se está a la espera de acontecimientos, mientras las partes interesadas dan un margen de tiempo a las medidas iniciales voluntarias, a un uso más generalizado de mejores prácticas o a una aplicación más diligente de los procedimientos existentes: en función del éxito de estas medidas la Comisión se replanteará el posible desarrollo de una norma internacional en el futuro.

Fuente: ONU / FAO

Todos sabemos que el plástico oceánico es un problema importante, pero las informes recientes señalan a cinco países asiáticos como responsables de entre el 55 y el 60 por ciento del plástico que termina en el océano: China, Indonesia, Vietnam, Tailandia y Filipinas.

El plástico se encuentra de manera ubicua en el medio ambiente. Es ampliamente utilizado en muchos productos y tienen muchas formulaciones. La sencilla bolsa de plástico es un excelente ejemplo de la manera en que un objeto utilitario puede convertirse en un riesgo ambiental. Cada año se utilizan más de 500 mil millones de bolsas de plástico, pero muchas se desechan de manera inadecuada y terminan como basura marina. Los desechos de plástico constituyen uno de los componentes principales de la basura marina, los cuales se degradan en microcontaminantes, ensucian las playas en las zonas costeras e ingresan a las cadenas alimenticias, donde son consumidos por la fauna marina, como tortugas y aves marinas, debilitándolas o matándolas al afectar su digestión, respiración y reproducción, y también por el hombre.

Las cantidades abruman, a nivel global se estima que 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos del mundo cada año, gran parte de esa basura oceánica termina en el Pacífico formando la denominada Isla de la Basura.

La solución es la gestión adecuada, evitando las fugas o descargas de estos materiales; sin embargo, las tasas de reciclaje de plásticos y su reúso varían enormemente, desde más del 80% en algunos países de la UE hasta solo un pequeño porcentaje en muchos países en vías de desarrollo.



Algunas propuestas didácticas

Se han puesto sobre el tapete numerosas soluciones sobre cómo limpiar este plástico, hasta ahora ninguna ha dado con la clave para frenar el flujo de plástico que termina en el océano cada año. Para que una verdadera limpieza se lleve a cabo, hay que detener el flujo en origen, así como limpiar la ingente cantidad de plástico acumulado, una tarea a todas luces hercúlea.

El descubrimiento de las fuentes de los plásticos es un paso importante en la prevención. El informe Frenando la corriente publicado por Ocean Conservancy ha dado un primer paso en este sentido, y ha trazado estrategias para detener este flujo.

Aunque el informe se describen muchas fuentes y causas de los desechos plásticos, el hallazgo más sorprendente es que los cinco países mencionados anteriormente son responsables de una gran parte del problema. Si bien históricamente estas naciones no han sido grandes consumidores de plástico en comparación con los países occidentales, el uso de plástico ha crecido constantemente a medida que se ha desarrollado su economía. Sin embargo la conciencia de la necesidad de reutilizar o reciclar plástico de forma adecuada, no ha venido de la mano con este desarrollo. Las infraestructuras necesarias no están creadas y los sistemas de recogida existentes no están funcionando correctamente.

Otro dato interesante, que no sorprendente, es que el plástico de bajo valor es más probable que se tire a la basura, y termine en el océano. Esto apunta a la utilidad de añadir una tasa a los productos de plástico, que se reintegraría, cuando el producto utilizado se entregue en un sistema de recogida. Los incentivos monetarios funcionan.

El informe sugiere una otras estrategias que podrían reducir la cantidad de plástico nuevo que entra en nuestros océanos cada año hasta en un 65 por ciento:

  • Asegurar que los sistemas de recogida y recilaje no tengan "fugas"; es decir, que sean fáciles de encontrar y utilizar (para disuadir el vertido ilegal de basura de plástico) y poner medidas para que accidentalmente no se produzcan vertidos en las vías fluviales cercanas. Los vertederos abiertos son ejemplos de sistemas de recogida potencialmente peligrosos por sus posibles fugas a medios fluviales o subterráneos.

  • Poner los sistemas de recogida de residuos en lugares adecuados para garantizar que los residuos de plástico se recoge y no se tiran.

  • Reciclaje residuos plásticos y upcycling, ya sea para su uso original o parecido, o transformando los residuos plásticos en otros subproductos más valiosos para aumentar los incentivos monetarios y avlor de mercado (Upcycling). Un ejemplo de esto último son los programas de conversión de plástico a combustible.

Si bien el informe es didáctico, está claro que el problema del plástico oceánico tiene solución si las inversiones, tanto nacionales como internacionales, se hacen para garantizar que estas y otras iniciativas necesarias se pongan en marcha en los países en desarrollo para proteger el medio ambiente marino.



Imagen: Pixabay
Los recursos naturales del planeta en los que basamos nuestros medios de vida están siendo expoliados y se están poniendo en situación de riesgo por una una nueva amenaza : los delitos ambientales. La eco-delincuencia supera el comercio ilegal de armas pequeñas, a medida que las bandas criminales internacionales y rebeldes armados se benefician del saqueo de los recursos de la Tierra.

Las ganancias originadas por los delitos ambientales van al alza y alcanzan actualmente entre 91 y 258 mil millones de dólares, según un informe publicado por el PNUMA y la INTERPOL. Esta cifra representa 26 % más que las estimaciones de 2014, cuando las ganancias se calculaban entre 70 y 213 mil millones de dólares.

El auge de la delincuencia ambiental encuentra que, en el marco de leyes débiles y fuerzas de seguridad mal financiadas, las redes criminales internacionales y los rebeldes armados se benefician de un comercio ilegal que alimenta los conflictos, devasta ecosistemas y amenaza con la extinción de especies.

INTERPOL y PNUMA han unido fuerzas para llamar la atención del mundo sobre la enorme escala de los delitos ambientales. Grandes sumas de dinero generadas por estos crímenes mantienen el negocio de sofisticadas bandas criminales internacionales y están alimentando la inseguridad alrededor del mundo.El resultado es no solo devastador para el medio ambiente y las economías locales, sino para todos quienes son amenazados por estas empresas criminales. El mundo necesita unirse para tomar acciones sólidas tanto en el ámbito nacional como internacional para eliminar la delincuencia ambiental.

El delito ambiental supera con creces el comercio ilegal de armas pequeñas, que está valorado en alrededor de 3 mil millones de dólares. Es la cuarta mayor empresa criminal del mundo tras el tráfico de drogas, la falsificación y el tráfico de personas. La cantidad de dinero que se pierde en delitos ambientales es 10.000 veces mayor que la cantidad de dinero gastada para combatirlo - sólo 20-30 millones de dólares.

La complejidad de este tipo de crimen requiere una respuesta multisectorial, apoyada por la colaboración transfronteriza. A través de sus capacidades globales, INTERPOL está comprometida a trabajar con sus países miembros para combatir las redes de crimen organizado que están activas en delitos ambientales.

El informe recomienda una fuerte acción, legislación y sanciones a nivel nacional e internacional, incluidas las medidas dirigidas a la interrupción de los paraísos fiscales en el extranjero; un aumento masivo de apoyo financiero acorde con la amenaza grave que representa el delito ambiental para el desarrollo sostenible; e incentivos económicos y medios de vida alternativos para quienes están en la parte inferior de la cadena de los delitos ambientales, tales como los cazadores furtivos.

La última década ha registrado un aumento en los delitos ambientales de entre 5 y 7 por ciento al año. Esto significa que el delito ecológico - que incluye el tráfico ilegal de vida silvestre, el crimen corporativo en el sector forestal, la explotación y venta de oro y otros minerales, la pesca ilegal, el contrabando de residuos peligrosos y el fraude en créditos de carbono - está creciendo de dos a tres veces más rápido que el PIB mundial.

El informe también analiza cómo el dinero generado de la explotación ilegal de recursos naturales financia grupos rebeldes, redes terroristas y carteles criminales internacionales. En la última década, por ejemplo, los cazadores furtivos han matado un promedio de 3.000 elefantes por año en Tanzania. Eso es un valor anual en la calle para los traficantes de marfil de 10,5 mil millones, cantidad que es cinco veces mayor que todo el presupuesto nacional de la división de vida silvestre del país.



Delitos contra el medio ambiente

La delincuencia contra el medio ambiente es un grave y creciente problema de ámbito internacional que adopta múltiples formas. En general, se considera delito contra el medio ambiente la explotación ilícita de fauna y flora silvestres en cualquier lugar del planeta; y, delito de contaminación, el comercio y la eliminación de residuos o materiales peligrosos en contravención de las leyes nacionales e internacionales.

Además de estos delitos actuales y conocidos, están surgiendo nuevos tipos de actividades delictivas que atentan contra el medio ambiente, como el comercio de derechos de emisión de carbono y los delitos relacionados con la gestión del agua.

Carteles criminales organizados

La delincuencia contra el medio ambiente no tiene fronteras, puede afectar a la seguridad y a la economía de un país, e incluso puede poner en peligro su supervivencia. Las redes de delincuencia organizada son las responsables de un porcentaje significativo de los delitos contra la flora y la fauna silvestres y de los delitos de contaminación, que consideran de bajo riesgo y alta rentabilidad.

Las mismas rutas utilizadas para el contrabando de especies silvestres a través de países y continentes se suelen utilizar también para el tráfico ilícito de armas, drogas y personas. Por ello los delitos contra el medio ambiente se cometen a la par que otros actos delictivos como la falsificación de pasaportes, la corrupción, el blanqueo de capitales y el asesinato.

El informe señala que las redes delictivas transnacionales están utilizando el delito ambiental para el blanqueo de dinero de la droga. La minería de oro ilegal en Colombia, por ejemplo, ahora se considera una de las maneras más fáciles de lavar dinero del tráfico de drogas en el país.

Los carteles criminales internacionales también están involucrados en el tráfico de residuos peligrosos y productos químicos, y a menudo etiquetan incorrectamente este tipo de residuos con el fin de evadir las fuerzas del orden. En 2013, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) informó que el comercio ilegal de basura electrónica al sudeste de Asia y el Pacífico se estimó en 3,75 mil millones al año.

Rebeldes y terroristas

El grupo rebelde colombiano FARC genera un estimado de 12 millones de dólares al año de las extorsiones a los mineros ilegales de oro. En la región Amazónica, los grupos armados establecen impuestos al oro, coltán (un mineral utilizado en los teléfonos móviles) y madera para financiar sus operaciones. Las redes criminales detrás del conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC) han gastado alrededor del 2 por ciento de sus ganancias para financiar de 25 a 49 diferentes grupos rebeldes. De acuerdo con algunas estimaciones de la ONU, la explotación ilegal de los recursos naturales de la RDC está valorada en 722-862 millones de dólares anuales. Otros ejemplos de actores armados no estatales que se benefician de los recursos naturales incluyen el Estado Islámico, que está implicado en el tráfico de petróleo en Irak y Siria, y el Ejército de Resistencia del Señor, que se ha beneficiado del comercio ilegal de marfil.

Delitos de cuello blanco

El informe se centra en el aumento de la delincuencia de cuello blanco del medio ambiente, desde la utilización de empresas ficticias en paraísos fiscales para lavar dinero generado a partir de la extracción ilegal hasta la manipulación de los precios, la piratería y el robo de identidad. El comercio de carbono es el mercado de materias primas de más rápido crecimiento del mundo. Los casos de fraude de créditos de carbono involucran sumas de transferencias y ganancias que se extienden a los cientos de millones de dólares.

Respuesta de la Interpol


En el marco de la economía global actual, es necesario adoptar una estrategia internacional para combatir este tipo de delincuencia. Por ser la única organización cuya misión es intercambiar y tratar información policial a escala mundial, INTERPOL está especialmente cualificada para liderar esta iniciativa. 

Programa de INTERPOL sobre Delitos contra el Medio Ambiente:
  • dirige operaciones regionales y mundiales para desmantelar las redes delictivas que se encuentran detrás de los delitos medioambientales, utilizando para ello el análisis de información policial;
  • produce manuales, guías y otro tipo de materiales sobre buenas prácticas en materia de aplicación de la ley a escala internacional, y coordina su utilización;
  • proporciona a los organismos encargados de la aplicación de las leyes sobre medio ambiente acceso a los servicios de INTERPOL mediante el refuerzo de sus enlaces con las Oficinas Centrales Nacionales;
  • colabora con el Comité sobre Delitos contra el Medio Ambiente para definir la estrategia y la dirección del Programa.

El Grupo de Trabajo de INTERPOL sobre Delitos contra la Flora y la Fauna Silvestres y el Grupo de Trabajo de INTERPOL sobre Delitos de Contaminación congregan a investigadores policiales de todo el mundo con objeto de intercambiar información e iniciar proyectos específicos para combatir determinados ámbitos de la delincuencia medioambiental.



+ info: PNUMA

¿Recuerdas esas imágenes que muestran peces, aves y otros animales atrapados en trampas mortales con forma de bolsas, botellas y anillos de plástico latas de cerveza y refrescos? Las investigaciones realizadas por Greenpeace encontraron que el 80 por ciento de las tortugas marinas y el 70 por ciento de las aves marinas están ingiriendo plástico en su dieta.

Solo unos pocos de los envases de cerveza son respetuosos con el medio ambiente; la mayoría de  cerveceras encuentran que la fórmula de venta del pack de sesis anillas es una manera económica y eficiente de almacenar y vender el producto, a pesar del peligro continuo para la vida marina.

Una agencia de Nueva York, Believers y su cliente la cervecera Saltwater Brewery han desarrollado un paquete de seis anillos comestibles a base de granos que quedan del proceso de elaboración de la cerveza. Saltwater Brewery es una pequeña marca de cerveza artesanal en la Florida cuyo objetivo principal son los surfistas, pescadores y personas que aman el mar.



Para que las marcas tengan éxito hoy en día, ya no se trata de ser la mejor en el mundo, sino más bien, ser la mejor para el mundo y tomar una postura ecológica y realista respetando el ciclo natural del planeta. Esto es cierto hasta cierto punto, en este caso hay que desarrollar una tecnología escalable para las grandes cerveceras de forma que el nuevo pack biodegradable sea económicamente rentable.

El cambio hacia envases más sostenibles podría afianzarse si las principales marcas de cerveza comienzan a poner en práctica este nuevo método. Es de esperar que podrían inspirarse con iniciativas de este tipo, aunque no hay que tirar las campanas al vuelo, teniendo en cuenta las tendencias recientes en las fusiones en el sector y disminución de los beneficios para los conglomerados empresariales a nivel global. Los cervecer@s también somos un eslabón muy importante en este proceso; aunque como todo en la vida hay que ver el precio del producto, hay que encontrar formas de abaratar costes para que el eco pack sea competitivo.



+ info: adweek 


Imagen: Pixabay
El Sistema Tierra provee las bases para todas las sociedades humanas y sus actividades económicas. La gente necesita aire limpio para respirar, agua limpia para beber, alimentos saludables para comer, energía para producir y transportar bienes, y recursos naturales que provean las materias primas para todos esos servicios. Sin embargo, los siete mil millones de seres humanos que existen hoy en día están explotando colectivamente los recursos de la Tierra a tasas e intensidades crecientes que sobrepasan la capacidad de sus sistemas para absorber residuos y neutralizar los efectos adversos sobre el ambiente. De hecho, el agotamiento o la degradación de varios recursos clave están ya limitando el desarrollo convencional en algunas regiones del mundo.


El crecimiento económico conlleva cambios en la intensidad de la dieta, lo cual ha sido descrito por como una transición nutricional. Esta sucede en tres etapas: disminución de la frecuencia del hambruna conforme aumentan los ingresos; surgimiento de enfermedades crónicas asociadas con la dieta debido a cambios en la actividad y los patrones de consumo de alimentos; y una etapa de cambio en el comportamiento, en la que se observa un manejo más adecuado de la dieta y los niveles de actividad para lograr una vida más longeva y saludable. 

El aumento en el consumo de alimentos y las necesidades de forraje para animales asociadas a ello determinan el ritmo al cual necesita crecer el suministro para mantener la demanda doméstica y de exportación de los bienes agrícolas. La urbanización, el cambio demográfico y la riqueza de los hogares en varias regiones de rápida evolución –Brasil, China, India e Indonesia– sugieren que es probable que los cambios en los patrones de consumo de alimentos tengan efectos importantes sobre los sistemas regionales de alimentación. Estos cambios en el consumo y en las preferencias de consumo introducen presiones mayores sobre los sistemas de alimentos y energía relacionados con la demanda, lo que fuerza la realización de ajustes compensatorios en el suministro a través de interacciones con los productores mediadas por el mercado y regidas por los precios.

Imagen: GEO5
A medida que las economías regionales continúan creciendo, también lo hacen el consumo y la producción de carne. La producción pecuaria constituye el mayor uso antropogénico de la tierra, ya que ocupa el 30% de la superficie terrestre del planeta y el 70% de toda la tierra agrícola; el 33% de toda la tierra cultivable se utiliza para producir forraje para animales.

Hay estudios que sugieren que, para 2050, el sector pecuario por si solo podría adjudicarse la mayor proporción de, o haber sobrepasado significativamente, las estimaciones más recientes de los límites biofísicos de la humanidad en tres áreas ambientales: cambio climático, movilización de nitrógeno reactivo, y apropiación de la biomasa vegetal a escala planetaria.

Como generalmente las zonas urbanas son más ricas que las rurales, existen diferencias considerables en la composición de la dieta entre estas dos zonas. Las dietas urbanas se caracterizan por mayores niveles de carne, lácteos y aceite vegetal. Estos alimentos con frecuencia son importados y requieren un uso más intensivo de energía. La globalización y la urbanización son mencionadas como causantes de convergencia y adaptación en la dieta. Lo primero se refiere a una concentración de la ingesta calórica en un menor número de cultivos básicos, tales como trigo, arroz y maíz, con los efectos concomitantes en la salud. La adaptación de la dieta se caracteriza por una mayor dependencia de alimentos procesados debido a los cambios en el estilo de vida, mayor exposición a la publicidad y limitaciones en el tiempo disponible para la preparación de los alimentos. Esta concentración del consumo también favorece la concentración de la cadena de suministro de alimentos en un número relativamente pequeño de corporaciones, con una implícita preferencia por los supermercados y la producción agrícola a gran escala.

Las guías alimentarias: una oportunidad para proteger el planeta

Un nuevo estudio pide promover una nutrición adecuada abordando a la vez el cambio climático y la sostenibilidad

Lo que comemos es importante no sólo para nuestra salud, sino también para el planeta. Sin embargo, sólo un puñado de gobiernos innovadores han elaborado guías alimentarias que promueven dietas para superar a la vez dos de los retos más urgentes de nuestro tiempo: asegurar una buena nutrición para todos y hacer frente al cambio climático.

Esta es una de las principales conclusiones de un nuevo estudio publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Red de Investigación sobre el Clima y la Alimentación (FCRN, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Oxford.

El informe “Platos, pirámides, planeta” (“Plates, Pyramids, Planet”) evalúa las recomendaciones alimentarias elaboradas por gobiernos de todo el mundo, examinando en forma especial si establecen vínculos con la sostenibilidad del medio ambiente, además de promover buenos hábitos alimenticios. En el momento en que se realizó el estudio, sólo las recomendaciones de cuatro países -Brasil, Alemania, Suecia y Qatar- establecían conexiones entre las amenazas planteadas por los modernos sistemas de producción alimentaria y las pautas nutricionales que los impulsan. Dos países más -Países Bajos y Reino Unido- han dado pasos para incorporar las consideraciones ambientales en sus guías alimentarias.

Sin embargo, este reducido número de países representa una verdadera oportunidad perdida para muchos de ellos de promover dietas y sistemas alimentarios que no sólo sean saludables, sino sostenibles, según señala el estudio.

Doble ganancia para la salud y el medio ambiente

Los malos hábitos alimentarios -con dietas ricas en carne y alimentos con alto contenido de azúcar y grasas y pobres en cereales integrales, frutas y hortalizas- están estrechamente vinculados a las enfermedades no transmisibles: una de las principales causas de muerte prematura, no sólo en los países de ingresos elevados, sino también en muchas partes del mundo en desarrollo. Estas dietas no son sólo por lo general insanas, sino insostenibles para el medio ambiente.

Un número creciente de personas entiende ahora que las dietas ricas en cereales integrales, legumbres, frutas y verduras -con un reducido consumo de carne y cantidades más pequeñas de alimentos ricos en grasas y alto contenido de azúcar- son buenas para nuestro cuerpo. También hay una amplia evidencia de que esas dietas tienen impactos ambientales mucho más bajos que los hábitos alimenticios insanos y no sostenibles, que son cada vez más frecuentes en la actualidad. 


Recomendaciones en todo el mundo

Más de 80 gobiernos -poco más de un tercio de todos los países del mundo- ofrecen ya consejos a sus ciudadanos en forma de directrices dietéticas basadas en los alimentos: mensajes cortos, de base científica, prácticos y culturalmente apropiados que orientan a las personas sobre una alimentación y estilos de vida saludables. Ese número está creciendo, incluso en países de bajos y medianos ingresos.

A pesar de estos avances prometedores, la mayoría de los gobiernos tienen aún sin embargo que elaborar su asesoramiento alimentario nacional, y esta carencia es particularmente evidente en los países de bajos ingresos: por ejemplo, sólo cinco países de África tienen esas directrices.

Y la mayoría de las guías existentes todavía no tienen en cuenta el impacto ambiental de los hábitos alimenticios.

Los cuatro países que sí incluyen la cuestión de la sostenibilidad, resaltan que una dieta basada en gran medida en las plantas tiene ventajas para la salud y para el medio ambiente. En particular, Suecia ofrece consejos más detallados sobre qué alimentos de origen vegetal son preferibles, aconsejando por ejemplo verduras de raíz antes que verduras para ensaladas. La mayoría de las directrices que incluyen la sostenibilidad mencionan el elevado impacto ambiental de la carne. Pero el consejo a menudo carece de especificidad y donde se indican las dosis máximas de ingesta, estas se basan sólo en cuidar la salud, no en la preocupación por el medio ambiente.

Las recomendaciones de Brasil destacan por hacer hincapié en los aspectos sociales y económicos de la sostenibilidad, aconsejando a la gente a desconfiar de la publicidad, por ejemplo, y evitar los alimentos ultra procesados, que no sólo son malos para la salud, sino que además socavan las culturas alimentarias tradicionales.

De las directrices a las políticas

El estudio hace hincapié en que, para tener un efecto real sobre el consumo de alimentos, las guías alimentarias necesitan tener vínculos claros con las políticas alimentarias que realmente se implementan: como las normas sobre las comidas en escuelas y hospitales y las regulaciones que afectan a la publicidad y la industria.

+ info: FAO / GEO5

Cada año, millones de toneladas de basura son depositadas en el océano, playas, bosques, y naturaleza en general. Las principales causas de que esto ocurra son, por un lado, los patrones insostenibles de consumo y producción presentes hoy en día en la sociedad, estrategias de gestión de residuos de baja calidad y la falta de sensibilización de la población. Para reducir la cantidad de basura en la naturaleza y dar visibilidad a este asunto, La Semana Europea de la Prevención de Residuos coordina anualmente una jornada de limpieza de espacios públicos a nivel Europeo.

Un movimiento Europeo

Diversas campañas se han llevado a cabo a nivel Europeo en el transcurso de los años para abarcar este problema de basura en la naturaleza. La jornada Europea de Limpieza de espacios públicos “Let’s Clean-Up Europe!” pretende aunar estas iniciativas para conseguir tener un evento a nivel Europeo que tenga lugar el mismo día a través de todo el continente, involucrando y llegando a la mayor cantidad posible de ciudadanos. Esta Jornada Europea de Limpieza de Espacios Públicos ha tenido lugar entre el 6-8 de Mayo 2016.

Al formar parte de “Let’s Clean Up Europe!” y ayudando a limpiar el ambiente que les rodea, los participantes pueden ver de primera mano la cantidad de basura que se vierte ilegalmente. Esta acción da a los ciudadanos una oportunidad única de concienciarse y sensibilizarse sobre este problema, y ayuda a cambiar el comportamiento de la gente.

Campaña europea de sensibilización frente a las basuras marinas

En 2015 esta campaña global movilizó 3.383 acciones simultáneas en espacios naturales y playas, involucró a 534.514 participantes voluntarios y evitó que 3.640 toneladas de residuosllegaran al mar.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa, y sus servicios periféricos, y Cruz Roja española participarán activamente en la campaña 2016 a través del proyecto “participación y voluntariado ambiental en costas”. Este proyecto fue beneficiario de la convocatoria general de proyectos de la Fundación Biodiversidad en 2015 y, entre sus actividades, se enmarcan 8 acciones simultáneas de voluntariado para este próximo fin de semana en diversas playas de Palma de Mallorca, Menorca, Tenerife, A Coruña, Granada, Huelva, Alicante, Valencia y Ceuta, que formarán parte de “Let’s Clean Up Europe”.

+ info: EWWR / MAGRAMA


En la actualidad existen más de 248.000 productos químicos disponibles comercialmente (CAS 2011). Las sustancias químicas proporcionan beneficios valiosos para la humanidad que se extienden a la agricultura, la medicina, la manufactura industrial, la extracción y la generación de energía, la salud pública y el control de vectores de enfermedades. Desempeñan un papel importante para mejorar la salud materna, reducir la mortalidad infantil y garantizar la seguridad alimentaria; y los progresos en relación con su producción y gestión han aumentado su aplicación de forma segura. Sin embargo, debido a sus propiedades peligrosas intrínsecas, algunas de ellas plantean riesgos para el medio ambiente y la salud humana. La exposición simultánea a muchas sustancias químicas -el efecto cóctel o sinérgico- probablemente exacerbe sus efectos.



Productos químicos se liberan en muchas etapas de su ciclo de vida, desde la extracción de las materias primas, a través de las cadenas de producción, durante su transporte y consumo; hasta la disposición final de los desechos. Se distribuyen a través de espacios cerrados, alimentos y agua potable, así como a través del suelo, ríos y lagos. Algunas sustancias químicas de larga vida, como los contaminantes orgánicos persistentes (COPs) y los metales pesados, son transportados a escala mundial, y han llegado a medio ambientes que de otra manera serían prístinos, como los bosques lluviosos, las profundidades de los océanos o las regiones polares, y pueden pasar rápidamente a través de la cadena trófica, bioacumularse y causar efectos tóxicos tanto en los seres humanos como en la vida silvestre.

Incompleto conocimiento científico
Existe un extenso aunque incompleto cúmulo de conocimiento científico sobre los impactos de las sustancias químicas y los desechos en los seres humanos y el medio ambiente; falta información específica y datos sobre los usos, emisiones, vías de exposición y efectos de las sustancias químicas.

Como consecuencia, la comprensión sobre la complejidad de las propiedades y el impacto ambiental de las sustancias químicas y los residuos, a escala mundial, es notablemente deficiente. Según el estudio de la ONU GEO 5 los datos son incompletos a nivel mundial y para muchas regiones es importante evaluar la magnitud de la contaminación química y sus impactos sobre el ambiente y la salud humana.

Producción de sustancias químicas
Durante la última década, la producción de sustancias químicas se ha mudado de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hacia los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otros países en vías de desarrollo, acompañada de la duplicación de las ventas y del desarrollo de una gran cantidad de nuevos tipos de sustancias químicas. La participación de la OCDE en la producción mundial actualmente es 9% menor que en 1970. Gran parte de este cambio se debe a las principales economías emergentes. En 2004, China registró la mayor participación en la producción de los países BRIC con un 48%, seguido por Brasil e India con un 20% cada uno y por Rusia con un 12% . Al mismo tiempo, el consumo de sustancias químicas en los países en vías de desarrollo está creciendo mucho más rápido que en el mundo desarrollado y podría representar un tercio del consumo mundial para el 2020.

Medio ambiente y salud
Las sustancias químicas juegan un papel importante para la salud humana, el desarrollo económico y la prosperidad, pero también pueden tener efectos adversos sobre el medio ambiente y la salud. La diversidad y las consecuencias potenciales de tales impactos, combinadas con una limitada capacidad de los países en vías de desarrollo y de las economías en transición para manejarlos, hacen que una gestión adecuada de las sustancias químicas y de los desechos sea un tema transversal clave. Un estudio reciente realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que, en 2004, 4.9 millones de muertes eran atribuibles a la exposición ambiental a sustancias químicas. En muchas regiones, el flujo de desechos peligrosos se mezcla con los desechos municipales o sólidos y posteriormente estos son depositados o quemados a cielo abierto.

La contaminación química mundial constituye una amenaza grave para el desarrollo sostenible y los medios de subsistencia. El problema tiene repercusiones tanto en la humanidad como en los ecosistemas, e incluye impactos adversos de la exposición a largo plazo a concentraciones bajas o sub-letales de sustancias químicas individuales o de la mezcla de ellas. En la actualidad, más del 90% del agua y las muestras de peces de ambientes acuáticos están contaminadas con pesticidas. Algunas estimaciones indican que alrededor del 3% de los trabajadores agrícolas expuestos sufren algún episodio de intoxicación aguda por plaguicidas cada año. La contaminación por contaminantes orgánicos persistentes (COPs) está muy extendida y afecta especialmente áreas tan remotas como el Ártico y la Antártida.

Entre los problemas emergentes que requieren una mejor comprensión y acciones rápidas para prevenir los daños a la salud y al medio ambiente se incluyen la gestión adecuada de los desechos electrónicos y eléctricos, los productos químicos que perturban el sistema endocrino, los plásticos en el medio ambiente, la quema de desechos a cielo abierto, y la fabricación y uso de nanomateriales. La generación de desechos electrónicos se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales del siglo XXI: es el flujo de desechos de más rápido crecimiento, estimado en 20-50 millones de toneladas anuales. Es de especial interés porque estos desechos contienen no solamente sustancias peligrosas –como metales pesados entre los que están el mercurio y el plomo, y perturbadores endocrinos como los materiales ignífugos bromados (BFR, por sus siglas en inglés)– sino también muchos metales estratégicos como el oro, el paladio y los metales raros que pueden ser recuperados y reciclados. No se sabe a ciencia cierta si los nanomateriales o las nanopartículas se liberan de los productos cuando se incineran o entierran, o si se degradan con el tiempo, por lo que es posible que en el futuro representen un grave desafío en relación con la disposición de desechos. La toma de decisiones responsable en el ámbido de la nanotecnología ha generado mucho debate entre los organismos reguladores de los países desarrollados, y de forma creciente entre los de los países en vías de desarrollo.


+info: GEO5