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BioCultura Madrid sigue creciendo. Este año tendremos un 56% más de espacio expositivo,  y, por tanto, más expositores, más actividades y más público. Todo está en marcha ya para que Ifema, del jueves 9 al  domingo 12 de noviembre, sea una fiesta de la ecología. Este año, la comunidad autónoma protagonista es Galicia.

La 33 edición de BioCultura llega a Madrid con la fuerza del sector ecológico, que está viviendo su momento dulce. Ángeles Parra, directora de la feria, nos dice: “BioCultura es un reflejo del sector ‘bio’ y está claro que el sector ecológico está en plena explosión. Pues la feria no iba a ser menos. Estamos en un momento muy importante para el sector orgánico. Estamos en plena democratización del consumo ‘bio’. Esto tiene sus virtudes y sus peligros. La feria también se hace eco de eso con una jornada dedicada al momento que estamos viviendo y al paso de los productos ecológicos a las grandes superficies”.



GALICIA
BioCultura Madrid tiene como comunidad autónoma protagonista del año a Galicia. José Antonio Fernández es uno de  los hombres más conocidos del sector y vicepresidente del CRAEGA, el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia. Ha dicho: “Estamos ultimando todos los detalles; apostamos por una imagen diferenciadora del resto de participantes. Realizaremos diversas actividades a lo largo de la duración de la feria para llevar el sabor de los productos certificados de Galicia a las miles de personas que se darán cita en Ifema en la próxima edición. Aconsejo al público asistente que nos visite, estaremos presentes más de treinta de empresas gallegas”.

BIOCULTURA, XXXIII AÑOS EN MADRID
Vida Sana celebra con la edición 2017 de BioCultura Madrid su 33 edición en la capital del Estado. Serán más de 20.000 referencias de productos de alimentación ecológica, el sector que conforma el mayor sector de la feria. La alimentación “bio” en BioCultura está acompañada de otros sectores como son productos para la higiene y la cosmética con ingredientes certificados; textil orgánico; bioconstrucción y ecomateriales, muebles y decoración para la vivienda; energías renovables; economía del bien común, terapias y medicinas complementarias; ahorro y reciclaje; ecología; medio ambiente; turismo rural y casas de reposo; juguetes; artesanías; música; libros y revistas. En esta ocasión BioCultura dedicará un gran espacio al sector de la cosmética ecológica y la moda sostenible. Porque BioCultura representa una nueva forma de vivir, con respeto, armonía y sostenibilidad. Armonía exterior e interior. 

“DALE UN GIRO A TU VIDA”
El lema está muy claro: “BioCultura es la feria del gran cambio: dale un giro a tu vida”. BioCultura sigue creciendo, igual que todo el sector “bio”, mientras la economía petrodependiente nos conduce a la sexta extinción. Mientras los políticos, las instituciones gubernamentales, las grandes multinacionales y las entidades internacionales siguen ancladas en una visión manipulada de la realidad, aceleremos nosotros la transición con cambios profundos en nuestros hábitos de vida hacia una sociedad en armonía con nuestro planeta. Para que cambie el mundo, es preciso que cambiemos primero cada uno de nosotros. Hay que darle un giro importante a nuestras vidas: nuestras formas de consumo y de vida son las que decantan el mundo hacia la destrucción o hacia la regeneración.  Las personas que giran hacen girar el universo también hacia un lado u otro: la interdependencia entre nosotros y el universo es absoluta. El regreso a una vida en armonía con la Tierra depende en gran medida de nosotros mismos, de nuestro giro de cada día, de nuestras elecciones cotidianas. 400 actividades paralelas a la feria forman parte de esa información y de ese importante giro que necesita nuestro mundo para sobrevivirse a sí mismo.

PARA PROFESIONALES
BioCultura es la cita para los profesionales que quieren acercarse al mundo de los productos ecológicos en el más estricto sentido del término. Cada uno de los sectores tiene así la oportunidad de conocer directamente a distribuidores y operadores y de realizar sus transacciones comerciales de una forma sencilla, directa y completa. Empresarios, tenderos, prescriptores, importadores, exportadores, cocineros, gerentes, directores de empresa, gestores de recursos humanos, ecochefs, nutricionistas, médicos y profesionales de otras muchas artes y disciplinas acuden a BioCultura porque saben que allí encontrarán lo que están buscando.

PARA CONSUMIDORES
La prioridad de BioCultura es que se multiplique el consumo “bio” interno dentro de las fronteras del estado. Se trata, sobre todo, de promocionar las virtudes de la alimentación ecológica ante la población. De que todo el mundo pueda conocer y amar los alimentos ecológicos y todo lo que está alrededor de ellos. Para ello, BioCultura acerca el productor al consumidor en forma de estands, de degustaciones en el showcooking, jornadas, mesas redondas, charlas, etc. Nadie puede llegar a amar algo que no conoce. 

UNA GUÍA PARA LA VIDA
BioCultura ofrecerá más de 400 actividades paralelas. Información libre e independiente, que pretende dar las claves para, con nuestras opciones de consumo y nuestros hábitos diarios, optar por una vida más acorde a nuestras necesidades y en armonía con los ecosistemas del planeta. Charlas, debates, conciertos, talleres, mesas redondas… Todo está encaminado a promocionar esas otras formas de vivir, de producir y de consumir que ya están aquí y que han venido para quedarse… 
Coincidiendo con BioCultura se celebrará la 11ª edición de MamaTerra, con una gran variedad de actividades lúdicas para los más pequeños: talleres de cocina, huerto biológico, talleres de reciclaje y energías renovables… Música, cine… para disfrutar en familia.

LAS CIFRAS
Más de 74.000 visitantes.
Más de 400 actividades.
Expositores: 820 (Alimentación ecológica: 58% con cerca de 20.000 referencias), Cosmética eco-natural: 11%, Terapias: 8%, Casa sana: 6%, Moda sostenible: 9% , Artesanías: 3%, Música y publicaciones: 3%, Turismo Responsable: 2%).

PRODUCCIÓN ECOLÓGICA EN ESPAÑA (Datos MAGRAMA)
Superficie en hectáreas: 1’97 millones de hectáreas
España, en el top ten mundial en consumo bio
Mercado español: 1.500 millones de euros
Gasto per cápita: 33 euros/habitante/año
Total de operadores (productores, elaboradores, comercializadores): 39.653.
Tasa de crecimiento anual del sector: 15-20%


TOMA NOTA
¿Dónde? Pabellón 8 y 10 - Feria de Madrid-IFEMA. Campo de las Naciones. Madrid
Cuándo: Del 9 al 12  de noviembre
Horarios: de 10 a 20h

Guía de actividades

Más info: www.biocultura.org


 
La FAO ha publicado un nuevo estudio en materia de la biodiversidad, área que cubre diferentes sectores: la agricultura, la pesca y la silvicultura. Proporciona ejemplos de proyectos sobre el terreno y arroja luz sobre las políticas internacionales en materia de biodiversidad. 

El documento explica cómo la biodiversidad y los ecosistemas favorecen al bienestar de las personas y proporcionan una alimentación sana, agua potable, protección y recursos naturales para nuestras necesidades básicas. La agricultura es uno de los mayores usuarios de la biodiversidad, pero también tiene el potencial de contribuir a la conservación de dicha biodiversidad. 

Dado que la agricultura ocupa más de un tercio del territorio de la mayoría de los países del mundo, si se gestiona de forma sostenible puede contribuir a funciones ecosistémicas de relevancia. Entre estas, cabe destacar el mantenimiento de la calidad del agua, el control de la erosión, el control biológico de las plagas y la polinización. 

Nuestra capacidad para disfrutar de los servicios ecosistémicos en el futuro depende en gran medida de cómo los entendamos, valoremos y gestionemos, tanto dentro como fuera de los sistemas de producción agrícola. Para conseguir este objetivo, los diferentes sectores tienen que colaborar.

Según el documento, el reto actual más importante consiste en lograr el modo de aumentar la producción para satisfacer la creciente demanda de alimentos, piensos y bioenergía, conservando al mismo tiempo la biodiversidad y reduciendo la presión sobre los recursos naturales y los ecosistemas. 

La biodiversidad es crucial para la seguridad alimentaria y la nutrición.

Es necesaria para producir sosteniblemente suficientes alimentos nutritivos de cara a los desafíos a los que nos enfrentamos, tales como el cambio climático, el crecimiento poblacional y los cambios en la alimentación de las personas. La producción debe abordar no solo la cantidad de comida o calorías, sino también los nutrientes de alto valor, tales como vitaminas, minerales y otros micronutrientes. En los ecosistemas agrícolas, el mantenimiento de la diversidad biológica es importante tanto para la producción de alimentos como para conservar los cimientos ecológicos necesarios para sostener la vida y los medios de subsistencia.

La agricultura es uno de los mayores usuarios de la biodiversidad, pero también tiene el potencial de contribuir a la conservación de dicha biodiversidad. 

Dado que la agricultura ocupa más de un tercio del territorio de la mayoría de los países del mundo, si se gestiona de forma sostenible puede contribuir a funciones ecosistémicas de relevancia. Entre estas, cabe destacar el mantenimiento de la calidad del agua, el control de la erosión, el control biológico de las plagas y la polinización. 

Se necesita una buena gobernanza, así como marcos e incentivos administrativos para facilitar la incorporación de la perspectiva de la biodiversidad.

En el marco de su compromiso con la biodiversidad agrícola y la interacción entre biodiversidad y agricultura, la FAO contribuye mediante sus políticas, programas y actividades a la conservación y el uso de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura.

Alimentar a un mundo cambiante: El reto en eterno crecimiento

A pesar de las iniciativas mundiales en varios frentes y de los casos de éxito en muchos países, todavía hay casi 800 millones de personas que sufren de hambre crónica y más de 150 millones de niños menores de 5 años padecen de crecimiento retardado (baja estatura para su edad). El Estado mundial de la agricultura y la alimentación 2016 indica que en 2050 se necesitará cerca de un 60% más de alimentos accesibles respecto a 2006 para hacer frente al crecimiento demográfico y a la modificación de los hábitos alimentarios. 

 

Los temas relacionados con la alimentación y la nutrición son complejos y los países se enfrentan cada vez más a una doble carga de malnutrición. Las cifras mundiales de obesidad han aumentado en una proporción superior al doble desde 1980. En 2014, 1.900 millones de adultos y 41 millones de niños menores de 5 años padecían de sobrepeso u obesidad, lo cual conlleva grandes costes sanitarios en los países. La mayoría de la población mundial vive en países en los que hay más muertes por sobrepeso u obesidad que por insuficiencia ponderal. 

Además, la FAO estima que hasta un tercio de alimentos se pierde o desperdicia a lo largo de la cadena de suministro, desde

la producción inicial hasta el consumo final en los hogares. Esto no sólo supone una pérdida de alimentos disponibles para el consumo humano, sino también un desperdicio de los recursos productivos (tierra, agua, energía e insumos), así como una contaminación y una emisión innecesaria de gases de efecto invernadero. 

 
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO), La Alianza para las Montañas ,Slow Food y la Cooperación Italiana para el Desarrollo postularon una nueva etiqueta para alimentos de “Producto de la Alianza para las Montañas”. La etiqueta identificaría a productos que son cultivados y procesados en tierras altas, a pequeña escala y respetando el medio ambiente y las tradiciones locales. 

Según la FAO, la nueva marca busca darle reconocimiento a alimentos de alta calidad en Latinoamérica y otras regiones del mundo, que actualmente son casi desconocidos fuera de las zonas en las que se producen, ya que no llegan a los mercados y consumidores internacionales por la dificultad de acceso y la situación social en las zonas montañosas.  


Hasta la fecha al menos una docena de productores de seis países han contactado a la Alianza para las Montañas para pedir ser reconocidos con esta etiqueta. Entre ellos el café cultivado en Panamá, el queso Achocalla de Bolivia y la mermelada de arándano de Perú. 

De acuerdo con la organización de la ONU, llevar estos productos y otros más a las mesas de todo el mundo favorecerá a consumidores y fabricantes, promoviendo una mejor nutrición y desarrollo económico de las zonas de tierras altas. La etiqueta hace parte de un programa más amplio para mejorar condiciones de vida de los habitantes de la montaña, cuyo desarrollo es prioridad para erradicar el hambre y preservar los recursos naturales de América Latina y el Caribe.

Al ofrecer a estos productos una marca identificable, el sistema de etiquetado ayudará a los productores locales a obtener reconocimiento en el mercado, garantizando que sus productos se elaboran y procesan en su mayor parte en zonas de montaña y son fruto de una producción a pequeña escala respetuosa de los ecosistemas locales. El programa –al que los productores se presentan de forma voluntaria- está diseñado también para garantizarles ingresos justos y la distribución equitativa de los beneficios a lo largo de toda la cadena de valor.


Cómo funciona


La etiqueta de montaña no es obligatoria para los productores, ni sustituye a otro etiquetado que deban utilizar según establece la legislación nacional. Pero es una herramienta sencilla para que los pequeños productores y las asociaciones puedan diferenciar sus productos de forma positiva. Aquellos que deseen solicitar la etiqueta puede contactar directamente con la Secretaría de la Alianza para las Montañas o a través de los centros de coordinación locales. Las solicitudes serán evaluadas en base a una serie de criterios, incluyendo factores como el tamaño de la producción, el impacto sobre el medio ambiente y la altitud a la que se elaboran los productos.


La Alianza se encargará igualmente de supervisar un sistema de verificación a través del cual un experto designado o entidad autorizada supervisarán periódicamente una muestra aleatoria de las mercancías con la etiqueta de Producto de la Alianza para las Montañas, para garantizar que siguen cumpliendo con todas las directrices.

Para un número selecto de productos la FAO aporta apoyo adicional. Con intervenciones que van desde formar a los productores en nuevos medios para ampliar y añadir valor a su producción, o ayudar a poner en marcha una nueva cadena de producción y distribución, como sucede con la recuperación del Amaranto negro en Bolivia.




La agricultura climáticamente inteligente (CSA - Climate Smart Agriculture), fue definida y presentada por la FAO en la Conferencia de La Haya sobre Agricultura, Seguridad alimentaria y cambio climático en 2010, contribuyendo al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.

La CSA integra las tres dimensiones del desarrollo sostenible (económico, social y medioambiental) abordando la seguridad alimentaria y los desafíos climáticos. 

Se compone de tres pilares principales:

1. Aumentar de manera sostenible la productividad y los ingresos agrícolas.
2. Adaptar y fortalecer la resistencia al cambio climático.
3. Reducir y / o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero, cuando sea posible.

El propósito del manual de Agricultura Climáticamente Inteligente es elaborar y desarrollar el concepto de CSA y demostrar su potencial, y sus limitaciones.

Este manual de referencia es una herramienta de referencia para planificadores, profesionales y encargados de formular políticas en agricultura, silvicultura y pesca a nivel nacional y subnacional. 

El manual se divide en tres secciones principales, que abordan los siguientes temas principales: 

• La sección A "El caso de una agricultura inteligente para el clima" consta de dos módulos. Es de carácter didáctico e introductorio y está dirigido a una audiencia amplia. Se explican las razones de la CSA y se centra en la adopción de un enfoque agrícola del paisaje. 

• La sección B "Tecnologías y enfoques mejorados para la gestión agrícola sostenible" se divide en nueve módulos. Está dirigido principalmente a las necesidades de los planificadores y profesionales, y analiza los suelos, la energía y los recursos genéticos para producción de cultivos, la silvicultura, la pesca y la acuicultura.

• La Sección C "Marcos de Habilitación" abarca siete módulos, y está dirigido a gestores y políticos. Analizan diferentes opciones institucionales, políticas y financieras. También proporciona información sobre los vínculos con la reducción del riesgo de desastres y la redes de seguridad.

¿Por qué es necesaria una agricultura inteligente para el clima?

Se prevé que para 2050, la población mundial aumentará en un tercio sobre la actual. La mayoría de estos 2 mil millones de personas adicionales vivirán en los actuales países en desarrollo. Al mismo tiempo, más gente vivirá en las ciudades. 

Si los ingresos per cápita y las tendencias de crecimiento del consumo continúan, la FAO estima que la producción agrícola tendrá que aumentar 60 por ciento de aquí a 2050 para satisfacer las demandas esperadas de alimentos y piensos. La agricultura por tanto deberá transformarse para alimentar a una población mundial creciente y proporcionar la base para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

El cambio climático hará que esta tarea sea más difícil bajo un escenario de crecientes impactos en la agricultura, que requieren una adaptación técnica, política y de planificación y gestión.

Esta transformación debe realizarse sin el agotamiento de los recursos naturales disponibles. El cambio climático ya está repercutiendo en la agricultura y la seguridad alimentaria, resultado de una mayor prevalencia de eventos climáticos extremos y un aumento de la imprevisibilidad de los patrones climáticos. Esto puede reducir la producción y  los ingresos en las zonas más vulnerables. Estos cambios también pueden afectar a los precios de los alimentos, generando crisis regionales y locales.

Los países en desarrollo, y los pequeños agricultores y pastores en particular, están siendo especialmente afectados por estos cambios. Muchos de estos pequeños productores a menudo carecen de conocimientos para adaptar sus sistemas de producción y tienen capacidad limitada de asumir riesgos para acceder y utilizar tecnologías y servicios financieros.

Aumentar la seguridad alimentaria al tiempo que se  contribuye a mitigar el cambio climático y preservar los recursos naturales es básico y vital; y requiere la transición a sistemas de producción agrícola que sean más productivos, utilizar los insumos de manera más eficiente, mayor estabilidad en su capacidad de resiliencia a los riesgos, los choques y la variabilidad climática a largo plazo.


Un nuevo informe de Naciones Unidas subraya el gran impacto que tiene el cambio climático en la población más pobre y vulnerable, principalmente porque las desigualdades aumentan el riesgo a las amenazas de ese fenómeno.

El Estudio Económico y Social Mundial revela que los gobiernos pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción de esos riesgos abordando las causas de esas desigualdades y construyendo resiliencia contra los fenómenos extremos.

Los grupos más pobres están sujetos a los más grandes impactos de los efectos del cambio climático. Sin duda los pequeños campesinos, sin duda las mujeres, las personas adultas, los niños que viven en áreas de especial fragilidad.

Según datos del informe, en los últimos 20 años, 4,2 millones de personas fueron afectadas por desastres. Además, los países de ingresos bajos sufren grandes pérdidas en sus economías a causa de desastres, estimadas en un 5% del PIB.

También subraya que las familias que viven en la pobreza ocupan las tierras menos deseadas, proclives a deslizamientos de lodo, periodos anormales de calor extremo, contaminación del agua e inundaciones. El cambio climático tiene el potencial de empeorar esa situación.

Por otra parte, cita datos del año 2000 que apuntan a que el 11% de la población mundial vive en zonas costeras poco elevadas. Muchos de ellos son pobres y se ven obligados a vivir en esos terrenos inundables porque no tienen recursos para ubicarse en zonas más seguras.

Otro punto interesante del documento señala que en muchos países del sudeste asiático y de América Latina y el Caribe, muchas personas no tienen otra opción más que construir sus viviendas en laderas precarias.


Una nueva herramienta interactiva de la FAO permite a los agricultores, responsables de las políticas y científicos calcular la producción de carne, leche y huevos, junto a las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería, para que este sector sea más productivo y más respetuoso con el clima.

El Modelo interactivo de contabilidad ambiental para la ganadería mundial, denominado por sus siglas en inglés GLEAM-i (Global Livestock Environmental Assessment Model) ofrece respuestas a una amplia gama de preguntas. Por ejemplo ¿cómo puede un pequeño ganadero o pastor conseguir que sus animales produzcan más leche, carne o huevos? O para un responsable de las políticas, ¿qué prácticas deben aplicarse para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería?

Basado en GLEAM, el modelo desarrollado por la División de Producción y Sanidad Animal de la FAO para apoyar cambios en las políticas y prácticas para lograr el desarrollo sostenible de la ganadería, GLEAM-i puede ser empleado por cualquier persona que utilice el programa informático Excel, incluidas las organizaciones comunitarias que trabajan en zonas rurales remotas. Incluye variables como países y regiones, el número y tipo de ganado -ovejas para leche o carne, o cría de cerdos a nivel de la granja o industrial, pastoreo o sistemas mixtos- piensos y gestión del estiércol, así como las condiciones específicas en las que se crían los animales.

El objetivo del proyectoGLEAM es ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y garantizar que las actividades ganaderas son lo más eficiente posibles para que puedan seguir cubriendo las necesidades de alimentos, nutrición y medios de vida de las personas, al tiempo que utilizan menos recursos naturales", señaló Anne Mottet, experta en políticas ganaderas en la FAO.

Cientos de millones de personas en todo el planeta dependen de la ganadería para su subsistencia, seguridad alimentaria y nutrición. La ganadería es particularmente importante para los países en desarrollo, donde la demanda de proteína animal está creciendo y para las zonas remotas y marginales, en las que existen pocas alternativas. Sin embargo, se estima que el sector es responsable de 14,5 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicas.

Una investigación de la FAO basada en GLEAM ha detectado que con cambios factibles y asequibles, los ganaderos pueden aumentar la producción y reducir las emisiones en casi una tercera parte.

Contar con información precisa sobre el impacto ambiental de las cadenas de suministro de la ganadería ayudará a las partes interesadas a tomar decisiones mejor informadas y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, los gobiernos pueden utilizar GLEAM-i para elaborar los inventarios nacionales y desarrollar políticas para mejorar la eficiencia en la cría del ganado y la gestión de los piensos y del estiércol.

GLEAM apoya en la actualidad a una amplia gama de proyectos nacionales e internacionales, incluyendo iniciativas de agricultura climáticamente inteligente en Ecuador, Níger, Zambia y Malawi. También apoya un programa financiado por la iniciativa "Coalición para el clima y el aire limpio" para aumentar la productividad y reducir las emisiones de metano entérico en América del Sur, el Sudeste Asiático y África oriental y occidental.


¿Qué es GLEAM? 

El Modelo de Evaluación Ambiental de la Ganadería Mundial (GLEAM, por sus siglas en inglés) es un entorno de modelización y simulación del impacto ambiental del sector ganadero. GLEAM se sirve de metodologías de análisis de ciclo de vida para reproducir las actividades y procesos biofísicos que ocurren a lo largo de las cadenas de producción.

El objetivo de GLEAM es identificar los impactos medioambientales dañinos y evaluar escenarios de adaptación y mitigación para el desarrollo de un sector ganadero más sostenible. 

El modelo GLEAM en síntesis

GLEAM es un entorno de modelización que simula la interacción de los procesos y actividades de producción ganadera con el medio ambiente. GLEAM se ha desarrollado para evaluar tanto el impacto de la ganadería como diferentes opciones de adaptación y mitigación a escala nacional, regional y global.

GLEAM distingue las etapas de producción clave como, por ejemplo, la producción, el procesamiento y el transporte de pienso; las dinámicas poblacionales y de alimentación de la cabaña; la gestión del estiércol y el procesamiento y transporte de los productos como la carne y la leche. El modelo captura los impactos específicos de cada etapa, proporcionando una visión amplia y detallada de los aspectos negativos de la producción a la vez que ofrece información valiosa para posibles intervenciones.

Características

GLEAM se ha diseñado para analizar múltiples categorías de impacto ambiental como las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), los usos y degradación del suelo, el consumo de agua y nutrientes y la interacción con la biodiversidad. Las principales características de GLEAM son:

-La cobertura sistemática y global de seis especies ganaderas y sus productos comestibles: carne y leche de vacuno, búfalo, ovino y caprino; carne de cerdo y carne y huevos de pollería.
-La modelización geográficamente explícita de datos climáticos, dietas animales y distribución ganadera permite analizar los condicionantes locales de la producción, los impactos ambientales y las posibilidades de intervención. 
-La estimación de las emisiones de gases de efecto invernadero de cada etapa de producción. El modelo abarca las emisiones de metano (CH4), dióxido de carbono (CO2) y óxido nitroso (N2O).
-El uso de metodología de Nivel 2 (Tier 2) para el cálculo de las emisiones de origen animal (fermentación entérica y gestión del estiércol) permite obtener información detallada sobre cómo la dieta y la gestión del estiércol pueden contribuir a la mitigación.

Resultados

Durante una simulación completa, GLEAM genera múltiples cálculos intermedios, indicadores finales y mapas. La versión 1.0 de GLEAM produce, entre otros resultados:

-valores poblacionales de la cabaña ganadera y su distribución geográfica,
-niveles de producción y gestión de estiércol,
-composición y calidad promedio de las dietas,
-producción de carne, leche y huevos,
-emisiones generadas en cada etapa de producción.

Resolución espacial

GLEAM está diseñado para evaluar los impactos del sector ganadero a nivel global. No obstante, varios de dichos impactos son el resultado de condicionantes nacionales, regionales y/o locales. En consecuencia, los indicadores y promedios globales no son adecuados para comprender los problemas reales y cómo solucionarlos.

Para abarcar esa variabilidad, GLEAM utiliza información regional, nacional y/o local sobre las prácticas productivas y las características de la cabaña. Además, GLEAM incorpora datos adicionales sobre la población ganadera y la disponibilidad de pastos y cultivos para pienso con una resolución no mayor de 5 minutos sexagesimales (equivalente a unos 10 x 10 km en el ecuador). 

Fuente: FAO

La agricultura sigue siendo la causa principal de la deforestación a nivel mundial, y ello hace necesario promover con urgencia interacciones más positivas entre ésta y los bosques para crear sistemas agrícolas sostenibles y mejorar la seguridad alimentaria. Este es el mensaje clave del informe de la FAO “El estado de los bosques del mundo” (SOFO), presentado al inicio del 23º período de sesiones del Comité de Bosques (COFO) de la FAO. El mensaje clave del SOFO es claro: no es necesario talar los bosques para producir más alimentos.


Los bosques desempeñan un papel clave en el desarrollo agrícola sostenible a través de diversas vías, incluyendo el ciclo del agua, la conservación del suelo, la captura de carbono, y el control natural de las plagas, además de influir en el clima local y proteger el hábitat de los polinizadores y otras especies.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, así como el Acuerdo de París sobre el cambio climático, reconocen que ya no podemos abordar por separado la alimentación y la gestión de los recursos naturales. Ambos acuerdos requieren un enfoque coherente e integrado sobre la sostenibilidad en todos los sectores agrícolas y sistemas alimentarios. Los bosques y la silvicultura desempeñan un papel clave".

La agricultura representa la parte principal de la conversión de los bosques a otros usos. Según el último SOFO, en las zonas tropicales y subtropicales la agricultura comercial a gran escala y la agricultura local de subsistencia son responsables de cerca del 40 y del 33 por ciento de la conversión de los bosques, respectivamente, siendo el 27 por ciento restante debido al crecimiento urbano, la expansión de las infraestructuras y la minería.

Por otro lado, el informe subraya cómo los bosques cumplen muchas funciones ecológicas vitales que benefician a la agricultura e impulsan la producción alimentaria.

La seguridad alimentaria puede lograrse a través de la intensificación agrícola y otras medidas como la protección social, más que con la expansión de las áreas agrícolas a expensas de los bosques. Los gobiernos deben proporcionar a las comunidades locales no sólo una tenencia segura de la tierra, sino también derechos de tenencia segura de los bosques. Un campesino es el que mejor sabe cómo gestionar sus propios recursos, pero a menudo carece de instrumentos legales para hacerlo.

Mejorar de la seguridad alimentaria, mientras se frena la deforestación

Los bosques bien gestionados tienen un enorme potencial para promover la seguridad alimentaria. Además de sus contribuciones ecológicas vitales, los bosques contribuyen a los medios de subsistencia rurales y la mitigación de la pobreza a través de los ingresos generados con la producción de bienes forestales y servicios ambientales. Cerca de 2 400 millones de personas dependen de la leña para cocinar y para esterilizar el agua. Y los alimentos de los bosques aportan proteínas, minerales y vitaminas a la dieta rural y pueden servir también como redes de seguridad en períodos de escasez de alimentos.

Según el SOFO, más de 20 países han obtenido éxito desde 1990 al mejorar sus niveles nacionales de seguridad alimentaria y al mismo tiempo mantener o aumentar la cubierta forestal, demostrando así que no es necesario talar los bosques para producir más alimentos. Doce de estos países aumentaron su cubierta forestal en más de un 10 por ciento: Argelia, Chile, China, República Dominicana, Gambia, República Islámica del Irán, Marruecos, Tailandia, Túnez, Turquía, Uruguay y Viet Nam.

Todos estos logros se basaron en un conjunto similar de herramientas: marcos eficaces, tenencia segura de la tierra, medidas para regular los cambios del uso del suelo, incentivos normativos para la agricultura sostenible y la silvicultura, financiación adecuada, y una clara definición de los roles y responsabilidades de los gobiernos y comunidades locales .



Estudios de caso que muestran éxitos

El informe cita estudios de caso de siete países -Chile, Costa Rica, Gambia, Georgia, Ghana, Túnez y VietNam- que ilustran las oportunidades para mejorar la seguridad alimentaria y aumentar o mantener la cubierta forestal. Seis de estos países lograron un cambio positivo en el período 1990-2015 en dos indicadores de la seguridad alimentaria -la prevalencia de la subalimentación y el número de personas subalimentadas-, así como el aumento de la superficie forestal. Gambia, el único país de bajos ingresos del grupo, logró alcanzar el primer objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas que padecían hambre en el mismo período.

VietNam, por ejemplo, ha implementado con éxito una reforma para proveer de tenencia segura de la tierra como forma de fomentar la inversión a largo plazo. Este proceso estuvo acompañado por un cambio desde la silvicultura estatal a la de múltiples partes interesadas, con la participación activa de las comunidades a nivel local, incluyendo un programa de asignación de tierras forestales y contratos de protección forestal con familias locales. La reforma de la tenencia de la tierra se combinó también con instrumentos normativos para aumentar la productividad agrícola, como la exención de impuestos sobre la tierra, créditos blandos, promoción de las exportaciones, precios garantizados, apoyo a la mecanización y reducción de las pérdidas post-cosecha.

En Costa Rica, la deforestación alcanzó su nivel máximo en la década de 1980, debido principalmente a la conversión de la cubierta forestal en pastos. Desde entonces, el país ha invertido esta tendencia en gran parte debido a la ley forestal, que ahora prohíbe el cambio de uso de los bosques naturales, y su sistema de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), que ofrece a los agricultores incentivos para plantar árboles y apoya la conservación del bosque . Como resultado, la cubierta forestal ha aumentado hasta casi el 54 por ciento de la superficie terrestre del país en 2015.

En Túnez los planes nacionales de desarrollo reconocen el papel beneficioso de los bosques al proteger la tierra contra la erosión y la desertificación. La producción agrícola se ha incrementado gracias a la intensificación, que hace un mejor uso de las tierras agrícolas existentes con regadío, fertilizantes, mecanización, semillas mejoradas y mejores prácticas agrícolas. Los incentivos para crear plantaciones forestales en el país incluyen plantones gratuitos y la compensación por la pérdida de ingresos agrícolas.

Fuente: FAO

Las desigualdades de género, como los derechos a poseer tierras débiles y reducción del acceso a energía, instalaciones de agua y saneamiento para las mujeres, tienen un impacto negativo en la salud humana, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Además del género, los efectos adversos pueden ser agravados por factores como la edad, la ubicación geográfica, las condiciones y las socioeconómicas.

El desarrollo sostenible requiere adoptar medidas en tres frentes: el social, el económico y el ambiental. Las mujeres son fundamentales para lograr el progreso en cada uno de estos ámbitos, como se reafirmó en el acuerdo Río+20 de 2012, que establece compromisos para asegurar la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres, lo cual exige el empoderamiento de las mujeres y la eliminación de obstáculos discriminatorios en diversas áreas, entre ellas la agricultura, la energía, la salud, la educación, el empleo y la reducción del riesgo de desastres.

La lucha por la igualdad de género viene de antiguo, casi desde el principio de los tiempos; son numerosas las leyendas que hablan del tema y cuentan historias de diosas y dioses luchando por tener el poder. Un ejemplo es la leyenda mexica de la cultura azteca que cuenta la guerra emprendida por la Diosa Lunar Coyolxauhqui, Hija de la Diosa Coatlicue, al mando de sus seguidores matriarcales sus Hermanas las 400 Estrellas del Sur / Vía Láctea, contra su hermano Huitzilopochtlim (adorado en el Templo del Sol de Tenochtitlán) y sus seguidores patriarcales. Los segundos salen victoriosos en Coatepec. Estos mitos cuentan la lucha entre los seguidores de la sociedad matriarcal y de la patriarcal y casi siempre terminan con la victoria de los segundos y el aniquilamiento del matriarcado, y se repiten en la mitología griega (Poseidón vs Atenea), escandinava, india, etc. Esperemos que después de tanto tiempo, solamente unos pocos de miles de años, las leyendas del siglo XXI cuenten otro desenlace.

Una gestión integral de los ecosistemas requiere la participación de las mujeres

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA considera de especial importancia la integración de la perspectiva de género en la gestión de los ecosistemas. Se trata de conciliar las diferentes demandas y encontrar sinergias entre hombres, mujeres, niños y niñas en los diferentes usos que hacen de los ecosistemas, ya sea para obtener alimentos y agua o para sostener sus medios de vida. También la diversidad de roles y estatus dentro de la sociedad puede afectar a las opciones que tienen mujeres y los hombres tienen a su disposición en convertirse agentes de cambio en el desarrollo sostenible. 

En septiembre de 2015, los estados miembros de las Naciones Unidas acordaron un nuevo programa histórico para la población mundial y el planeta, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas es una piedra angular de este programa de desarrollo.

Un marco importante para la integración de la perspectiva de género en el desarrollo sostenible es el Plan de Acción sobre Género 2015-2020 de la Convención sobre la Biodiversidad.

Entre otras cosas, en este plan se reconoce la importancia de las consideraciones de género para cumplir con las Metas de Biodiversidad de Aichi y se alienta a las Partes a dar la debida consideración a la perspectiva de género en sus estrategias nacionales y planes de acción e integrar el género en el desarrollo de los indicadores nacionales.

El PNUMA se comprometió en Río+20 en 2012 a llevar a cabo una iniciativa innovadora para asegurar que la perspectiva de género tendría un lugar más destacado en sus evaluaciones ambientales a nivel mundial. Esto implica profundizar en los datos desglosados ​​por edad y sexo a nivel comunitario y familiar.

Con este fin, el PNUMA acaba de publicar el Panorama Global sobre Género y Medio Ambiente (en inglés). El informe recomienda un cambio sostenible y transformador en las seis áreas que analiza: seguridad y soberanía alimentarias, agua doméstica y saneamiento, energía, comunidades costeras y marítimas, ecosistemas forestales, y consumo y producción sostenibles.

Además, proporciona una visión global de los vínculos entre género y medio ambiente en el contexto de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Este informe reunió a expertos del PNUMA, otras organizaciones de la ONU, las ONG y el mundo académico.



Agricultura

Una de las áreas donde existen brechas y desigualdades de género significativas es en la propiedad de la tierra. Otra es la agricultura. Las mujeres son actores importantes en muchos sistemas agrícolas. 

Un análisis desde la perspectiva de género en este tema pone de relieve la importancia de reconocer los roles de las mujeres y de los hombres en el sector agrícola y de este modo asegurar que las necesidades, vulnerabilidades, derechos, obstáculos, conocimiento, recursos y limitaciones de hombres y mujeres son tomados en consideración. Las mujeres necesitan participar en todas las discusiones sobre los problemas y posibles soluciones y estrategias a seguir, tanto en el ámbito local como en el global.

Muchas mujeres juegan un papel como administradoras y ‘protectoras de las semillas’, a veces durante muchas generaciones. Por eso, las mujeres pueden tener un conocimiento particular sobre las plantas y las técnicas agrícolas que podría ayudar a las estrategias de adaptación. Si las mujeres no se incluyen cuando se discuten las estrategias a seguir y los enfoques de adaptación, este conocimiento no estará presente.

Como actores clave en el sector agrícola, las mujeres necesitan el mismo acceso que los hombres a recursos e insumos como el crédito, los programas de formación y las nuevas tecnologías agrícolas. Actualmente, en la mayoría de los lugares se margina a las mujeres en estos ámbitos.

Cambio climático

Las mujeres a menudo se ven afectadas de manera desproporcionada por los desastres naturales relacionados con el cambio climático, de acuerdo al informe Agua para un mundo sostenible – Datos y cifras. A menos que las mujeres están incluidas igual que los hombres en todos los contextos de toma de decisión, como el desplazamiento, las cuestiones de seguridad, los medios de vida e incluso la participación en foros mundiales como las reuniones de los tratados internacionales sobre el cambio climático, las soluciones que se propongan no reflejarán todas las dimensiones del problema, no tendrán un impacto en las causas de la desigualdad y, por lo tanto, sólo serán parcialmente efectivas.


La mujer, pilar fundamental de las políticas de desarrollo sostenible de la ONU

En julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó ONU Mujeres, la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer. Desde ONU Mujeres se promueve el empoderamiento económico de las mujeres como parte de la agenda más general para el desarrollo sostenible, prestando especial interés a la economía verde y el cambio climático.

+ info: PNUMA

El 30% de la superficie terrestre está cubierta por bosques y estos, además de proporcionar seguridad alimentaria y refugio, son fundamentales para combatir el cambio climático, pues protegen la diversidad biológica y las viviendas de la población indígena. Cada año desaparecen 13 millones de hectáreas de bosque y la degradación persistente de las zonas áridas ha provocado la desertificación de 3.600 millones de hectáreas.

La deforestación y la desertificación –provocadas por las actividades humanas y el cambio climático– suponen grandes retos para el desarrollo sostenible y han afectado a las vidas y los medios de vida de millones de personas en la lucha contra la pobreza. Se están poniendo en marcha medidas destinadas a la gestión forestal y la lucha contra la desertificación.

Preservar el suelo no es sólo una cuestión importante a escala nacional, sino también a escala europea y mundial. Aparte de constituir la base del 90% de los alimentos humanos, forraje, fibras y combustible, desempeña otras funciones que no son productivas. El suelo constituye la dimensión espacial del desarrollo de los asentamientos humanos: la construcción de viviendas e infraestructuras, instalaciones recreativas y de eliminación de residuos. El suelo es una parte esencial del paisaje, conserva los restos de nuestro pasado y es en sí mismo un elemento importante de nuestro patrimonio cultural. Sin embargo, es un recurso limitado y no renovable, y a diferencia de lo que ocurre con el aire y con el agua ,el suelo no se recupera con facilidad de los daños que se le inflijan.

Frenar la degradación de los suelos, objetivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

La desertificación es la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas, según definición del artículo 1 de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD).

La ONU alertó sobre las graves consecuencias que la desertificación, la degradación de las tierras y el cambio climático están ocasionando a los recursos naturales del planeta, en su mensaje por el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebró el pasado 17 de junio.

Más del 50% del suelo agrícola a nivel mundial está degradado mediana o gravemente y que anualmente 12 millones de hectáreas de tierra dejan de ser cultivables. Además, cerca de 800 millones de personas padecen subalimentación crónica ya sea como consecuencia de la degradación de las tierras, la menor fertilidad de los suelos, las sequías o por la pérdida de diversidad biológica.

Ante esta situación, lograr la neutralización de la degradación de las tierras fue una de las metas establecidas por los dirigentes mundiales en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). También es importante una agricultura climáticamente sostenible como método para frenar al cambio climático y para generar empleos.



Datos y cifras

Los bosques
  • Los bosques son el medio de vida de alrededor de 1600 millones de personas, incluidas más de 2000 culturas indígenas
  • En los bosques habita más del 80% de las especies terrestres de animales, plantas e insectos
La desertificación
  • De la agricultura dependen directamente 2600 millones de personas, pero el 52% de la tierra empleada para la agricultura se ha visto moderada o gravemente afectada por la degradación del suelo.
  • La degradación de la tierra afecta a 1500 millones de personas en todo el mundo
  • Se calcula que la pérdida de tierra cultivable ha ascendido a entre 30 y 35 veces la tasa histórica.
  • Cada año se pierden 12 millones de hectáreas (23 hectáreas por minuto) como consecuencia de la sequía y la desertificación, en las que podrían cultivarse 20 millones de toneladas de cereales.
  • El 74% de los pobres se ven directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.
La diversidad biológica
  • De las 8300 razas animales que se conocen, el 8% está compuesto por especies extinguidas y el 22% por especies en peligro de extinción.
  • De las más de 80 000 especies forestales, menos del 1% se han estudiado para su posible uso.
  • El pescado proporciona el 20% de las proteínas de origen animal a 3000 millones de personas aproximadamente. Tan solo 10 especies representan en torno al 30% de la pesca de captura marina y 10 especies constituyen alrededor del 50% de la producción acuícola.
  • Más del 80% de la alimentación humana se compone de plantas. Solo 5 cultivos de cereales proporcionan el 60% de la ingestión de energía.
  • Los microorganismos y los invertebrados son fundamentales para los servicios de los ecosistemas, pero aún no se sabe exactamente cuáles son ni se reconocen sus contribuciones.


Degradación del suelo en Europa

Según el informe Con los pies en la Tierra:la degradación del suelo y eldesarrollo sostenible en Europa, en Europa se está perdiendo suelo y se está degradando a consecuencia de las crecientes demandas, a menudo en conflicto, de prácticamente todos los sectores económicos, como la agricultura, la vivienda, la industria, el transporte y el turismo. Las presiones se deben a la concentración de poblaciones y actividades en espacios limitados, así como a los cambios del clima y de los usos del suelo. La distribución geográfica de la degradación del suelo depende de varios factores. 

Los problemas se relacionan con la diversidad, distribución y vulnerabilidad específica de los suelos de Europa. Dependen también de la geología, la orografía y el clima. Un factor adicional es la distribución de las fuerzas motrices en el continente y dentro de cada región o zona climática.

En Europa meridional, especialmente en la cuenca mediterránea, la erosión del suelo por la acción del agua y el viento, la salinización y la degradación de la fauna y la flora edáficas por culpa de los incendios son acusadas, mientras que en Europa occidental, central y oriental, la contaminación del suelo afecta a grandes zonas y se debe a la urbanización y a la industrialización. La rivalidad entre los diferentes usos del suelo, que genera contaminación y agotamiento del recurso, es cada vez más acusada en la región mediterránea, como resultado principalmente de la expansión de la urbanización y el turismo. De hecho, se trata de la región turística de mayor popularidad en el mundo, ya que supone el 30% de las llegadas internacionales, y un tercio de su población se concentra en las zonas costeras. 

En Escandinavia, la salud y las funciones del suelo están seriamente amenazadas por la contaminación atmosférica acidificante procedente de procesos industriales, y de otra índole, de Europa occidental, central y oriental, que los vientos dominantes transportan al norte y depositan allí. Además, la cubierta forestal de esta región filtra los contaminantes orgánicos e inorgánicos que hay en la atmósfera, lo que acelera la degradación de los suelos, que tienen una capacidad natural de tamponamiento muy baja respecto a la acidificación y escasas capacidades de almacenamiento de la mayoría de las sustancias contaminantes.


La lucha contra la desertificación en España

La ratificación por parte de España de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), como país parte afectado, conlleva la preparación de un Programa de Acción Nacional como elemento central para luchar contra la desertificación.

La restauración de terrenos degradados empezó a plantearse en España en la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con la creación de la Administración Forestal.

España ha realizado una ingente tarea de repoblación forestal de tierras degradadas. Se estima en 5 millones de hectáreas (un 10% del territorio nacional) la superficie repoblada en los 150 años transcurridos desde el inicio de las actuaciones, el 75 % de las cuales han tenido un objetivo eminentemente protector.

Las inquietudes surgidas tras la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación de Nairobi (1977), se concretaron en España en el Proyecto de Lucha contra la Desertificación en el Mediterráneo, Proyecto LUCDEME, actualmente vigente y desarrollado por la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, siendo así España el primer país desarrollado en recoger las recomendaciones de las Naciones Unidas en esta materia.

Imagen : Mapa de Riesgo desertificación en España. Fuente: MAGRAMA
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a través de la Subdirección General de Silvicultura y Montes, es el Punto Focal Nacional para la CLD y consecuentemente ejerce las funciones de coordinación de la acción de España para la aplicación de la CLD. El contenido de la CLD implica a diversos sectores de la administración, entre los que destacan, además del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ministerio de Economía y Competitividad a través del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Tecnología.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), es el órgano competente del Estado para desarrollar la ayuda exterior incluida la cooperación en materia de medio ambiente que se enmarca en los tres Convenios del Programa 21, entre los que se incluye la CLD junto con la Convención Marco sobre el Cambio Climático y la Convención sobre la Diversidad Biológica.

El Ministerio de Economía y Competitividad, a través del Consejo Suerior de investigaciones Científicas (CSIC) presta asesoramiento científico sobre la desertificación.
La Dirección General de desarrollo Rural y Política Forestal es el organismo responsable de "la elaboración del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND)